martes, 22 de diciembre de 2009

martes, 10 de noviembre de 2009

Les comenté sobre que Aldea Sado iba a hacer su primer evento BDSM. Nobleza obliga, ahora me toca decirles cómo fue, y con ello marcar el regreso de las “vacaciones” con mis blogs.

Sería relativamente fácil contarles que concurrió tal o cual persona, o que este Amo interactuó con su sumisa, o que pasó esto o aquello, pero eso es lo que se hace siempre, así decidí aventurarme e ir un poco más allá y tratar de transmitirles las emociones de protagonistas y observadores.

El sábado 17 de Octubre, pasadas las 17 horas, se dio comienzo a este evento. Fue emocionante acompañar a mi Amo que estaba ansioso, nervioso, pero sumamente alegre y expectante por lo que yo estaba segura sería un éxito como lo fue. Estuvo pendiente de cada detalle, de recibir adecuadamente y en forma protocolar a todos los invitados, que nadie se sintiera solo o desatendido.

Por supuesto que el evento fue maravilloso gracias a que todo el equipo y los buenos amigos de Aldea Sado estuvieron presentes. Porque como dice Serrat: “…si falta usted no habrá milagro”, y el milagro se hizo realidad comenzando con una ceremonia que se daba por primera vez en un evento Sado BDSM en la Argentina.

Ese acto me dio la oportunidad de conocer más de cerca la humildad de un grande cuando Sir Williams, con todo el respeto y la admiración que siente por el Maestro Avanlys le ofreció, en un sencillo acto, ser el Master de Masters de todos los eventos de Aldea Sado hasta el próximo 24 de julio del 2010. El Maestro no sabía nada y se acercó al improvisado escenario cuando fue convocado por Sir Williams, quien representando a Aldea Sado, le ofreció el medallón que simbolizaba dicho rol. Su compañera adriblack, pudo disfrutar la emoción del Maestro y gozar ella misma con el merecido reconocimiento que se le hacía a su pareja.

Los concurrentes vivieron el genuino asombro del Maestro, que abriendo los ojos desmesuradamente, le costaba aceptar que ese nombramiento fuera para él. Entonces pensé: ¿y quién más merecedor de tal nombramiento? Pero lo que para mí era tan obvio, para este protagonista no lo era. Su humildad no le permite pensar que es un Amo conocido y reconocido por toda la comunidad. Es un hombre que a pesar de en su sabiduría, sabe escuchar con paciencia aún cuando sabe que su interlocutor está errado. El Maestro Avanlys es la persona que, dentro de lo que yo conozco, más sabe de Bondage porque lo estudia y lo practica. Y no sólo en Bondage sino en cualquier tema referente al BDSM. Es una persona coherente, respetuosa, humilde, atenta a las necesidades de los demás y un cuidadoso observador de cada una de las escenas que se desarrollan en los eventos, conocedor del límite más importante: el que se pone uno mismo para no invadir al otro.

Otra cosa que me gustó ver, fue la presentación de escenas. Los Amos mostraban con merecido orgullo a sus sumisas, pero era un orgullo exento de vanidad. Y las sumisas demostraron su entrega, obediencia, cariño y hasta yo diría que complicidad con el Amo. En todas las parejas se notó una gran compenetración de uno con el otro, el respeto por el ser humano más allá de su rol, el cuidado del Amo por el bienestar de la sumisa y el esfuerzo de esta por complacerlo y demostrar su adiestramiento.

¿Saben qué disfruté también? Ver cómo algunos Amos miraban a sus sumisas mientras estas conversaban. En la mirada había amor, orgullo, ternura. Y ellas les respondían con otra mirada diferente, una mirada de quien confía, de quien se sabe protegida, de quien es perteneciente a.

Se presentaron sumisas con su Amo, sumisas sin Amo y sumisas con el Amo ausente, y de estas últimas quisiera decir algo. Fue hermoso observar su comportamiento, el tener presentes a sus Amos en todo momento, en vencer la tentación de aceptar situaciones que quizás les hubiese gustado probar pero que tenían la orden de su Amo de no hacerlo, y algunas otras situaciones que aunque no tenían prohibición u orden de no experimentar con determinados aparatos o instrumentos, decidieron que no era conveniente hacerlo y estuvieron por encima del impulso de darse ese gusto ante la duda que su Amo estuviera de acuerdo o no. Sus Amos pueden estar sumamente orgullosos de ellas, y ojalá que para la próxima reunión de diciembre puedan concurrir.

