martes, 26 de enero de 2010


En el imaginario popular del BDSM, todos tenemos un concepto más o menos similar de cómo debe de ser y comportarse la sumisa “ideal”. Dentro de estos conceptos donde se encuentra la entrega total, el respeto por el Dominante y otros más, está la obediencia.

Si vamos a la etimología de la palabra, obediencia viene del Latín ob audire = el que escucha. Para obedecer primero se debe escuchar, luego comprender para finalmente accionar.

Siguiendo los parámetros generales, veremos que el Dominante no busca un robot como sumiso, sino un ser pensante, con raciocinio y voluntad propia. Al menos para los primeros tiempos de relación, es bueno que piense las órdenes antes de ejecutarlas, y hasta que (después de cumplida) las cuestione cuando no comprende el por qué. Luego, basados en el conocimiento mutuo y la confianza, la entrega se irá haciendo más y más profunda y la desconfianza y la inseguridad irá dando paso a la entrega total.

¿Qué tan obediente debe de ser un sumiso? Pues la única forma de ser obediente es siéndolo. Así como no se puede estar embarazada a medias, tampoco se puede obedecer a medias. Se obedece o no. Y la obediencia es en el momento de la orden, no cuando al sumiso se le ocurra… Y este es mi tema de hoy: la prontitud en cumplir una orden, o sea, obedecer.

Hablando con otras sumisas he visto que dilatar el cumplimiento de una orden es más común de lo que imaginé. Claro que no todas lo admitiremos públicamente, porque todas queremos ser la “sumisa perfecta”, aunque tengamos fallas.

Voy a poner un ejemplo: cuando llevábamos unos pocos meses de relación con SW, recuerdo que una noche estábamos en la cama charlando. En cierto momento me dijo: “dame el cepillo”. Pensé que era broma y no lo obedecí. Me repitió 3 veces la orden hasta que finalmente entendí que hablaba en serio. La azotaína vino acompañada de la lección: siempre que me decía algo, siempre, era una orden, y jamás estaba jugando. Pero evidentemente que no me quedó suficientemente claro.

En este momento estamos pasando juntos unas vacaciones. Jamás habíamos compartido tanto tiempo uno con el otro, y jamás habíamos hablado horas y horas. Entre todos los temas que fueron surgiendo día a día, surgió el tema de la obediencia. Y mi Amo me señaló mi falta de obediencia, no porque no cumpliera sus órdenes, sino porque no lo hacía con la celeridad que debo.

Admito que me costó aceptarlo, no entenderlo. Puedo decir que se me hizo el “clic”, que me cayó la moneda, que “me di cuenta”. Y una vez que “comprendemos” algo, dejamos de ser ignorantes para siempre en ese punto.

El obedecer de inmediato, sin justificaciones, sin vueltas, sin reparos, es una forma de demostrar nuestra educación como sumisas, además de la confianza en el Amo y nuestra entrega. Y no significa para nada el hecho de no pensar. Difícilmente un Dominante desee tener un “ente” por sumiso, creo que todos prefieren un ser pensante. Pero un ser pensante que actúe sin demoras y obedezca sin reparos.

Quizás me equivoque, pero estoy convencida de que el Dominante desea que razonemos mientras llevamos a cabo la orden que nos ha dado. Por mi parte, pienso poner lo mejor de mí para que de aquí en más sus órdenes sean cumplidas de inmediato.

sábado, 16 de enero de 2010

Y cuando digo Dominante me refiero siempre tanto al hombre como a la mujer en cualquier rol: Spanker, Amo/a, Señor/a, Dueño/a… Y cuando digo sumisa me refiero a cualquiera de los roles y géneros: sumisa/o, spankee, esclava/o.

Se me ocurrió este tema porque el otro día fue el cumple de un Spanker amigo y me puse a pensar en su situación particular que es la misma que la de cientos o miles de personas de este mundo del BDSM: Él es casado y tiene una spankee que no tiene pareja ni otro compromiso sentimental. Cuando lo saludé me contó el conflicto que tenía con ella porque se siente muy sola, dado que no puede darle toda la atención que ella le reclama. Aunque mi amigo tiene un gran cariño por su spankee, no está dispuesto a dejar a su familia, pero a su vez tiene temor que ella lo deje por otro Spanker sin compromiso. Quizás sea un pensamiento egoísta, pero me confesó que es lo que siempre se le viene a la mente.

Este tipo de situación se da con bastante frecuencia en nuestro mundo BDSM, con todas las combinaciones posibles. Casi siempre, la situación sentimental de ambas partes se conoce desde un principio, y tiene muchas variantes. Claro que cuando la parte sumisa es la que está sola, se torna un tanto más difícil porque el Dominante puede tener todas las sumisas que desee, en cambio la parte sumisa debe tener un solo Dominante siempre.

Todos los días son de espera para la sumisa. Aguarda a su Dominante durante días, en los cuales quizás se comunican por medio de mails, chat, mensajes de texto, teléfono o señales de humo… hasta que llega el momento del encuentro.

