Me siento en la necesidad de aclarar que escribí este artículo hace casi un año para la Revista O y creo que llegó el momento de compartirlo con ustedes. Fue escrito con ánimo informativo, bajo mi visión, basado en mi experiencia y aprendizaje. Esta es la primera parte del artículo; la siguiente será publicada en una semana.
De aquí en más, cuando hable de Amo o Dominante incluiré bajo esa
denominación todos los roles TOP –Amo, Dueño, Dominante, Señor, Dómina, Mistress
y demás- y allí también estarán incluidos ambos géneros. Lo mismo para el rol
de sumiso o bottom –sumiso, esclavo,
spankee-. La visión de este artículo es para una relación real, aunque
virtualmente es similar.
Este artículo va
dirigido en especial a las personas que recién dan sus primeros pasos en este
mundo del BDSM. Antes de entrar en el tema del entrenamiento, quisiera dedicar
unos párrafos a lo que considero es la básico en una relación D/s
(Dominación/sumisión).
Quizás usted sea de
los que han sentido inclinación desde que tiene memoria, hacia alguna de las
disciplinas del BDSM –Dominación/sumisión, Sadomasoquismo, Spanking o nalgadas
eróticas consensuadas, Bondage o Ataduras, Fetichismo, etc-; quizás la haya
descubierto durante una conversación, leyendo un libro o mirando una película.
Cuando alguien
decide a entrar este mundo tiene, por lo general, una idea bastante romántica y
a veces distorsionada de la realidad, porque piensa que va a vivir algo similar
a lo que ha visto en una película, o leído en una novela o relato. Error. El
escritor o los cineastas solo se encargan de hacer disparar nuestra
imaginación, pero la realidad es muy diferente. Son varios los blogueros y
escritores que advertimos al lector sobre mantener los relatos, novelas y
películas apartados de la realidad, para dejarlos dentro del mundo de la fantasía,
que es donde en realidad pertenecen.
Mantener los pies
en la tierra es importante en todo momento, pero más aún cuando se busca un
compañero de juegos casual o permanente. Recuerde que el BDSM es un juego serio.
ELIGIENDO PAREJA
PARA JUGAR
1)
Si su rol es de Amo tendrá en sus manos la
integridad física y mental del sumiso, lo que implica una enorme
responsabilidad. Valórelo y elija como
compañero de juego una persona inteligente y responsable, que realmente
comprenda qué está haciendo y que esté seguro de lo que quiere hacer. Dele a su
sumiso las explicaciones que crea necesarias para asegurarse que comprendió. Es
su responsabilidad estar informado y saber lo más que pueda sobre el tema. La
información la encontrará en webs y blogs serios, o preguntando sus dudas a Dominantes
con más experiencia. No debe sentir vergüenza por no tener cierta información,
pero recuerde que el no aceptarlo puede conllevar consecuencias muy graves. Por
ejemplo: dónde y cómo azotar, o hasta dónde puede humillar a su sumiso sin
causarle daño psicológico.
2) Hable con el elegido, converse, estúdielo, y luego
decida sin apuro si es la persona acertada para usted. Cuando esté seguro,
recuerde que puede preguntar referencias a varias personas, aunque su propia
visión será la definitiva. No olvide exigir
al sumiso que haga un PLAY LIST para aclarar de los límites, y háblele de los
suyos –los Amos también tienen límites-. Y recuerde que la esclava O y la protagonista de La
Secretaria existen sólo en los libros.
“Ningún Amo debería serlo hasta no ser Amo de
sí mismo” (El Faro).
3) Si usted es sumiso y un Amo se le acerca, sea
responsable de su elección. No diga que sí
de inmediato, sin meditarlo, por
muchas ganas que tenga de debutar, aprender o jugar. Antes de aceptar pida
referencias de esa persona a toda la gente que pueda. Hable, pregunte,
investigue. Fíjese si le pide un PLAY LIST para conocer sus límites, o al menos
si le pregunta cuáles son. Y cuando esté decidido piense si pondría su vida en
manos de esa persona. ¿Le parece exagerado? Quizás lo sea, pero imagínese
atado, vendado y amordazado a merced de ¿ese Dominante? Solo usted puede
responder.
4) Si está esperando que su Amo se parezca a Christian
Grey o a la Dómina de la foto, déjeme decirle que ellos existen tanto como
Mickey Mouse, así que decídase por alguien real, de carne y hueso, o quéjese ante
E. L. James o los estudios Disney. Recuerde que usted es alguien inteligente
que decide ceder el poder, un poder que jamás perderá mientras esté con alguien
responsable.
LA CESIÓN DEL PODER
El que exige, guía,
disciplina, decide y ostenta el poder que
el sumiso le cedió, es el Dominante. A Él le fue otorgado en forma temporal
y debe tenerlo siempre presente. Permítanme citar al prócer uruguayo, General José
G. Artigas, cuando le decía a su pueblo: “Mi
autoridad emana de vosotros y cesa ante vuestra presencia soberana”. En una
relación D/s es similar: el sumiso otorga y quita el Poder con sólo decirlo. Y
un verdadero Amo acepta sin dudar.
Durante una escena
(también llamada sesión) cualquiera de las partes puede parar la acción por la
razón que sea, aún por capricho. Claro que si lo hace sin motivo deberá
atenerse a las consecuencias, que podría ir desde la suspensión parcial o
definitiva de la escena o… de la relación. En ese momento entraría a jugar la
seguridad, un tema del que hablaremos en otra ocasión.
EL COMIENZO DE LA
RELACIÓN
Por lo general, el
Amo tiene collar real y virtual. El real es el que se coloca en el cuello del
sumiso, y el virtual es el que acompaña su firma. En el caso de mi Amo, Sir
Williams, su collar virtual es [SW]. Las llaves [ ] indican que la relación es
real (según el “Diccionario multilingüe
de BDSM”, de los autores Bartolomeu Doménech y Sibil.la Edicions
Bellaterra, 2004), mientras que las llaves comunes { } son para las relaciones
virtuales, aunque la mayoría de los Amos las han adoptado para sus relaciones
reales y/o virtuales.
Si Amo y sumiso
conversaron y se conocieron durante un tiempo que consideran prudencial, es hora
de comenzar la relación.
Aunque cada Amo
tiene su propia forma de hacerlo, en el BDSM tradicional y protocolar
trascurren tres etapas, que van desde el momento en que ambas partes deciden
comenzar una relación hasta el momento en que el Amo acepta en forma definitiva
al sumiso. Estas tres etapas van acompañadas de un collar, diferente para cada
ocasión.
(Fin de la primera parte. Continuará...)

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