No es necesario ser solemne para ser serio, pero a veces la solemnidad es necesaria, como en el acto de nombramiento del Maestro Avanlys. Pero en el transcurso de las escenas, se vio mucha seriedad, pero no solamente de los que hacían la demostración, sino que pudo olerse el respeto de los observadores.

Creo que en este evento el protagonista principal fue la emoción, y los rostros y miradas de los concurrentes fueron el papel donde se dibujaron los sentimientos.

Amigos, estoy feliz de haber regresado con ustedes. Gracias por su paciencia y fidelidad. Saludos cordiales,


anitaK[SW]

viernes, 25 de septiembre de 2009

25 de setiembre… su cumpleaños Señor.

Hace días que vengo pensando qué decirle, qué escribir y me está costando más de lo que creí. Y no es porque no tenga nada para decir, sino quizás porque tengo demasiado. Y no quiero caer en el típico “feliz cumpleaños”, o en el “felicidades por muchos años más”, o cantarle virtualmente las mañanitas mexicanas… Y no porque no le desee todo eso, sino porque quiero otra cosa, aunque aún no tenga muy claro qué.

Me he sometido a usted, mi Señor, durante más de un año y medio porque siempre me ha respetado. Primero como ser humano, luego como mujer y finalmente como sumisa. Por ese motivo ha logrado que deposite en usted toda mi confianza y mi entrega.

Como Amo se introdujo en mi mente y en mi corazón desde el momento que acepté ponerme bajo su cuidado y control, y así conoció mis anhelos, sueños y pasiones.

Durante meses se mantuvo atento a mis reacciones, miedos, necesidades, emociones y sentimientos de sumisa. Creo que con solo mirarme puede dejarme desnuda ante usted, porque puede leer mi mente, mi corazón y ver a través de mi alma como quien mira al fondo de un estanque cristalino.

Aunque me cueste creerlo, sé que quiere y respeta mi cuerpo, y que ve mi belleza en mi inteligencia, mi mente, mi alma. Todo eso me da un brillo y luminosidad especial cuando me convierto en su sumisa en el momento de la entrega.

Aun recuerdo aquella vez que me llamó “mi joyita” por primera vez, diciéndome que era su tesoro más preciado. Durante este año, mi Señor ha cuidado mi cuerpo, mi mente y mi alma; mi integridad física y síquica porque al confiar quedo desprotegida, pero allí está mi Amo para convertirse en mi refugio.

El juego de la humillación jamás me degradó, sino que ha servido para elevarme en cada escena, porque estoy segura de mi misma, fuerte y orgullosa de ser mujer y sumisa, una sumisa que espera la dominación de su Amo, a ese hombre fuerte y controlador al que le ofrezco mi sumisión, mi honestidad, confianza y fidelidad.

Yo me entrego, pero mi Señor también lo hace abriéndome cada vez más su alma y su corazón, esperando que su sumi adivine sus deseos y esté a su disposición y a su orden como lo está una esclava de su Amo

Durante este tiempo le he ofrecido mi mayor tesoro: mi entrega para que me domine con plena conciencia de mi parte, y agradezco que acepte haciéndose responsable con la alegria y la humildad de los grandes Amos.

Mi Señor, cuando me arrodillo ante usted por propia voluntad, usted me domina. Sé que así, agachada, arrodilla, postrada ante mi Señor, me convierto en el más grande de los tesoros para mi Amo, porque lo que se ofrece libremente no puede comprarse ni tomarse por la fuerza…

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Muchas veces nos preguntamos por qué eso que tanto deseamos no podemos obtenerlo en determinado momento. Nos enojamos con la vida, el destino, nuestros seres queridos y con el mundo entero. Hasta que nos damos cuenta que las cosas llegan cuando tienen que llegar, ni antes ni después. Y en ese instante las dificultades desaparecen y el universo se convierte en nuestro cómplice para que ese sueño se vuelva realidad.

He dejado momentaneamente mis vacaciones para compartir con ustedes esta noticia: Aldea Sado, la web de Misterioso Argentino y de mi Amo Sir Willliams, festejan su primera fiesta y queremos hacerlos partícipes de este acontecimiento.

Aprovecho el momento para agradecer públicamente a Amo Ricard de España por el bello diseño que ha creado para el afiche de la fiesta.