La sumisa al estar sola, es probable que tenga más tiempo para su arreglo personal y espere al Dominante “de punto en blanco”, con todos los detalles que Él le haya pedido o que ella sepa que le gustan .

Ahora… ¿Qué sentimientos tendría esta sumisa? Podría desear que su Dominante se enamore de ella y deje a su familia; o podría pensar que se le está pasando la vida y no logra tener una pareja formal. Y entonces… ¿Cuántas veces pensará en dejar a su Dominante? ¿Ý si apareciera otro que como ella, no tuviera compromiso sentimental con nadie? Eso sería lo ideal: tener Dominante y pareja en uno solo.

Quizás las mujeres seamos más… sensibles y busquemos además de la relación de BDSM, una relación sentimental con el Dominante y así tener las dos cosas en una misma persona. Pero para eso se necesita que no tenga compromiso, a diferencia de quien busca sólo un Dominante sin importar su estado civil.

En una relación de Dominante comprometido con sumisa solitaria -sobre todo si la sumisa es mayor de 35 años-, puede suceder que ella se sienta sola, veterana (aunque no lo sea), con deseos de formar una pareja formal y hasta tener hijos, ¿por qué no?

En las parejas, círculos y relaciones de cualquier tipo, hay reglas y protocolos. En todos lados existen “lobos” y “caperucitas”. Pero… ¿saben qué me parece? Que ningún Dominante es TAN “lobo”, ni ninguna sumisa es TAN “caperucita”. Es decir: ni uno tan malo ni la otra tan buena e inocente.

Si la sumisa busca otro Dominante, posiblemente –por no decir “seguramente”- sea porque el que tiene en este momento no la colme, ya sea como sumisa, como ser humano o como mujer.

Pero también están los "lobos" o “predadores" como dice mi amigo Vitabar. El Dominante siempre está al acecho, a la caza. Es cazador natural y le lleva una ventaja a la sumisa: él puede cazar cuantas presas desee. Habrá veces que regresará a su “cueva” con las manos vacías; otras veces con un botín, pero eso pasará siempre y cuando las “presas” estén de acuerdo.

El Dominante buscará sumisas y seguramente las encontrará. Pero a veces esas sumisas ya habrán sido cazadas por otros y tendrán su marca o collar. Pero... ¿Qué sucede si la sumisa no está conforme con el collar que lleva? ¿Qué sucede si la "caperucita" se deja seducir por el "lobo"? Entonces, queridos amigos, quizás ya no desee pertenecer a este Dominante y quiera irse con aquel que le ofrece (y no significa que le dé) lo que ella desea y cree necesitar.

¿Qué se debe hacer en esos casos? Pues como todos sabemos y marca nuestro protocolo, lo correcto es que esta sumisa vaya ante su Dueño y le devuelva su collar ANTES de tener ninguna relación con otro Dominante. Eso es lo correcto por parte de la sumisa. Aunque todos sabemos que a veces los sentimientos se confunden y podemos cometer errores. Pero si estamos aquí es porque somos mayores estamos capacitados para tomar decisiones –erradas o acertadas- y tenemos la responsabilidad de afrontar las consecuencias.

En caso del Dominante, JAMÁS debería acercarse o siquiera insinuarle nada a esa sumisa que lleva collar o que se sabe pertenece a otro "colega". Pero la tentación es muy grande por el motivo que dice mi amigo Vitabar: el Dominante es un predador, por lo que se le hace muy difícil dejar marchar una presa, porque son escasas y valiosas... Claro que eso no justifica su proceder ni que falte al protocolo.

El BDSM para algunos es una forma de vida, para otros (entre los que me incluyo) es un juego, pero un juego serio y con reglas rígidas, que como todas las reglas, se pueden romper. El romper una regla no es tan importante como el aceptar la responsabilidad de que se rompió y asumir las consecuencias.

Quizás el protocolo y las reglas sean algunas de las cosas más bellas del BDSM, lo que hace tan especial al juego en sí y a sus integrantes. No juzguemos a los demás, cada uno sabrá por qué hace lo que hace, pero sí tengamos claro qué es lo que está bien y qué está mal para asumir responsablemente nuestros actos.

Y seamos siempre felices al lado de la persona que decidimos tener como compañera de juego y/o de vida, respetándola y respetándonos a nosotros haciendo lo que corresponde siempre.


Nota: las fotos pertenecen a la web www.piejam.net.ru

sábado, 9 de enero de 2010

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martes, 22 de diciembre de 2009

martes, 10 de noviembre de 2009

Les comenté sobre que Aldea Sado iba a hacer su primer evento BDSM. Nobleza obliga, ahora me toca decirles cómo fue, y con ello marcar el regreso de las “vacaciones” con mis blogs.

Sería relativamente fácil contarles que concurrió tal o cual persona, o que este Amo interactuó con su sumisa, o que pasó esto o aquello, pero eso es lo que se hace siempre, así decidí aventurarme e ir un poco más allá y tratar de transmitirles las emociones de protagonistas y observadores.

