lunes, 3 de octubre de 2011

Parece que las palabras del título no tuvieran que ver entre sí, pero les aseguro que sí están relacionadas. Estuve en duda durante un par de semanas sobre si publicar o no este post. Finalmente decidí hacerlo porque creo que es importante dar a conocer este tipo de situaciones, sobre todo por aquello de que “El que calla, otorga”. No puedo, me niego a callar cuando se dicen tantas falsedades gratuitamente,  sin ninguna responsabilidad.

Acabo de leer un post sobre la primera experiencia de una novel sumisa, porteñita secreta, en la reunión por el 24/7 en La Casona del Sado. El nombre del blog es “El túnel de mis piernas”, y el post lleva el título de “Una noche en la Casona”.

Debo admitir que la suya fue una versión muy personal, pero… cada uno tiene el derecho de escribir lo que desea y escribirlo como se le dé la gana. Y también tiene el deber de hacerse responsable de lo que escribe, sobre todo si está involucrando a otras personas.

De la misma forma que esta chica vio una fiesta diferente a la que yo viví -a pesar de compartir el mismo salón, la misma cruz de San Andrés y hasta el mismo Amo que nos azotó a ambas- tampoco compartimos la visión de la sumisión, ni siquiera del BDSM.

Para mí el BDSM no es vestirse con tal o cual prenda, ponerse tal o cual calzado o maquillarse de una forma determinada. ¡Cuidado! No estoy diciendo que eso esté mal, al contrario; sí digo que en una reunión donde hay gente con la que comparto mis gustos particulares, no me fijo tanto en el aspecto exterior sino en su visión y vivencia de los temas en común.

Otra actitud que me separa bastante de porteñita secreta, es su trato despectivo e irrespetuoso hacia Amos con una trayectoria indiscutible, conocidos y reconocidos a nivel nacional e internacional. Considero una falta hacia el protocolo y una falta de respeto, el referirse a un Amo –o a cualquier Dominante- mencionándolo por alguna característica física, y menos aún si me hizo el honor de hacer una performance conmigo. Lo menos que puedo hacer si no sé su nombre, es averiguarlo, o de lo contrario pedir disculpas por mi ignorancia y agradecer el honor.

"...Finalmente, un hombre grande y de bigote gris, quien adivino es parte de La Casona, se dispuso a dominar una sumisa rubia enfundada en látex..."

Este “hombre grande y de bigote gris”, era Sir Williams.

“Las esclavas circularon. El amo repetía el procedimiento, atándolas a la cruz, cambiando de arma y continuando el spanking, y yo con mi misma impresión. Las chicas no se la bancan. León me conoce, me lee el pensamiento. Cuando la tercera sumisa se retiró…”

Las esclavas que circularon, fueron solamente dos: Megan, que pertenece al staff de la Casona, y quien suscribe. Porteñita secreta: creo que en vez de hacer alarde de una resistencia que no fue la que imaginaste, deberías agradecer la gentileza que tuvo Sir Williams al no azotarte demasiado fuerte dado que era la primera vez que estabas con Él, en vez de criticar a tus colegas anteriores. ¿O sería que cuando probaste cómo eran los azotes reales te pareció que los tuyos eran más fuertes que los de tus antecesoras?

“El Amo comenzó. Desconozco las armas que utilizó para mi spanking. Estaba contenta, hacía mucho que no me pegaban. Soporté mucho (mucho más que las anteriores)…”

“…Los golpes sobre el vestido no tienen gracia. Lindos golpes. Fuertes. Pusieron a prueba mi tolerancia, y dejé en claro, públicamente, lo alta que es.
Sin saberlo, logré llamar la atención de las altas esferas de La Casona. Ya me enteraría…”

Ejemmm… No cabe duda que tienes tolerancia a los azotes, más que algunas que conozco. Felicitaciones por eso. Ahora, sin intención de incomodarte: ¿me podrías nombrar a qué “altas esferas de La Casona” te refieres?

“…Terminada la sesión de spanking, el público aplaudió. No había aplaudido a las sumisas anteriores. Admito que me sentía orgullosa. Hice una reverencia al Amo y al público, y volví a mezclarme en la multitud, junto a León…”

Quizás, solo quizás, deberías visitar un otorrino, porque el aplauso fue para las tres por igual. Pero hay algo que sí debo admitir: tú fuiste la más joven, la mejor vestida, y la más bonita de las tres. ¡Felicitaciones por eso!

¿Es correcto mentir a las personas que están leyendo un blog, haciendo pasar fantasías por hechos verdaderos, y dejando mal paradas a otras personas para que la protagonista logre “brillar” más? Creo que no. Si se va a contar algo que no es verdad e incluir a gente a la que no se le pidió autorización para ser aludidos (ni siquiera digo nombrados porque se desconocían los nombres), por lo menos se debe aclarar en el texto que se está mezclando ilusiones y realidades. Pero bueno… para que todo lo anterior se cumpla, primero se debe de estar sobrio y controlar el ego, teniendo en claro que el mundo no gira alrededor del órgano genital de la autora, aunque tenga la certeza en su mente de que muchos los hombres –y algunas mujeres-, se estaban babeando por tener algo con ella o al menos alcanzar el paraíso con apenas tocar su cuerpo.