Los esperamos a todos el 17 de octubre a las 17 horas en la Casona del Sado, en Buenos Aires, Argentina.

Información y reservas: info@sadoyspanking.com.ar

jueves, 10 de septiembre de 2009


Queridos amigos:

Últimamente he estado sobrecargada de trabajo y complicaciones a nivel personal y familiar, por eso no he escrito con la frecuencia que suelo hacerlo.

A veces creo que soy la Mujer Maravilla, y otras quizás piense que soy Dios: Omnipotente y Omnipresente. Pero la realidad es que soy un ser humano común, una mujer con la fortaleza suficiente como para aceptar que es débil y que también necesita descansar y parar de vez en cuando. Una persona lo suficientemente responsable como para darles lo que ustedes se merecen: lo mejor de mí. Y en este momento por diferentes circunstancias solo podría ofrecerles lo peor de mí.

Por eso he decidido tomarme un descanso de los tres blogs que tengo y poder regresar en Noviembre con todos los ímpetus que son normales en mí.

Amigos, gracias por comprenderme y por apoyarme. De verdad los quiero a todos y en menos de dos meses estaré de regreso.

Besos, abrazos y cariños para todos... Hasta Noviembre!!

jueves, 13 de agosto de 2009

Sé que hay gente del BDSM que admira y dice que practica la filosofía Goreana. Dicho con el mayor de los respetos por ellos, el mundo de Gor, para mí, es una fantasía impracticable. Además, y siempre desde mi punto de vista, la filosofia Goreana y la filosofía del BDSM no tienen nada en común. Pero, repito, es sólo mi opinión y mi forma de pensar.

Sin embargo hay algo que me encanta, que admiro y que practico por orden y gusto de mi Amo, y son las posiciones que toman las kajiras de Gor. Tanto a mi Amo como a mí, nos gusta el protocolo, y las posiciones Gor fue una de las primeras cosas que mi Amo me mandó aprender. Si bien la filosofia Goreana es más extrema y elitista que el BDSM, las posiciones de las kajiras y de las sumisas son similares.

Hay algunas que rara vez utilizamos y confieso que a veces se me olvidan, pero estéticamente, me parecen de una belleza increíble, además de considerarlas como una forma exquisita de entrega y adoración por parte del sumiso hacia el Amo.

Son muchos los Amos y Amas que las utilizan y me animo a decir que es, básicamente, por su belleza estética. He traído aquí algunas de ellas, con explicación y demostración. Si desean ver más imágenes o conocer más de ese fantástico mundo, los invito a visitar: http://www.mundogor.com


















KARTA
Posición de saludo, sumisión y entrega al Amo/a














KARTA OBSESANCE:
Posición contínua a la anterior. Obediencia en espera de las ordenes de su Señor.


COLLARING (sin foto):
Posición de entrega y espera para recibir el collar

BRACE o BRASALETS (sin foto):
Posición en espera para colocación de brazaletes, esposas o grilletes.


















CRAWL:
Posición de gateo, se efectúa al trasladarse obedeciendo al Amo, con la característica de mover sensualmente la cola.



























NADUTUNIC o SILKNADU:
Posición de entrega al Amo y espera de ordenes. Demostración de sumisión














BARA:
Posición apta para bondage














BELLY:
Posición apta para varios usos


HAIR o LEADING:
Posición para que el amo juegue con el cabello de la esclava.























LESHA :
De pie o arrodillada. En espera de órdenes o cuando hay otro/a sumisa en acción.














SHESLEEN:
Posición en entrega y disposición absoluta para la penetración.













SLUI o SULA:
Posición apta para varios usos


WHIPPING:
Posición para el castigo, flagelación, etc.

domingo, 12 de julio de 2009


Había escrito para este blog un artículo sobre “BDSM y TANGO”, que podrán leer en la web de Aldea Sado, en esta dirección: http://sadoyspanking.com.ar/colum_tango.php Pero mi Amo me “sugirió” que lo colgáramos en su web y… allí está.