El sábado 17 de Octubre, pasadas las 17 horas, se dio comienzo a este evento. Fue emocionante acompañar a mi Amo que estaba ansioso, nervioso, pero sumamente alegre y expectante por lo que yo estaba segura sería un éxito como lo fue. Estuvo pendiente de cada detalle, de recibir adecuadamente y en forma protocolar a todos los invitados, que nadie se sintiera solo o desatendido.

Por supuesto que el evento fue maravilloso gracias a que todo el equipo y los buenos amigos de Aldea Sado estuvieron presentes. Porque como dice Serrat: “…si falta usted no habrá milagro”, y el milagro se hizo realidad comenzando con una ceremonia que se daba por primera vez en un evento Sado BDSM en la Argentina.

Ese acto me dio la oportunidad de conocer más de cerca la humildad de un grande cuando Sir Williams, con todo el respeto y la admiración que siente por el Maestro Avanlys le ofreció, en un sencillo acto, ser el Master de Masters de todos los eventos de Aldea Sado hasta el próximo 24 de julio del 2010. El Maestro no sabía nada y se acercó al improvisado escenario cuando fue convocado por Sir Williams, quien representando a Aldea Sado, le ofreció el medallón que simbolizaba dicho rol. Su compañera adriblack, pudo disfrutar la emoción del Maestro y gozar ella misma con el merecido reconocimiento que se le hacía a su pareja.

Los concurrentes vivieron el genuino asombro del Maestro, que abriendo los ojos desmesuradamente, le costaba aceptar que ese nombramiento fuera para él. Entonces pensé: ¿y quién más merecedor de tal nombramiento? Pero lo que para mí era tan obvio, para este protagonista no lo era. Su humildad no le permite pensar que es un Amo conocido y reconocido por toda la comunidad. Es un hombre que a pesar de en su sabiduría, sabe escuchar con paciencia aún cuando sabe que su interlocutor está errado. El Maestro Avanlys es la persona que, dentro de lo que yo conozco, más sabe de Bondage porque lo estudia y lo practica. Y no sólo en Bondage sino en cualquier tema referente al BDSM. Es una persona coherente, respetuosa, humilde, atenta a las necesidades de los demás y un cuidadoso observador de cada una de las escenas que se desarrollan en los eventos, conocedor del límite más importante: el que se pone uno mismo para no invadir al otro.

Otra cosa que me gustó ver, fue la presentación de escenas. Los Amos mostraban con merecido orgullo a sus sumisas, pero era un orgullo exento de vanidad. Y las sumisas demostraron su entrega, obediencia, cariño y hasta yo diría que complicidad con el Amo. En todas las parejas se notó una gran compenetración de uno con el otro, el respeto por el ser humano más allá de su rol, el cuidado del Amo por el bienestar de la sumisa y el esfuerzo de esta por complacerlo y demostrar su adiestramiento.

¿Saben qué disfruté también? Ver cómo algunos Amos miraban a sus sumisas mientras estas conversaban. En la mirada había amor, orgullo, ternura. Y ellas les respondían con otra mirada diferente, una mirada de quien confía, de quien se sabe protegida, de quien es perteneciente a.

Se presentaron sumisas con su Amo, sumisas sin Amo y sumisas con el Amo ausente, y de estas últimas quisiera decir algo. Fue hermoso observar su comportamiento, el tener presentes a sus Amos en todo momento, en vencer la tentación de aceptar situaciones que quizás les hubiese gustado probar pero que tenían la orden de su Amo de no hacerlo, y algunas otras situaciones que aunque no tenían prohibición u orden de no experimentar con determinados aparatos o instrumentos, decidieron que no era conveniente hacerlo y estuvieron por encima del impulso de darse ese gusto ante la duda que su Amo estuviera de acuerdo o no. Sus Amos pueden estar sumamente orgullosos de ellas, y ojalá que para la próxima reunión de diciembre puedan concurrir.

No es necesario ser solemne para ser serio, pero a veces la solemnidad es necesaria, como en el acto de nombramiento del Maestro Avanlys. Pero en el transcurso de las escenas, se vio mucha seriedad, pero no solamente de los que hacían la demostración, sino que pudo olerse el respeto de los observadores.

Creo que en este evento el protagonista principal fue la emoción, y los rostros y miradas de los concurrentes fueron el papel donde se dibujaron los sentimientos.

Amigos, estoy feliz de haber regresado con ustedes. Gracias por su paciencia y fidelidad. Saludos cordiales,


anitaK[SW]

viernes, 25 de septiembre de 2009

25 de setiembre… su cumpleaños Señor.

Hace días que vengo pensando qué decirle, qué escribir y me está costando más de lo que creí. Y no es porque no tenga nada para decir, sino quizás porque tengo demasiado. Y no quiero caer en el típico “feliz cumpleaños”, o en el “felicidades por muchos años más”, o cantarle virtualmente las mañanitas mexicanas… Y no porque no le desee todo eso, sino porque quiero otra cosa, aunque aún no tenga muy claro qué.

Me he sometido a usted, mi Señor, durante más de un año y medio porque siempre me ha respetado. Primero como ser humano, luego como mujer y finalmente como sumisa. Por ese motivo ha logrado que deposite en usted toda mi confianza y mi entrega.