“…Un señor mayor, cuyo nombre no retuve, compartió con nosotros una charla. Muy simpático y amable, nos contó historias acerca de cuando su hijo comprendió que a su padre le gusta atar chicas. Especialista en bondage, parecía. Le comenté a León que me honraría que me atase más tarde, un hombre tan experimentado como él. Una vez más mi entrenador ofreció su sumisa, y el caballero aceptó encantado. Más tarde me suspendería en el aire, ante un público mucho más numeroso que el anterior, rodeada de nudos debajo de una estructura de madera que no pude ni quise comprender. Fue una pena que todo el peso de mi cuerpo se sostuviera sólo en una atadura a la altura de la boca de mi estómago. Pude soportarlo mucho menos de lo que hubiera querido. Quizás si hubiera tenido otra atadura sobre el pecho que distribuyera mejor el peso... pero quién soy yo para criticar su trabajo?...”

El señor mayor, no era otro que el Maestro Avanlys. Dices bien, por fin estamos de acuerdo en algo, porteñita… ¿quién es cualquiera de nosotros para criticar su trabajo, el trabajo de un Maestro del Bondage, que da los talleres de Shibari en la Casona –y conocedor de otras artes- con más de 50 años de experiencia?

Yo te vi (estaba frente a ti) con una copa de vino en la mano durante las prácticas. Quizás no lo sepas, pero no deberías haberte ofrecido para una suspensión luego de haber comido o bebido, menos aún con tanto alcohol en el estómago. ¿Sería posible que fuera eso y no que el Maestro “no supo” que tenía que ponerte otra atadura en el pecho para que distribuyera mejor el peso (o el contenido de tu estómago)? Por otro lado: ¿tuvieron tú o tu Amo, la mínima responsabilidad de decirle al Maestro que habías ingerido alcohol? ¿Y si hubiese pasado algo, en quién hubiese recaído la responsabilidad? El BDSM es un juego, pero es un juego SERIO. Para jugar tiene que haber CONSENSO, pero además debe ser SENSATO y SEGURO. Al no avisar que había alcohol de por medio, dejó de ser sensato y seguro, pero no por parte del Maestro. En fin, después de todo… ¿quién soy yo para enseñarte algo?

“…Se nos acercó el caballero de bigote gris que me había atado a la cruz de madera y me había dejado el culo color frutilla. Me dijo que pocas sumisas lo toleran la primera vez. Un cumplido…”

Realmente, sí: un cumplido. ¿Será porque “el caballero de bigote gris”, o sea, Sir Williams, es un caballero? Lástima que como respuesta a su galantería ni siquiera eres capaz de recordarlo por su nombre.

NOTA: Sir Williams no tiene los bigotes grises. O el resto de la concurrencia necesita lentes. Sí tiene alguna cana, pero distan mucho de ser grises.

En cuanto al Señor Patrón, Dominante por el que siento gran estima y respeto, y al que conozco desde hace años, no puedo saber qué despertó en tí como Dominante, pero te aseguro que el servicio a las mesas que tuvieron ustedes fue de la misma excelencia que tuvimos TODOS los concurrentes a la reunión, como sucede siempre. Y hasta donde yo sé, los únicos propietarios de la Casona y quienes toman las decisiones en ella, son Cepal y Ama Sofía. Lo demás, corre también por cuenta de tu imaginación.

Según mi visión personal, estimada porteñita, una sumisa debe tener como característica principal el RESPETO. Primero por sí misma, en segundo lugar por su Amo, y finalmente por el resto de los seres humanos, sin importar su género o rol.

¿Qué es ser sumiso? ¿Es acaso relegar su propio placer para complacer al Amo? Si tuviera que definirlo, esa sería una de las características, pero no la principal. Para mí es más importante respetarlo que darle placer, porque… ¿cómo podría complacer con sinceridad a un Amo que no respeto? Podría hacerlo con un hombre que no me importara, por el cual no sintiera ni siquiera afecto. Sin respeto, seguramente la relación Amo-sumiso funcionaría un tiempo y luego… vendría la separación.

Para terminar: Esto NO está escrito en contra de porteñita anónima, pero sí en contra del contenido de su post. Porque me sentí tocada personalmente, sentí que le estaban faltando el respeto a mi Amo y a una autoridad del BDSM argentino como lo es el Maestro Avanlys. No escribí este post para entrar en polémica, pero los comentarios de este blog quedan abiertos para quien quiera expresar su sentir.

Gracias a todos por permitir que me exprese con libertad. ¡Saludos!

anitaK[SW]


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