Luego de esto tenía que escribir algo más y no se me ocurría qué, por lo que recurrí a un nuevo amigo que estoy descubriendo y admirando de a poco: José, un español inteligente, despierto, de mente abierta y que está estrenando sus primeros cuarenta años de vida. Le pregunté sobre qué tema sería bueno hablar y me sugirió que hablara sobre las transiciones y/o crisis mentales que tenemos las mujeres que fuimos educadas de forma tradicional, cuando pasamos al mundo del BDSM en cualquiera de sus disciplinas. Aquí va, esta es mi opinión:

Hay elementos que traemos innatos y en un momento u otro de nuestra vida salen a la luz. Creo que algunos pueden corregirse pero no cambiarse, porque forman parte de nosotros mismos. Por ejemplo: podemos cambiar nuestro carácter porque es adquirido, pero no podemos cambiar el temperamento porque es innato.

A pesar de que la educación es también adquirida, permanecerá con nosotros a lo largo de nuestra vida; los valores que se nos inculcan desde pequeños se quedan con nosotros por siempre, aunque de mayores tengamos actitudes y tomemos decisiones distintas a las que nos enseñaron.

Quiero hablar específicamente de mi generación de mujeres, de las que tenemos entre 45 y 60 años aproximadamente. Quienes éramos niñas en los años 60’s y principios de los 70’s recordamos todas las transiciones que vivimos. Fue una época de cambios y contradicciones: por un lado nos educaron para llegar vírgenes al matrimonio y por otro lado los hippies nos decían que hiciéramos el amor y no la guerra. Años de cambios políticos con la revolución Cubana, la guerra fría, el asesinato de los Kennedy y Martin Luther King, la guerra de Vietnam; cambios en la religión con el Concilio Vaticano II; cambio en la músca con la aparición del Rock’n Roll, The Beatles, el twist; cambio en la moda con la minifalda; cambio en la tecnología con las computadoras y algo que nos conmocionó a todos como fue la llegada del hombre a la Luna.

Muchas de nosotras, por el motivo que fuere, seguimos las reglas de la sociedad del momento y llegamos vírgenes al matrimonio, mientras que otras, más lanzadas, decidían disfrutar y gozar del sexo. Pero no sucedía lo mismo con nuestras “desviaciones sexuales”, que excepto contadísimos casos, debíamos dejar para la intimidad de nuestras fantasías. No sólo ocultarlas, sino más bien enterrarlas hasta el punto de que quedaran casi olvidadas, reviviendo con solo ver una foto, una frase o una simple escena de película. Es imposible ocultar algo así. Es como querer teñirnos una vez el pelo y que nuestro color desaparezca para siempre. Está allí, muchos nacimos con esto, y por más que hagamos difícilmente lo podamos olvidar, sobre todo si ya lo probamos y le tomamos el sabor.

Creo que las de mi generación, al enfrentarse por primera vez a una sesión de BDSM, pueden sentirse fabulosamente bien, liberadas, distendidas y gozar tanto como Dóminas o como sumisas. También puede que se sientan tan mal y culpables que se nieguen a sí mismas esta forma diferente de querer y ser queridas, esta manera de vivir y gozar su vida sexual. Si una se siente bien, plena, segura de lo que hace, es maravilloso. Si se siente mal y culpable, puede llevar a la persona a un grave cuadro depresivo del que no siempre es posible salir. Por eso es tan importante un buen equilibrio emocional por ambas partes, y la seguridad de lo que se quiere al meterse en este mundo.

Y después que la mujer entró… ¿todas aceptaron que les gustaba ser dominadas, azotadas y humilladas, o que les gustaba disciplinar, castigar y humillar? ¿O huyeron de este mundo asustadas?

¿Qué riesgos corrimos, corremos o estamos dispuestas a correr por concretar esa deseada sesión, o por seguir disfrutando de esa disciplina que tanto nos gusta? Supongo que eso es algo muy personal, que no siempre estamos dispuestos a contestarles a los demás y algunas veces ni siquiera a nosotras mismas. Sin importar la edad que tengamos, lo importante es estar seguras de lo que queremos hacer y cuánto queremos disfrutar.

domingo, 28 de junio de 2009

Una carta de mi sumisa que me sorprendió, conmovió y me movió la estantería. No corresponde que la reproduzca aquí, ni siquiera que la comente, pues pertenece a mi intimidad, a nuestra intimidad.

Sin embargo, me llevó a reflexionar sobre muchos aspectos de mi vida cotidiana y de mi vida bedesemera. Entonces me pregunto: ¿por qué yo? ¿Por qué tuve y tengo el raro privilegio de encontrarme en posición de dejar huella en algunas personas, o ser motivo u objeto de reflexión? No lo sé, escapa a mi comprensión.