Como Amo se introdujo en mi mente y en mi corazón desde el momento que acepté ponerme bajo su cuidado y control, y así conoció mis anhelos, sueños y pasiones.

Durante meses se mantuvo atento a mis reacciones, miedos, necesidades, emociones y sentimientos de sumisa. Creo que con solo mirarme puede dejarme desnuda ante usted, porque puede leer mi mente, mi corazón y ver a través de mi alma como quien mira al fondo de un estanque cristalino.

Aunque me cueste creerlo, sé que quiere y respeta mi cuerpo, y que ve mi belleza en mi inteligencia, mi mente, mi alma. Todo eso me da un brillo y luminosidad especial cuando me convierto en su sumisa en el momento de la entrega.

Aun recuerdo aquella vez que me llamó “mi joyita” por primera vez, diciéndome que era su tesoro más preciado. Durante este año, mi Señor ha cuidado mi cuerpo, mi mente y mi alma; mi integridad física y síquica porque al confiar quedo desprotegida, pero allí está mi Amo para convertirse en mi refugio.

El juego de la humillación jamás me degradó, sino que ha servido para elevarme en cada escena, porque estoy segura de mi misma, fuerte y orgullosa de ser mujer y sumisa, una sumisa que espera la dominación de su Amo, a ese hombre fuerte y controlador al que le ofrezco mi sumisión, mi honestidad, confianza y fidelidad.

Yo me entrego, pero mi Señor también lo hace abriéndome cada vez más su alma y su corazón, esperando que su sumi adivine sus deseos y esté a su disposición y a su orden como lo está una esclava de su Amo

Durante este tiempo le he ofrecido mi mayor tesoro: mi entrega para que me domine con plena conciencia de mi parte, y agradezco que acepte haciéndose responsable con la alegria y la humildad de los grandes Amos.

Mi Señor, cuando me arrodillo ante usted por propia voluntad, usted me domina. Sé que así, agachada, arrodilla, postrada ante mi Señor, me convierto en el más grande de los tesoros para mi Amo, porque lo que se ofrece libremente no puede comprarse ni tomarse por la fuerza…

miércoles, 23 de septiembre de 2009

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jueves, 10 de septiembre de 2009


Queridos amigos:

Últimamente he estado sobrecargada de trabajo y complicaciones a nivel personal y familiar, por eso no he escrito con la frecuencia que suelo hacerlo.

A veces creo que soy la Mujer Maravilla, y otras quizás piense que soy Dios: Omnipotente y Omnipresente. Pero la realidad es que soy un ser humano común, una mujer con la fortaleza suficiente como para aceptar que es débil y que también necesita descansar y parar de vez en cuando. Una persona lo suficientemente responsable como para darles lo que ustedes se merecen: lo mejor de mí. Y en este momento por diferentes circunstancias solo podría ofrecerles lo peor de mí.

Por eso he decidido tomarme un descanso de los tres blogs que tengo y poder regresar en Noviembre con todos los ímpetus que son normales en mí.

Amigos, gracias por comprenderme y por apoyarme. De verdad los quiero a todos y en menos de dos meses estaré de regreso.

Besos, abrazos y cariños para todos... Hasta Noviembre!!

jueves, 13 de agosto de 2009

Sé que hay gente del BDSM que admira y dice que practica la filosofía Goreana. Dicho con el mayor de los respetos por ellos, el mundo de Gor, para mí, es una fantasía impracticable. Además, y siempre desde mi punto de vista, la filosofia Goreana y la filosofía del BDSM no tienen nada en común. Pero, repito, es sólo mi opinión y mi forma de pensar.

Sin embargo hay algo que me encanta, que admiro y que practico por orden y gusto de mi Amo, y son las posiciones que toman las kajiras de Gor. Tanto a mi Amo como a mí, nos gusta el protocolo, y las posiciones Gor fue una de las primeras cosas que mi Amo me mandó aprender. Si bien la filosofia Goreana es más extrema y elitista que el BDSM, las posiciones de las kajiras y de las sumisas son similares.

Hay algunas que rara vez utilizamos y confieso que a veces se me olvidan, pero estéticamente, me parecen de una belleza increíble, además de considerarlas como una forma exquisita de entrega y adoración por parte del sumiso hacia el Amo.

Son muchos los Amos y Amas que las utilizan y me animo a decir que es, básicamente, por su belleza estética. He traído aquí algunas de ellas, con explicación y demostración. Si desean ver más imágenes o conocer más de ese fantástico mundo, los invito a visitar: http://www.mundogor.com


















KARTA
Posición de saludo, sumisión y entrega al Amo/a














KARTA OBSESANCE:
Posición contínua a la anterior. Obediencia en espera de las ordenes de su Señor.


COLLARING (sin foto):
Posición de entrega y espera para recibir el collar

BRACE o BRASALETS (sin foto):
Posición en espera para colocación de brazaletes, esposas o grilletes.


















CRAWL:
Posición de gateo, se efectúa al trasladarse obedeciendo al Amo, con la característica de mover sensualmente la cola.



























