domingo, 16 de mayo de 2010

Si bien siempre existió, parece que en los últimos tiempos está expandiéndose una modalidad bastante desagradable (para mi gusto), entre algunas dóminas, amas y también algún dominante varón.

No es una novedad para nadie que en el BDSM y en todas sus disciplinas, las féminas somos bastante escasas sin importar el rol que desempeñemos dentro de la pareja. Este hecho puede llevar al abuso de la otra parte, sobre todo en el caso en el que uno de los roles tenga deficiencia ya sea económica o emocional, o bien el Top quiera lucrar con este estilo de vida.

Me explico: supongamos que hay un sumiso-varón que está buscando un Ama o Dómina con desesperación. No quiere pagar una profesional, posiblemente no tanto por el gasto económico sino porque quizás piense que ,si no cobra, es que lo hace por sentimiento y no por dinero. Ahí tenemos un caso “típico”. El otro caso más común es el del Amo que encuentra una sumisa con baja autoestima y alta cuenta bancaria a la que brinda afecto y cuidado, al menos en un principio, y la va dominando también sicológicamente hasta que logra hacerse poco menos que imprescindible en su vida; llegado este punto, se mete en sus negocios, cuentas bancarias, ahorros y comienza a manejarlos porque “una sumisa no debe manejar dinero o valores, eso le corresponde a su Amo”, o le pide continuamente dinero prestado para no regresárselo jamás.

Muchas de las cosas que escribo aquí en mi blog, son pensamientos propios o temas que se me ocurre tratar. Pero a veces, como en este caso, es una o varias personas que me comentan un mismo tema que además veo a diario con gente conocida del MSN. Sumisos “extorsionados” por sus Amas o sumisas estafadas por sus Amos son los casos más comunes y que rara vez son denunciados a la justicia por vergüenza, o por guardar la privacidad, o hasta por temor a una represaria.

No voy a nombrar a nadie porque no me consta, no tengo pruebas y no me corresponde., pero voy a poner como ejemplo los casos más comunes:

-La Dómina que exige a quien pretenda ser su sumiso, que le traigan "ciertos" regalos de determinado costo para poder sesionar con ella porque “ella se lo merece”. Y no me cabe duda de que se lo merezca, pero… ¿Aceptó a ese sumiso por razones válidas para el BDSM –por ejemplo su entrega, su obediencia, etc.- o lo hizo por lo abultado de su billetera? ¿O porque el sumiso está tan necesitado de una sesión que paga cualquier cosa por estar con esa Dominante? Pregunto: ¿Qué nombre se le daría a la actitud de esta Dómina?

-Una sumisa con baja autoestima –ya sea por enfermedad, deformación, problemas de superación o emocionales- que encuentra en un Dominante el cariño, la protección y la comprensión de una pareja. Cuando se hace imprescindible –o la sumisa piensa que es imprescindible- comienza a pedirle préstamos que nunca regresa, o se mete en sus negocios y se queda con las ganancias, o saquea sus cuentas bancarias o ahorros, y ella, con tal de que no se vaya y no la deje, acepta todo hasta quedar casi en la ruina.

¿Quién es el responsable en estos ejemplos “clásicos”, que con las variaciones lógicas y particulares representan la mayoría de los casos? Creo que todos lo son. A menos que alguna de las partes involucradas no esté apta intelectualmente, cosa que es difícil en este mundo del BDSM, cada uno de nosotros es responsable de sus acciones y decisiones.

Si el sumiso está dispuesto a pagar el precio de esa Dómina que acepta “regalos” en vez de dinero en efectivo (o acepta ambas cosas pero como una dádiva a su divina persona), que luego no diga que quedó en la ruina por culpa de ella. Nadie lo presionó para que estuviera con esa mujer, excepto su necesidad o deseos. No creo que la Dómina vaya con un arma y lo obligue…

Si la sumisa acepta que otra persona maneje su dinero, sus cuentas, sus bienes porque es su Dominante 24/7, quizás está olvidando la responsabilidad más grande: la que tiene consigo misma. Nadie abusa de nadie (excepto por amenaza con daño físico por un arma). Hay un abusador si este encuentra alguien que se deje abusar. Por supuesto que esto es sólo mi forma de pensar y ver las cosas.

El conocido sicólogo argentino, Jorge Bucay, dice en su libro "El camino a la autodependencia" que: “...el otro puede ser todo lo hijo de puta que se le dé la gana, y de hecho lo es. Y es mi responsabilidad cuidarme de él para que no me dañe.”

Así que, queridos amigos, en la vida (BDSM o vainilla) debemos tomar las responsabilidades que nos corresponden sin culpar al otro de nuestros errores y malas decisiones. Nadie abusará de mí si estoy lo suficientemente atenta para no permitirlo, y llegado el momento de reconocer el error, preguntarme sinceramente: ¿qué cuota parte de responsabilidad tengo en esto que me está pasando?. Si soy sincera y busco muy dentro de mí, difícilmente me contestaré "ninguna".

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