Dice la carta en uno de sus párrafos: “Yo tengo el privilegio de conocer a Sir Williams como nadie lo ha conocido. Porque tus otras sumisas y spankees tuvieron a un Sir Williams diferente al de hoy. Yo tengo a mi lado al más experimentado, al más reflexivo, al más talentoso de todos, porque yo tengo al que tiene más edad y más experiencia acumulada y vivida. Soy la más afortunada y privilegiada de todas las spankees, sumisas y esclavas que pasaron por tu vida.”

Exagera. Quizás me vea con sus ojos de sumisa, quizás vea cosas que yo no veo. Dicen que cada persona es lo que es + lo que cree que es + lo que los demás creen que es + lo que es en realidad, es decir una sumatoria de puntos de vista.

Mi vida bedesemera fue un privilegio constante pues he sido muy afortunado, en parte por decisión propia: siempre elegí no perder el tren, jugarme por lo que me apasiona, vivir mis fantasías, y cuando digo vivir ... es vivirlas intensamente. También en parte por pura suerte.
Entre esos privilegios tuve la fortuna de conocer y relacionarme, apreciar y ser apreciado, por gente maravillosa: LA spankee gaviota, la Spanker Lady, el legendario Fer, el genial Vitabar, el Maestro Avanlys, y muchos otros. De cada uno de ellos aprendí y sigo aprendiendo. Y por supuesto aprendo de mi sumi, todos los días.

La vida me regala momentos inesperados, de los buenos como este … y de los otros.

Una carta puede pasar sin pena ni gloria … o puede tener un significado trascendente. ¡Gracias, mi sumi!

lunes, 25 de mayo de 2009

Cuando me pongo a escribir algo para este querido blog, casi siempre recurro a mi Amo para buscar juntos un tema para desarrollar. Ustedes, los que también manejan o llevan adelante un blog de BDSM y los que nos siguen, saben que ya está todo escrito; pero estoy convencida de que a veces sobre un mismo tema se puede hablar y ver desde un punto de vista que no todos comparten.

Un querido Spanker siempre me decía que él a sus spankees les pedía lealtad, no fidelidad. Si vamos a los diccionarios, veremos que estos dos términos son similares desde el punto de vista gramatical. En cambio, cuando los utilizamos en la vida diaria, entendemos como fidelidad el sentido de mantenernos (sobre todo sexualmente), con sólo la pareja. Y en un sentido más amplio, ser fiel es quedarse al lado del otro en las buenas y en las malas (ser un amigo fiel), defender los principios (ser fiel a mi patria o a una idea), y así sucesivamente. En cambio cuando hablamos de lealtad nos referimos más bien al honor, a la confianza que depositamos en el otro desde la moral, a que no nos va a traicionar, a que respetará los principios éticos y morales.

La lealtad es sin duda una cualidad, una virtud, un principio que traemos innato, pero que también se adquiere y se aprende; de pequeños nos van enseñando y vamos aprendiendo; ya de mayores, elegimos ser leales o no, dependerá de la fuerza moral que pongamos para no traicionar los principios aprendidos y adquiridos. Pero esa fortaleza moral que tenemos se puede derrumbar en algún momento o por algún motivo, y entonces… ¿Qué pasa? Ya no hay vuelta atrás, y sólo tenemos la posibilidad de demostrarla enfrentando la situación, pidiendo disculpas y aceptando el error y sus consecuencias.

Siempre digo que en este mundo virtual uno puede ser perfecto y escribir cosas bellas e ideales, pero no sucede lo mismo cuando lo llevamos a la realidad. Cantamos el Himno Nacional y somos fieles a la bandera y a la patria, pero… aceptamos sobornos, quebramos la ley en pequeños actos diarios, o vendemos un voto para obtener un beneficio.

Mejor vayamos al BDSM.

Yo soy fiel y leal a mi Dominante, pero… Aparece pongámosle Dominante B en escena para seducirme y conquistarme. Yo sé que con el Dominante B voy a estar mejor y entonces… ¿dónde está mi lealtad? ¿En mantener lealtad a mi Dom o en la posibilidad de tener una mejor relación? La lealtad está en los principios, más allá que estos me perjudiquen o beneficien.

En un caso como este entre dos Doms y un sumiso (o similar), Dom B está siendo desleal desde el comienzo, con los principios y el protocolo del BDSM, además de la deslealtad con otro Dominante, lo conozca o no. Ni que hablar del sumiso, que acepta que otro Dom trate de conquistarlo y no le ponga un límite.