NADUTUNIC o SILKNADU:
Posición de entrega al Amo y espera de ordenes. Demostración de sumisión














BARA:
Posición apta para bondage














BELLY:
Posición apta para varios usos


HAIR o LEADING:
Posición para que el amo juegue con el cabello de la esclava.























LESHA :
De pie o arrodillada. En espera de órdenes o cuando hay otro/a sumisa en acción.














SHESLEEN:
Posición en entrega y disposición absoluta para la penetración.













SLUI o SULA:
Posición apta para varios usos


WHIPPING:
Posición para el castigo, flagelación, etc.

domingo, 12 de julio de 2009

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domingo, 28 de junio de 2009

Una carta de mi sumisa que me sorprendió, conmovió y me movió la estantería. No corresponde que la reproduzca aquí, ni siquiera que la comente, pues pertenece a mi intimidad, a nuestra intimidad.

Sin embargo, me llevó a reflexionar sobre muchos aspectos de mi vida cotidiana y de mi vida bedesemera. Entonces me pregunto: ¿por qué yo? ¿Por qué tuve y tengo el raro privilegio de encontrarme en posición de dejar huella en algunas personas, o ser motivo u objeto de reflexión? No lo sé, escapa a mi comprensión.

Dice la carta en uno de sus párrafos: “Yo tengo el privilegio de conocer a Sir Williams como nadie lo ha conocido. Porque tus otras sumisas y spankees tuvieron a un Sir Williams diferente al de hoy. Yo tengo a mi lado al más experimentado, al más reflexivo, al más talentoso de todos, porque yo tengo al que tiene más edad y más experiencia acumulada y vivida. Soy la más afortunada y privilegiada de todas las spankees, sumisas y esclavas que pasaron por tu vida.”

Exagera. Quizás me vea con sus ojos de sumisa, quizás vea cosas que yo no veo. Dicen que cada persona es lo que es + lo que cree que es + lo que los demás creen que es + lo que es en realidad, es decir una sumatoria de puntos de vista.

Mi vida bedesemera fue un privilegio constante pues he sido muy afortunado, en parte por decisión propia: siempre elegí no perder el tren, jugarme por lo que me apasiona, vivir mis fantasías, y cuando digo vivir ... es vivirlas intensamente. También en parte por pura suerte.
Entre esos privilegios tuve la fortuna de conocer y relacionarme, apreciar y ser apreciado, por gente maravillosa: LA spankee gaviota, la Spanker Lady, el legendario Fer, el genial Vitabar, el Maestro Avanlys, y muchos otros. De cada uno de ellos aprendí y sigo aprendiendo. Y por supuesto aprendo de mi sumi, todos los días.

La vida me regala momentos inesperados, de los buenos como este … y de los otros.

Una carta puede pasar sin pena ni gloria … o puede tener un significado trascendente. ¡Gracias, mi sumi!

lunes, 25 de mayo de 2009

Cuando me pongo a escribir algo para este querido blog, casi siempre recurro a mi Amo para buscar juntos un tema para desarrollar. Ustedes, los que también manejan o llevan adelante un blog de BDSM y los que nos siguen, saben que ya está todo escrito; pero estoy convencida de que a veces sobre un mismo tema se puede hablar y ver desde un punto de vista que no todos comparten.

Un querido Spanker siempre me decía que él a sus spankees les pedía lealtad, no fidelidad. Si vamos a los diccionarios, veremos que estos dos términos son similares desde el punto de vista gramatical. En cambio, cuando los utilizamos en la vida diaria, entendemos como fidelidad el sentido de mantenernos (sobre todo sexualmente), con sólo la pareja. Y en un sentido más amplio, ser fiel es quedarse al lado del otro en las buenas y en las malas (ser un amigo fiel), defender los principios (ser fiel a mi patria o a una idea), y así sucesivamente. En cambio cuando hablamos de lealtad nos referimos más bien al honor, a la confianza que depositamos en el otro desde la moral, a que no nos va a traicionar, a que respetará los principios éticos y morales.

La lealtad es sin duda una cualidad, una virtud, un principio que traemos innato, pero que también se adquiere y se aprende; de pequeños nos van enseñando y vamos aprendiendo; ya de mayores, elegimos ser leales o no, dependerá de la fuerza moral que pongamos para no traicionar los principios aprendidos y adquiridos. Pero esa fortaleza moral que tenemos se puede derrumbar en algún momento o por algún motivo, y entonces… ¿Qué pasa? Ya no hay vuelta atrás, y sólo tenemos la posibilidad de demostrarla enfrentando la situación, pidiendo disculpas y aceptando el error y sus consecuencias.

Siempre digo que en este mundo virtual uno puede ser perfecto y escribir cosas bellas e ideales, pero no sucede lo mismo cuando lo llevamos a la realidad. Cantamos el Himno Nacional y somos fieles a la bandera y a la patria, pero… aceptamos sobornos, quebramos la ley en pequeños actos diarios, o vendemos un voto para obtener un beneficio.

Mejor vayamos al BDSM.

