jueves, 26 de junio de 2008


Hoy pensaba la forma en que fui criada. No soy una jovencita, ya pasé los 40 hace un rato. Soy de la época en que cuando nos preguntaban nuestra “gracia”, una debía contestar: “Ana Karen Blanco, para servir a Dios y a usted”. Y eso que con tan corta edad todavía no tenía idea de lo que era sumisión, era simplemente una norma de educación y urbanidad que yo cumplía muy complacida, como el agradecer.
Desde muy pequeña, en esa edad donde uno absorbe toda la información como si fuera una esponja, mis padres me enseñaron a ser agradecida. Pero no sólo de palabra, sino agradecer también con el gesto y con la acción. Es muy fácil decir “gracias”, uno llega a hacerlo de forma automática, sin pensar demasiado en lo que dice, pero… ¿realmente lo siente? Creo que la mayoría de las veces sí.

Ahora voy a mi reflexión. El otro hace algo que despierta mi deseo de agradecerle: un regalo, un elogio, una acción, lo que sea. Entonces se lo agradezco con una palabra y… después? ¿Guardo o me queda algo de todo eso? ¿O simplemente digo “gracias” y me olvido de todo?

Tanto en los blogs, en los grupos, chateando o personalmente, muchas veces recibo palabras de elogio que me hacen sentirme bien, me inflan el ego y me acarician el corazón cálidamente. Es fácil entonces decir “gracias”. Pero… ¿qué pasa cuando con una sonrisa me doy media vuelta para seguir con mi vida? ¿Recuerdo lo que me dijeron?

Pero creo que tan importante como el agradecimiento es recordar y atesorar lo que la otra persona me está dando: el elogio, el piropo, el regalo, el momento. Así que si a veces no digo nada o no contesto sus comentarios, tengan en cuenta que en mi silencio, recuerdo y atesoro todo lo que me dicen, incluso cuando no están de acuerdo o que no les gusta lo que escribí, porque eso me sirve para mejorar.
Antes de publicar el texto que llegaba hasta el párrafo anterior, se lo di a leer a un par de personas. Siempre lo hago. Una de esas personas me preguntó a qué se debía este post, por qué motivo lo había escrito; la otra persona me dijo que le faltaba algo, como que estaba sin terminar, que no tenía culminación.
Cuando escribo no siempre lo hago por una razón determinada, sino porque se me ocurrió escribir sobre ese tema, o porque ví o leí algo que me hizo pensar, o porque tenía algo que decir. En este caso fue un comentario que, como decimos en mi país, “quedó picando” en mi mente. No fue un comentario halagador, pero me sirvió de mucho porque no todos tenemos siempre el mismo pensamiento, todo se puede ver desde diferentes perspectivas y estas siempre son correctas. Si bien agradezco los comentarios halagadores porque le dan calorcito a mi alma, los que no me gustan son los que me hacen mejorar, así que siempre hay motivo para dar gracias, aunque sea en silencio.

Mi primer pensamiento fue contestar a esa crítica y lo hice defendiendo mi posición y pensamiento, pero luego… borré la respuesta porque no me pareció correcta. No era necesario defenderme porque nadie me estaba atacando, sino simplemente el otro estaba dando su opinión que es tan válida como la mía. Fue entonces que pensé… “pero si no contesto y doy las gracias tanto a los halagos como a las críticas… va a quedar como que no leí o que no agradezco los comentarios que me hacen”. Allí comencé a reflexionar y este post fue lo que salió. Y quizás también esta explicación era lo que hacía falta para dar por cerrado este artículo.

A esas personas que siempre se toman la molestia de leer y “criticar” lo que escribo, quiero que sepan que todo lo que me dicen no sólo lo agradezco, sino que lo recuerdo y atesoro como momentos mágicos que la vida me da.

sábado, 21 de junio de 2008

Si vos fueras vino... me deleitaría sólo con verte encerrado en la botella e imaginando los placeres que tendría contigo. La espera para contactarte sería como esos momentos en que uno hunde el sacacorchos y lentamente lo va introduciendo para luego sacarlo con gran cuidado, para que no se desgrane y arruine el líquido.

Si vos fueras vino... y yo te descorchara, impregnaría mi olfato con tu aroma, descubriendo cada uno de los pasos que tuviste que dar en tu vida para llegar a tener todas esas fragancias.

Si vos fueras vino... te volcaría de a poco en una copa de cristal, inmensa, transparente, límpida, sólo para mirar tu color rojo sangre a trasluz, e imaginar imperfecciones en donde no existen.

Si vos fueras vino... te daría alguna vuelta en la copa con la intención de que te quedaras agarrado del cristal, para pensar que de esa misma forma quedarías aferrado a mi alma y a mi vida. Porque sos como un caldo espeso, de esos que tiñen hasta el más puro cristal, de esos que no se olvidan con facilidad.

