miércoles, 25 de marzo de 2015

Hace más de un mes que escribí el post “Abuso en una sesión de BDSM”  en donde hablaba sobre los peligros que corren los bottoms que no son responsables consigo mismos y se exponen a un posible abuso por parte del Top de turno.
Un querido amigo y Amo, el Señor NomarTF, me dijo que también debería escribir sobre los riesgos que tienen los Tops en esas mismas sesiones o en una relación. También estuve leyendo un posteo del Señor Alexandros Arias que me ayudó a escribir mi opinión al respecto:
Hoy en día gracias a la maravilla del Internet y el adelanto en las comunicaciones, es mucho más fácil adoptar una personalidad que me acercará al tipo de persona con la que deseo contactar. Tanto en los Tops como en los bottoms, hay necesidades y deseos que pueden ser complacidos con más facilidad que hace quince o veinte años atrás.
Ya hablamos de algunos de los riesgos que corre el sumiso, tanto física
como psicológicamente y que pueden ser más o menos graves.
El Top también se expone a varios riesgos que pueden llegar a ser irreparables. Comenzaré hablando de los más “leves”:
1)    La insistencia por parte del sumiso para retomar la relación
2)    El acoso
Cuando la insistencia se vuelve frecuente por los diferentes medios (personal, por mail, por teléfono, por celular, en el trabajo, en el domicilio, en los lugares que frecuenta, etc.) que le hace la vida imposible al acosado, en este caso el Top. Me gusta tomar como ejemplo la película “Atracción fatal”, donde se muestra el acoso llevado a sus extremos. En la película el personaje que encarna Glenn Close es una mujer enferma psicológicamente, y que se presenta como una mujer común.  Sè que no es lo mismo, pero podría pasar algo similar, y es un riesgo que el Top al que se expone el Top.
3)    La denuncia
He aquí una de las cosas más graves a las que se arriesga un Top. Será con o sin razón, pero una denunca casi siempre trae consecuencias negativas sobre el acusado, y la parte inocente (ya sea una u otra) también sale perjudicada. Dependiendo de en qué lugar se haga la denuncia, encontrará mayor o menor repercusión:
a)    En el trabajo
Sin duda que cuanto más alto sea el cargo de la persona y cuanta
más responsabilidad tenga, será peor, sobre todo cuando se ejercen determinadas posiciones.
b)    Con la familia del Top
Si está casado, podría provocar un divorcio, pero aún siendo soltero la mayoría de las veces no queremos que la familia se entere de nuestros gustos sexuales por miedo a la incomprensión, al rechazo o tal vez para proteger nuestra imagen ante nuestros familiares directos (padres, abuelos, hermanos, hijos, pareja).
c)    Ante la comunidad BDSM
Si quien hace la denuncia es creíble, dará razones para que, al menos, la comunidad abra los ojos y escuche las dos campanas para luego sacar sus propias conclusiones. Estoy convencida de que rara vez se hace justicia porque es algo muy difícil de comprobar. La comunidad puede preguntarse: ¿será exageración del bottom? ¿sería capaz ese Top de hacer algo tan grave? ¿Quiénes juzgarían el caso representando a la comunidad?
Con esto no quiero decir que no deben hacerse las denuncias, sino que siempre se debe escuchar las dos campanas antes de llegar a conclusiones apresuradas y, posiblemente, erróneas.
d)    Ante la ley
En estos momentos se viven momentos muy tensos a nivel mundial con
la violencia de género, por lo que si la justicia recibe una denuncia (ya sea por parte del propio bottom, o de un familiar de este, o porque se denuncia una fiesta o reunión BDSM), es probable –por no decir seguro- que el Top termine tras las rejas.
En los casos de denuncias o cuando un Top es llevado ante la Justicia, de nada sirve apelar al SSC, o declarar que era consensuado, y a veces hasta es perjudicial mostrar el contrato, porque las relaciones BDSM no siempre son consideradas violencia de género sino como actos criminales porque hay daño físico más o menos grave.
Si el bottom declara a favor del Top y dice que fue consentido, quizás el juez piense que está ante un caso de “Síndrome de Estocolmo” y desestime su declaración.
Con todo esto podemos ver que en una relación BDSM ambas partes deben tomar riesgos y responsabilidades, empezando por sí mismo y siguiendo por elegir con RESPONSABILIDAD y cuidado la persona con la que se van a relacionar. El bottom puede llegar a tener secuelas físicas y/o psicológicas más o menos graves, además de la humillación y la exposición, dentro y fuera de su entorno. El Top tendría secuelas laborales, familiares, en la comunidad donde se puede ver
perjudicada su credibilidad, pero nada comparado con las acciones que podría tomar la ley que podría llegar hasta encarcelarlo.
Quizás algún día podamos comprender que el BDSM es un juego SERIO, que no es para cualquiera y que los que no estén dispuestos a correr riegos con la persona correcta, no deberían participar ni perjudicar a otros con su participación irresponsable.
AKB

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