Yo soy fiel y leal a mi Dominante, pero… Aparece pongámosle Dominante B en escena para seducirme y conquistarme. Yo sé que con el Dominante B voy a estar mejor y entonces… ¿dónde está mi lealtad? ¿En mantener lealtad a mi Dom o en la posibilidad de tener una mejor relación? La lealtad está en los principios, más allá que estos me perjudiquen o beneficien.

En un caso como este entre dos Doms y un sumiso (o similar), Dom B está siendo desleal desde el comienzo, con los principios y el protocolo del BDSM, además de la deslealtad con otro Dominante, lo conozca o no. Ni que hablar del sumiso, que acepta que otro Dom trate de conquistarlo y no le ponga un límite.

Claro que puede pasar que este Dom B le haga “tilín” y que no haga nada, ni a favor ni en contra, para que Dom B siga adelante, y el sumiso se termine “enamorando” de Dom B. ¿Dónde estaría entonces la lealtad? Yo creo que ya que no fue leal al no confesarlo desde un principio; entonces debería confesarlo después, pero sería el colmo de la deslealtad si está con los dos Doms a la vez.

Ahora, si el sumiso cambia de Dom es, seguramente, porque el Dom original no lo complementaba como él quería o deseaba, lo que no justifica en lo más mínimo la deslealtad o la infidelidad. Pero eso sólo lo sabrán los protagonistas.

¿Y qué pasa cuando para no perder este Dom le oculta que también es sumiso de aquél? Pues… es doblemente desleal, con ambos, aunque haya uno que sepa toda la verdad.

Esto de la lealtad no es sólo de los sumisos hacia sus Dominantes, sino que es recíproco. Un Dom también le debe decir a su sumiso si tiene más sumisos en su cuadra, o si piensa tomar más y cuáles son las reglas a seguir en ese caso. Si para que este sumiso no se vaya le oculta la existencia de los demás… está siendo desleal.

¿Y qué pasaría con el sumiso que, por el motivo que sea, se inventa un Dominante, pero que acepta jugar con cualquier otro Dominante? Si su Dom existe, por supuesto que está siendo infiel y desleal con él. Si no existe, es desleal con el resto de los Dominantes, porque les miente respecto a su Dueño/a y Señor/a.

Otro caso: un sumiso virtual con Dominante virtual es seducida por un Dom real y éste acepta, no tanto porque el Dom real le guste, sino por verse seducido ante la posibilidad de tener una sesión real. ¿Es desleal el sumiso aunque la relación sea virtual?

¿Y qué pasaría con la sumiso manipulador que hace que su Dom lo “ceda” a un Dom que a él le gusta? ¿Está siendo infiel? ¿Es desleal?

Por último: un Dominante o un sumiso pueden ser fieles y desleales al mismo tiempo, al intentar salir con otra persona, sin lograrlo y sin confesar la intención a la otra parte.

El BDSM es, al menos para mí, una relación donde el honor, la fidelidad, la lealtad, el respeto junto a otros principios se valoran más que fuera de este estilo de vida. Por eso se estima tanto el protocolo, el collar y los roles. Como siempre, es sólo mi humilde opinión.

Saludos,

anitaK[SW]

lunes, 4 de mayo de 2009

En casi todos los espacios de BDSM hablamos generalmente de los roles: Dominantes o sumisos; pero rara es la vez que nos detenemos a hablar del ser humano que hay detrás del rol.

Pensamos que un buen Dominante o un buen sumiso debería hacer esto o aquello, debería de ser así o andando, debería tener esta o aquella actitud. Y hacemos un juicio de valor, no sobre la persona sino sobre la actitud en este o en aquel rol, olvidando o dejando de lado que somos seres humanos imperfectos y que cometemos errores.

Más allá de los roles y al margen de ellos, por muy bien o mal que nos comportemos, podemos elegir el ejercicio el rol solo para las escenas o vivir nuestra vida diaria de acuerdo al rol que desempeñamos, pero en ningún momento dejamos de ser seres humanos.

Conozco Dominantes que siempre están actuando como Dominantes, también sumisos que se comportan todo el tiempo como tal, pero aún así siguen siendo lo que son: personas con sentimientos y emociones que tienen fallas, envidias, celos, vanidades, odios; que sienten amor, entrega, honestidad, responsabilidad y mil cosas más.

Por lo general el sumiso siempre quiere ser el mejor para su Amo. Se lo propone cada día haciendo un esfuerzo enorme para vencer sus defectos y poner en práctica sus virtudes. ¿Logra alguna vez la perfección? Seguramente que no, porque es un ser humano y como tal, imperfecto.

En la vida personal de cada uno, fuera del BDSM, tenemos proyectos y responsabilidades. Cada jornada nos espera con labores y tareas para cumplir. De acuerdo al sentido de responsabilidad de cada uno, el trabajo sale, pero no siempre con el mismo empuje, fuerza o gana. Hay días en que nos llevamos el mundo por delante y ni nadie ni nada nos detiene. En cambio hay veces que solo cumplimos con lo indispensable.