Si vos fueras vino... olería otra vez el aroma que despides al ponerte en contacto con el aire y te imaginaría en la vid, cuando aún eras racimo de uva madurando al sol y crecía sólo para mí.

Si vos fueras vino... te pondría en mi boca con un pequeño sorbo y haría que cada una de mis papilas te degustaran. Te apretaría con mi lengua contra el paladar para exprimirte y sacarte hasta la última molécula de sabor. Y para no desperdiciar nada y que todos mis sentidos quedaran impregnados de tí, exhalaría el aire por la nariz, para que también allí estuvieras presente.

Si vos fueras vino... te gozaría sorbo a sorbo, sin prisa, sin apuros, sin tiempo.

Si fueras vino mi Señor... valdría la pena volverse catadora sólo por probarte...

lunes, 16 de junio de 2008

A veces pienso si es que soy sólo impulsiva. Quizás sea también atrevida y kamikazi. Pero debe de haber una buena razón para que me lance a tocar y opinar sobre temas tan escabrosos y polémicos como este. Nunca espero que alguien esté de acuerdo conmigo, ni siquiera mi Amo, pero es mi forma de pensar y así lo dejo saber.

Creo que el pensamiento es algo cambiante, totalmente variable y transformable a través del tiempo. Y cuanto más tiempo pasa, el pensamiento más continúa su transformación. O no. Hay formas de pensar, valores -sobre todo éticos y morales- que no cambian ni se alteran a lo largo de la vida. Cuando pequeña sabía y pensaba que robar era malo y hoy sigo pensando lo mismo, no varié mi pensamiento. Pero antes de casarme pensaba que la virginidad era una virtud y ya hace muchos años que la virginidad ha dejado de ser un valor para mí.

Cuando entré al mundo del spanking lo hice como una persona totalmente ignorante del tema, solo sabía que era lo que me gustaba y excitaba desde siempre. De a poco fui aprendiendo con lo que leía de otra gente con más experiencia que yo más lo que recogía de páginas y blogs. En el error o en el acierto fui con el tiempo sacando mis propias conclusiones.

Desde hace años que se ha venido suscitando en algunos grupos de spanking el tema del Spanking y las Nalgadas: diferencias y similitudes, adeptos y detractores de uno y otro. Sobre este tema surgen una gran variedad de subtemas con infinidad de preguntas. Los subtemas y las preguntas pueden servir tanto para el Spanking como para las Nalgadas, pero las respuestas son totalmente diferentes dependiendo de quienes respondan.

Entonces: ¿qué es para mí el Spanking y qué son las Nalgadas?.

Spanking:
-Es parte del BDSM
-Consiste en nalguear o azotar con cualquier instrumento las nalgas y parte de los muslos de la persona sometida por parte del Dominante.
-Esta disciplina se puede realizar sola o acompañada de cualquier otra disciplina del BDSM como por ejemplo el bondage (una simple atadura de muñecas y/o tobillos hasta algo más completo y complicado), mordazas, vendas, humillación o más.
-Puede usarse para impartir disciplina, como parte del entrenamiento del sumiso o también como juego erótico.
-La sesión puede ser o no con sexo (penetración).
-Si es BDSM también debe de cumplir con otras premisas:
a) EPE o TPE: intercambio de poder (erótico o total)
b) Sadismo y masoquismo
c) Dominación y sumisión
d) SSC/RASK -Sano, Seguro, Consensuado


Nalgadas:
-No pertenece al BDSM
-Consiste en nalguear o azotar con cualquier instrumento las nalgas y parte de los muslos de la/el spankee por parte de la/el Spanker.
-Las nalgadas son un juego en sí mismas y las variaciones siempre se darán dentro de un contexto: la/el spankee que hace algo mal y es castigada/o por el/la Spanker. Puede haber o no juego de roles.
-Puede usarse para puro placer (nalgadas eróticas) o para impartir disciplina (nalgadas disciplinarias). En caso de las nalgadas eróticas seguramente la sesión incluya sexo, o mejor dicho, penetración. Si son nalgadas disciplinarias, casi seguro que no sea con sexo. A veces el/la Spanker decide usar el sexo anal como castigo, como humillación.
-Como en el Spanking, en las nalgadas hay:
a) EPE o TPE: intercambio de poder (erótico o total)
b) Sadismo y masoquismo
c) Dominación y sumisión (el Spanker es un dominante y la/el spankee se somete, a pesar de su aparente rebeldía, al “poder” que concedió con anterioridad)
d) SSC/RASK – Sano, Seguro. Consensuado

Entonces, nos podemos preguntar ¿cuál es la diferencia entre el Spanking y las Nalgadas?

