martes, 20 de agosto de 2013

Julio y agosto son meses de muchas celebraciones en diferentes comunidades a lo largo y ancho del mundo. En casi todas las fiestas hay exhibiciones, y en algunos casos el Dominante cede momentáneamente a su sumiso para que otros Dominantes puedan usarlo en alguna práctica.

Mi planteo para este post, es: cuando el Dominante “invitado” pide, se ofrece, o simplemente acepta el compromiso de tener una práctica de exhibición con un sumiso que no es el suyo ¿es consciente de la responsabilidad que conlleva esa acción? ¿Tiene idea de lo que significa hacerse cargo de un sumiso que no le pertenece? Yo creo que no. Quizás entre diez, lo sepa uno o menos de uno. ¿Y qué pasa con el resto?

El resto se tira al agua sin saber, y lo que es peor: sin que les importe su propia ignorancia. “Total… es solo un sumiso y no es mío”, piense probablemente el pseudo dominante (así, con minúscula).

Las reglas no escritas del BDSM son conocidas por casi todos, porque son de respeto y convivencia, más que de un protocolo exclusivo para el BDSM. Por ejemplo, algunas de estas reglas serían:

-El Dominante siempre recibirá trato en tercera persona por parte de los sumisos.

-Si un Dominante quiere tocar o dirigirse a un sumiso con collar, deberá obtener permiso explícito  de su Dueño. Si el sumiso no lleva collar ni está bajo la protección de un Dominante, será el mismo sumiso quien decida si quiere tener alguna práctica con el Dominante que lo solicita.


-Un Dominante no debe azotar sin la suficiente experiencia, sea a un sumiso desconocido o sea su propio sumiso.

-Si el Dominante va a azotar a un sumiso que no es el suyo y del que desconoce su resistencia, debe hacerlo con máximo cuidado por respeto a su colega, cuidando, protegiendo y respetando a la persona que le fue cedida.

-Si el Dominante es inexperto y quiere realizar alguna práctica específica, deberá hablar primero con su colega, admitir que no tiene experiencia pero sí deseos de aprender –eso es la grandeza de la humildad, no deshonor-, o busque al Master o encargado de la reunión para que lo asista. Sus colegas más experimentados le darán ayuda de inmediato.

-El sumiso confiará en su Dueño, quien debería estar presente durante la exhibición. Pero ¡cuidado!, porque el Dueño no puede sentir lo que siente el sumiso, y no siempre tiene la posibilidad de ver absolutamente todo, aunque quiera. Y el Dominante invitado ya sea por ignorancia, error o hacer una prueba, podría hacer daño. También existe la posibilidad de que haga daño de forma premeditada. Y en ese caso, es responsabilidad del sumiso suspender la exhibición con una palabra de advertencia, o detenerla por completo con la palabra de seguridad.

Estoy escribiendo este post porque no quiero que le pase a otra persona lo que me pasó a mí.
En una fiesta fui cedida para una exhibición de spanking. El “amo” al que me voy a referir se ofreció a azotarme y comenzó a pegarme con el dorso de la mano; mi Señor lo detuvo advirtiéndole que esa no era la forma correcta de nalguear y que lo hiciera con la palma de la mano.

Fue a partir de ese momento en que dejé de entender con qué me estaba pegando, porque el dolor era diferente y mucho más fuerte de lo que yo conocía. Tengo años de spankee y de sumisa; sé la diferencia entre una paleta, un rebenque, un látigo, la mano, vara, fusta u otros instrumentos. Pero… no era ningún elemento conocido. El golpe era seco, duro, sumamente desagradable y podría decir que hasta perturbador.


Estuve a punto de detenerlo, pero el saber que mi Amo estaba allí vigilante y que no permitiría que me sucediera nada malo, me hizo contenerme y soportar. Y ese fue mi error y mi responsabilidad.

Al llegar a la casa cuando regresamos de la fiesta, tenía las nalgas doloridas. Le pedí a Sir Williams que se fijara y descubrió con asombro varios golpes ya morados y con la sangre encapsulada en bultos. Masajes y cremas mediante, fueron cediendo.

A los pocos días me encontré en el chat con alguien de mi total confianza que había estado en la reunión; aproveché para comentarle lo que me había sucedido, y gracias a esta persona pude enterarme de la verdad ya que estaba ubicada en el ángulo opuesto al de mi Señor. Gracias a eso pude entender lo que había pasado.

Mi Amo y yo habíamos sido engañados por este “pseudo dominante”, porque un verdadero Dominante es, antes que nada, un caballero, un hombre respetuoso y no alguien que actúa de mala fe y con clara intención de engañar y dañar.

Este… “master” levantaba el brazo como para palmearme, pero cuando lo bajaba y estaba cerca de mis nalgas, cerraba la mano y me golpeaba con el puño y los nudillos. Por eso yo sentía el golpe seco, fuerte, como si me estuvieran golpeando con una bola de acero. Y uso a propósito el verbo GOLPEAR, porque no me azotaba, ni nalgueaba, ni palmeaba, sino que ME GOLPEABA con los puños.

Este “señor” fue con una joven a la que presentó como su sumisa. Es probable que a ella la golpee de esta misma forma, y también es posible que la chica acepte los golpes porque como es nueva, nadie le haya dicho que esos golpes no están dentro de lo SENSATO, y que el CONSENSO (en mi caso al menos) no es tal, porque de haber sido informada de que iba a ser golpeada con los puños, no lo hubiera permitido jamás. Ni mi Amo ni yo.

Entonces pregunto… ¿Con qué derecho estos “tipos”, “pseudo amos”, ABUSADORES en definitiva, cometen estos atropellos?

Los sumisos no somos “puching ball” de nadie, se llame como se llame y tenga autoimpuesto el rol de amo, sir, lord, señor, master, dueño o lo que sea. Los sumisos, esclavos, spankees, somos seres humanos de carne y hueso que estamos entregando nuestro tesoro más valioso: la integridad física y mental, a una persona que se atreve a engañarnos, que no respeta el SSC, ni el RACK, ni el BDSM como forma de vida y comunidad; abusadores a los que no les importa si el sumiso sale lastimado o no, porque solo es una “cosa” en la que descargar su frustración.


Mi mensaje en este post, que admito estar escribiendo con bastante rabia e impotencia, es que siempre debemos confiar en nuestro Dominante, porque es Él/Ella quien nos cuida y protege. Pero, queridos sumisos, recuerden que nadie, ni siquiera su Dominante, podrá protegerlos con la misma eficacia que cada uno se puede cuidar a sí mismo, porque solo uno mismo sabe qué siente y cómo se siente en cada momento, solo uno mismo sabe dónde y cómo le duele el azote o el golpe. Yo soy la primera responsable de mi persona y no debo dejarle toda la responsabilidad al Dominante, porque es una carga demasiado grande. Si veo o siento que hay algo que está mal, debo ayudarlo a protegerme para que nadie me lastime.

Como primera regla, NUNCA MIENTAN para ser creíbles. Y como segunda, NO TEMAN SUSPENDER UNA SESIÓN, ni decir cómo se sienten, ni exigir el cumplimiento de los límites. Si el dominante no respeta tus límites duros… CORRE, HUYE, ALÉJATE lo más que puedas de él/ella, porque no es un dominante, es un abusador.

Si deseas ser LA JOYA MÁS VALIOSA para tu Dominante, cuídate para ti mismo y para tu Dom.

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