Con los roles pasa lo mismo: yo quiero ser la sumisa perfecta y llegar algún día a ser esclava, pero… no siempre con las mismas ansias. Quizás los sumisos siempre tengamos ganas de sesionar, pero a veces estamos con otra disposición. Quizás el Dominante se enoje porque hoy no le respondo como Él desea, pero sería bueno que pensara que quizás hoy no sea mi mejor día.

Hay veces que el Amo se niega a tener una sesión y el sumiso se enoja porque está deseoso de estar con Él, de entregarse a quien pertenece, y el Dominante no quiere, logrando el fastidio (demostrado o no) por parte del sumiso. La misma situación: el Amo es un ser humano que no siempre está bien, y para tener una escena debe estar en excelente condición desde todo punto de vista, porque es mucha la responsabilidad que recae sobre sus hombros.

Creo que tenemos que pensar en la parte humana antes de hacer un juicio de valor sobre nuestra contraparte o sobre un tercero. A veces nos hacemos idea de cómo es una persona por sus dichos, expresiones y pensamientos en los espacios donde compartimos nuestra forma de pensar, sin tener en cuenta los factores humanos que lo están condicionando en ese momento.

A veces las personas se meten tanto en su rol que no permiten aflorar o dejar conocer su parte humana, ni para sí mismos ni para los demás. No separan el “personaje” (o rol) de la persona, y esto puede traer a lo largo del tiempo, problemas de personalidad, psicológicos o emocionales.

Pero cuando aprendemos a separar rol del individuo, nos damos cuenta lo hermoso que es el ser humano.

sábado, 18 de abril de 2009


Vanidad… ¿qué es la vanidad? Sí, es un pecado capital, pero ¿qué más? Según F. Nietzsche "La vanidad es la ciega propensión a considerarse como individuo no siéndolo...". Eso si lo vemos filosóficamente hablando. Según la Academia Española :

vanidad

  1. f. Arrogancia, envanecimiento y deseo de ser admirado por el alto concepto de los propios méritos:
    su vanidad es mayor que su inteligencia.

  2. Ilusión, vana fantasía:
    las vanidades del mundo.

  3. Palabra inútil o vana.

Pero lo que nos importa a los que escribimos y a los que leen este blog es el primer concepto; o sea, cómo vemos o cómo es la Vanidad en el BDSM, o mejor dicho, en sus integrantes Dominantes y sumisos. Creo que lo vemos todos los días en los foros, grupos y hasta en los blogs.

Hay ocasiones en que ciertos Doms que por tener un nick de “Señor…”, “Amo…”, “Conde… Duque… Sir…”, o cualquier otro título autoimpuesto, creen que si bien deben de ser tratados de forma protocolar, ellos pueden tratan a los demás de forma arrogante y sin ningún respeto. Porque el otro, sea o no Dominante, también merece respeto.

¿Cuáles serían los motivos que llevan a un Dominante a envanecerse? Quizás una idea equivocada de lo que es un Dominante. No es mejor aquel que grita más, o el que está vestido de cuero negro, o porque azota más fuerte que ninguno, o porque es capaz de clavar muchas agujas o de hacer un buen bondage; esto último para mí simplemente es destreza. Pero quizás esta persona no está bien informada acerca de lo que se necesita para ser “el mejor” Dominante.

En principio, no hay parámetros para establecer "mejor Dominante o mejor sumiso", y en segundo lugar, depende de "para quién". Ahora si ese dominante "se cree" el mejor, sin tener en cuenta lo anterior, es pura vanidad

¿Y que hay de los sumisos? Y hablo de sumiso en forma genérica y en él incluyo a los spankees, sumisos y esclavos, aunque para algunos sea diferente y para otros no. ¿Es posible que un sumiso sea vanidoso? La vanidad es lo contrario de la humildad, y un verdadero sumiso no debería ser vanidoso.

¿Cómo sería un sumiso vanidoso? Pues sería aquel que se cree más obediente, con más entrega, con menos límites, menos quejoso y más sumiso, indispensable para su Amo, tanto que piensa que jamás lo cambiaría, por supuesto.

Hay un viejo refrán muy aplicable a este caso que dice: "El mejor todavía está por nacer"; viene bien tenerlo en cuenta para que la vanidad no nos alcance porque: siempre hay alguien "mejor".

Sir Williams – anitaK[SW]

jueves, 26 de marzo de 2009

Cuidado conmigo. Hoy me levanté medio filósofa y se me dio por pensar en el Sadomasoquismo. Seguramente no leerán nada nuevo en este post, sino más de lo que ya saben.

Tengo una amiga vainilla veinte años mayor que yo. Es una persona a la que considero abierta de mente y bastante avanzada desde ese punto de vista para su edad. El año pasado viajé con ella a Buenos Aires como suelo hacerlo cada año y al regresar decidí confesarle mis gustos “desviados”. Había estado yo con unos amigos spankos en un almuerzo donde dos de los comensales eran pareja y los tomé para ejemplarizar la situación, diciéndole que esta pareja había comentado que tomaban como un juego sexual la Dominación /sumisión mediante juegos de roles donde ella terminaba sobre sus rodillas recibiendo unas nalgadas. Cuando dije eso, ella se tiró hacia atrás en su asiento y me miró fijamente: “eso es violencia”, me dijo. Traté de explicarle que no, que no era violencia porque había consenso; que una parte, la dominante, le gustaba ejercer el poder y la dominación y que a la otra, la parte sumisa, le gustaba sentirse dominada y deseaba el supuesto castigo, que no era tal. “Si hay golpe, hay violencia” me dijo en un tono cortante, aunque con una sonrisa.