1) En el Spanking se usan también otras disciplinas del BDSM, en las Nalgadas no.
2) En el Spanking se azota a una sumisa (spankee, sumisa o esclava), en las Nalgadas sólo se azotan spankees que NO son sumisas. Las defensoras de las Nalgadas no se consideran sumisas, aunque la “rebeldía” de la que hace gala la spankee sea ficticia y sólo parte del juego.

Ahora quisiera compartir con ustedes el punto de vista que tenía como spankee y el que tengo ahora como sumisa.

Fui en mi momento una de las más grandes defensoras de las Nalgadas, pero yo siempre mantuve ideas que mis amigas spankees no compartían:
-Siempre dije que a mí me gustaban las nalgadas con “toques” de BDSM, como algo de bondage, mordaza y venda entre otras cosas.
-Siempre dije que para mí las nalgadas formaban parte del BDSM
-Y una idea que creo muchas compartimos es que l@s spankees no son sumis@s, sino simplemente tienen actos de sumisión. ¿Por qué digo que no son sumis@s a pesar de que se someten? Porque la actitud es diferente y creo que todo pasa por la actitud.

El rechazo más grande de los partidarios de las Nalgadas hacia el Spanking, no es por el Spanking mismo, sino porque este pertenece al BDSM y la mayoría de los spankos lo sigue viendo como un tenebroso castillo lleno de habitaciones oscuras y tétricas mazmorras donde sólo hay dolor, tortura y miedo. En cambio las nalgadas están fuera del castillo, en los jardines llenos de flores, mariposas y pajaritos y las sesiones trascurren a la luz del sol brillante y claro, en armonía y felicidad, entre los rezongos de l@s Spankers y las travesuras de l@s dulces spankees.

Una querida amiga ha intentado muchas veces sacarme del castillo, “rescatarme” de allí incluso cuando aún no me había convertido en sumisa, porque ella tiene la idea de que dentro del castillo todo es tenebroso, tétrico y oscuro; admito que en su momento yo también lo veía así, pero a la vez admitía que el Spanking formaba parte de este castillo y estaba relegado en un cuarto pequeño, mientras que el resto de las disciplinas tenían un lugar mejor. Ese “era” mi pensamiento.

Ahora, como sumisa, mi visión ha cambiado en algunos aspectos. El Spanking sigue siendo básico para mí, y sin duda la disciplina que más disfruto dentro del BDSM. Hoy vivo dentro del castillo y me siento cómoda en él. Me doy cuenta que este lugar es tan tétrico, oscuro, perverso y maligno como mi Amo y yo decidamos que sea, y cada persona que practica una disciplina en el castillo del BDSM ambienta su lugar a su real gusto, saber y entender, sin que por eso sea mejor o peor, simplemente es como cada uno quiere que sea y como cada uno lo disfruta…

Mi intención principal al escribir este artículo, es que todo esto sirva para unir las Nalgadas y el Spanking, que no son dos disciplinas diferentes sino que es la misma. Si vemos las definiciones, la única diferencia entre Spanking y Nalgadas es que la primera pertenece al BDSM y la segunda no, porque sus seguidores dicen que no es BDSM aunque haya Dominación, sumisión, sadismo y masoquismo.

El/la Spanker domina aún con un poder que le fue concedido; la/el spankee se somete, porque así lo desea, pero se somete aún en la rebeldía que lo caracteriza; el Spanker es un sádico que se excita con el placer que le causa a la spankee cuando la azota; y la spankee es masoquista dado que disfruta y se excita con el dolor que recibe cuando está siendo nalgueada y también con el entorno, la humillación del rezongo y de las poses que es “obligada” a adoptar, la entrega de poder y todos los componentes que tiene una azotaína.

Por supuesto que como dije desde un principio, esto es sólo mi óptica, mi punto de vista. Así que estoy saliendo a pedir ayuda y opinión a Spankers y Am@s, gente con experiencia que sabe del tema para que compartan con nosotros su forma de pensar. También le estoy pidiendo opinión a los spankees puros, a los spankees que se han convertido en sumisos y a los sumisos y esclavos que siempre se han sentido así.

El próximo artículo será para que hablen los Dominantes, y cerrarán el ciclo los sumisos.

miércoles, 4 de junio de 2008

Hoy me escribió un Amo español a quien el otro día yo le contaba de mi ansiedad e impaciencia. Ansiedad por aprender, por tener más horas de contacto con mi Amo, por querer que ocurra ya mismo lo que va a ocurrir y por supuesto, por adquirir todo el conocimiento en este mismo instante.

En el mail que hoy me envía, me acerca unos párrafos escritos por otro Amo: SirGod. Y dice lo siguiente:

“¿Qué AMO no se siente dichoso de ser paciente y sosegado?, ¿Qué AMO no disfruta saboreando el tiempo y las ganas?, ¿Qué AMO no seduce solo con su contemplación serena?. Y sin embargo, siente ansias. Mantiene la ambigüedad hecha espacio y tiempo, lejanía y abandono y siente ansias…”

Y hay otro apartado más donde agrega:

“Qué increíble orgullo provocar la ansiedad, culminación de una seducción imperecedera.. orgullo del ser causante, tortura gentil del que la sufre. AMO o esclava, qué más da para sentir los designios de la diosa ansiedad que nos conduce a la impaciencia, torpe, absurda, tremenda...”

Pues quiero decirle a mi querido amigo (espero que me permita llamarlo así) que me ha hecho pensar, y como siempre, los hago partícipes de mis pensamientos. Ahora, sin querer ser pretenciosa, me gustaría dar mi punto de vista como ser humano y por supuesto como sumisa, a las palabras de SirGod.

Mi impaciencia y mi ansiedad son parte de mi personalidad. Confieso y admito que el ser de esta manera me ha acarreado más de una dificultad; leyendo estas palabras me he dado cuenta de mi error, aunque “el darse cuenta” es para mí tener la mitad del camino andado.

Por ejemplo: hoy estoy ansiosa porque en dos días estaré ante la presencia de mi Amo. Eso hace que mi mente vuele e imagine cómo será el encuentro y la sesión. Muchas, pero muchas veces deseo saber todo para ser la sumisa “perfecta” para mi Amo. Pero Dios, la vida o el destino me envió a mi querido amigo quien me ayudó a ver otra cosa:

“anita… ¿te has dado cuenta de la maravillosa etapa en que te encuentras? Disfrútala, porque cuando seas una sumisa experimentada se habrán acabado las sorpresas y los descubrimientos. En cambio hoy, todo es nuevo…”.

¡Qué gran verdad! En el momento en que lo dijo me sentí como una niña pequeña que se deslumbra ante el vuelo de una mariposa, o que puede pasarse horas con un palito persiguiendo una hormiga, o disfrutar corriendo en contra del viento con una cometa (barrilete, papalote) en la mano. Quiero seguir asombrándome de las cosas que descubro, gozar de las sesiones en las que aprendo y vivo nuevas sensaciones, experimentar nuevas emociones en los instantes en que pienso: “nunca había sentido algo así” ante una sensación jamás vivida.

Hoy quiero dejar de lado mi ansiedad. Hoy quiero disfrutar de esta espera. Hoy quiero gozar hablando con mi Amo a la distancia, escribiendo en nuestro blog y compartiendo momentos inolvidables, hasta que este río que nos separa sirva para unirnos.

Medito en los momentos en que hemos estado juntos y me doy cuenta que mi ansiedad no me ha permitido gozar adecuadamente la espera. No he disfrutado la exquisita agonía de estar sin él ansiando que llene la habitación con su presencia, ni la deliciosa tortura de su dulce silencio al caminar a mi alrededor observándome, deleitándose con mi postura, con mi entrega, con mi gratitud.

Porque… ¿qué momento es más gozoso: la espera de lo que acontecerá o el acontecimiento en sí? Mientras que espero, si sé disfrutarlo, es delicioso pensar y soñar con lo que vendrá (y no hablo de tener falsas expectativas, que es otra cosa). Y luego que el hecho pasó, si lo viví con el alma y el corazón, seguramente me deleite y me regodee con las imágenes que guardo en el cofre de mis recuerdos. Pero el momento en sí, pasará rápidamente. ¿Cuál sería la clave para que pase más despacio? Simple: dejar de lado la ansiedad y gozar con cada uno de los instantes mágicos que la vida me está regalando…

Yo siempre he admirado a mi Amo por su paciencia, porque esta le permite ser más cerebral y sabio. En cambio yo… ansiosa, impulsiva, dejándome dominar por los sentimientos y las emociones, me pierdo de no disfrutar debidamente las delicias que podría regalarme el ser paciente.

Gracias al Amo español que me regaló esto para poder meditar y seguir creciendo como persona y como sumisa. No lo nombro porque no le he pedido permiso para hacerlo, pero él sabe de quién hablo.

Creo que la próxima sesión con mi Amo será diferente, porque ya me estoy preparando de otra forma. Igual, tengo muchas ganas y ansias de ver a mi Señor, pero esta vez… disfrutaré la espera en vez de sufrirla.


“Ansiedad… de tenerte en mis brazos
musitando palabras de amor.
Ansiedad, de tener tus encantos
Y en la boca volverte a besar…”

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