No hubo forma de que lo entendiera. Yo no pedía que lo aceptara, sólo que lo entendiera. ¿Quizás no fui buena explicando? Puede ser, pero creo más bien que es casi imposible que alguien que este fuera de esto lo pueda entender y mucho menos aceptar, porque a veces gente que está en este ambiente tampoco lo comprende y es allí donde aparecen los abusos y demás.

¿Cuántas veces el Dom usa frases como “te voy a dar tal azotaína (o golpiza) que aprenderás a…”, o algo similar? Ese tipo de amenazas o sentencias que nos excitan a ambas partes, son tomadas al pie de la letra por quienes no están en el BDSM. A los sadomasoquistas nos hace volar la imaginación, pero no es que nos excite el saber que el Dom nos va a hacer sufrir, o que el Dom disfrute pensando en “torturar” al sumiso; lo que nos gusta es el morbo que nos produce la fantasía de que el Dominante despliegue todo su poder ante el sumiso, quien se abandona por completo ante Él.

¿Cómo explicar que en SM nadie le “pega” a nadie? Prefiero cambiar la palabra “pegar” por “azotar”. Y si hablo de azotes no puede dejar de pensar en el Spanking que no siempre se utiliza en D/s, pero sí en el SM.

Mi querido amigo y coautor de varios relatos, Amadeo Pellegrini, me regaló el libro “Éloge de la fessé”, del francés Jaques Sergüine, que en su traducción al español lleva el título de “El elogio de la Azotaína ” o “La mujer en la palma de la mano”. Para hacer un breve resumen de este libro tomaré una de las frases del autor:

"…la azotaina es la vía de escape más "lógica" a la imposibilidad de coexistencia pacífica de la pareja, debe ser preventiva y no curativa, nacer de un sentimiento y no de un resentimiento, nutrirse de la propia espera -y para ello lo mejor es asignarle un día fijo a la semana- y de su propio caracter ineludible, debe provenir del hombre a la mujer y no a la inversa, y no debe ser intensa como un suplicio sádico (el autor aborrece el concepto de castigo), sino como un juego, un pretexto…"

No estoy de acuerdo con todo lo que dice el autor, pero traje esta frase sólo para tomar puntos con los que sí coincido: “debe (…) nacer de un sentimiento y no de un resentimiento” “…y no debe ser intensa como un suplicio sádico, sino como un juego…”

Por eso el título de este post. Porque estoy convencida de que el SM y en especial el Spanking es otra forma de demostrarle a mi pareja de juego todo mi cariño, mi respeto, mi entrega y mi confianza. En este libro encontré que es necesario el afecto y el respeto por la otra persona para que funcione. El Dominante debe de ser conciente de lo que el sumiso le entrega lo más preciado que posee: su cuerpo y su integridad física y mental. Debe tomarlo como lo que es: una ofrenda de incalculable valor y así tratarlo, como a una joya irremplazable. Y el sumiso entregarse con la confianza depositada en esa persona que lo aprecia y valora como ser humano, como hombre o mujer, y como sumiso o sumisa.

Mi querido amigo Fer siempre dice que para él la sesión es una fiesta, así que debe estar en un ambiente de tranquilidad, con su mente despejada y dispuesto a pasarla bien. Acepto que los sumisos no siempre lo comprendemos y que la mayoría del tiempo estamos dispuestos a jugar apenas nos lo indican. Y cuando no nos lo indican también, porque siempre demandamos más. Quizás no seamos concientes del desgaste físico y emocional que demanda el ser un Dominante responsable que debe ver por la situación física y mental no solo suya, sino también del sumiso.

Un Dominante que se precie de tal y que sepa lo que hace, no encuentra placer en infligir dolor, ni el sumiso se sometería a un sádico que no respetara sus límites y realmente le hiciera sentir dolor por el dolor mismo, porque en ese caso sí estaríamos hablando de violencia. Violencia sería cuando quien ejerce el poder no respeta los límites del sumiso, que se convertiría en víctima porque es contra su voluntad.

El SM se diferencia de la violencia porque es “SSC” (Safe, Sane and Consensual, o como decimos en español: Sano, Seguro y Consensuado).

Tanto esta disciplina como el BDSM en sí, no es para cualquiera. Y no lo digo desde la arrogancia o la soberbia, sino desde el sentido común. Este juego sexual es para personas inteligentes, refinadas y con una cultura básica; es un juego serio que nos permite conocer y llegar a nuestros límites para hacernos gozar del sexo y de nuestros cuerpos. Para jugar este juego hay que hacerlo con responsabilidad, entrega, confianza y afecto de ambas partes, que se verá traducido y compensado en ese placer que seguramente ya conocemos porque de eso se trata el SM. Lo del título.

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