Claro que puede pasar que este Dom B le haga “tilín” y que no haga nada, ni a favor ni en contra, para que Dom B siga adelante, y el sumiso se termine “enamorando” de Dom B. ¿Dónde estaría entonces la lealtad? Yo creo que ya que no fue leal al no confesarlo desde un principio; entonces debería confesarlo después, pero sería el colmo de la deslealtad si está con los dos Doms a la vez.

Ahora, si el sumiso cambia de Dom es, seguramente, porque el Dom original no lo complementaba como él quería o deseaba, lo que no justifica en lo más mínimo la deslealtad o la infidelidad. Pero eso sólo lo sabrán los protagonistas.

¿Y qué pasa cuando para no perder este Dom le oculta que también es sumiso de aquél? Pues… es doblemente desleal, con ambos, aunque haya uno que sepa toda la verdad.

Esto de la lealtad no es sólo de los sumisos hacia sus Dominantes, sino que es recíproco. Un Dom también le debe decir a su sumiso si tiene más sumisos en su cuadra, o si piensa tomar más y cuáles son las reglas a seguir en ese caso. Si para que este sumiso no se vaya le oculta la existencia de los demás… está siendo desleal.

¿Y qué pasaría con el sumiso que, por el motivo que sea, se inventa un Dominante, pero que acepta jugar con cualquier otro Dominante? Si su Dom existe, por supuesto que está siendo infiel y desleal con él. Si no existe, es desleal con el resto de los Dominantes, porque les miente respecto a su Dueño/a y Señor/a.

Otro caso: un sumiso virtual con Dominante virtual es seducida por un Dom real y éste acepta, no tanto porque el Dom real le guste, sino por verse seducido ante la posibilidad de tener una sesión real. ¿Es desleal el sumiso aunque la relación sea virtual?

¿Y qué pasaría con la sumiso manipulador que hace que su Dom lo “ceda” a un Dom que a él le gusta? ¿Está siendo infiel? ¿Es desleal?

Por último: un Dominante o un sumiso pueden ser fieles y desleales al mismo tiempo, al intentar salir con otra persona, sin lograrlo y sin confesar la intención a la otra parte.

El BDSM es, al menos para mí, una relación donde el honor, la fidelidad, la lealtad, el respeto junto a otros principios se valoran más que fuera de este estilo de vida. Por eso se estima tanto el protocolo, el collar y los roles. Como siempre, es sólo mi humilde opinión.

Saludos,

anitaK[SW]

lunes, 4 de mayo de 2009

En casi todos los espacios de BDSM hablamos generalmente de los roles: Dominantes o sumisos; pero rara es la vez que nos detenemos a hablar del ser humano que hay detrás del rol.

Pensamos que un buen Dominante o un buen sumiso debería hacer esto o aquello, debería de ser así o andando, debería tener esta o aquella actitud. Y hacemos un juicio de valor, no sobre la persona sino sobre la actitud en este o en aquel rol, olvidando o dejando de lado que somos seres humanos imperfectos y que cometemos errores.

Más allá de los roles y al margen de ellos, por muy bien o mal que nos comportemos, podemos elegir el ejercicio el rol solo para las escenas o vivir nuestra vida diaria de acuerdo al rol que desempeñamos, pero en ningún momento dejamos de ser seres humanos.

Conozco Dominantes que siempre están actuando como Dominantes, también sumisos que se comportan todo el tiempo como tal, pero aún así siguen siendo lo que son: personas con sentimientos y emociones que tienen fallas, envidias, celos, vanidades, odios; que sienten amor, entrega, honestidad, responsabilidad y mil cosas más.

Por lo general el sumiso siempre quiere ser el mejor para su Amo. Se lo propone cada día haciendo un esfuerzo enorme para vencer sus defectos y poner en práctica sus virtudes. ¿Logra alguna vez la perfección? Seguramente que no, porque es un ser humano y como tal, imperfecto.

En la vida personal de cada uno, fuera del BDSM, tenemos proyectos y responsabilidades. Cada jornada nos espera con labores y tareas para cumplir. De acuerdo al sentido de responsabilidad de cada uno, el trabajo sale, pero no siempre con el mismo empuje, fuerza o gana. Hay días en que nos llevamos el mundo por delante y ni nadie ni nada nos detiene. En cambio hay veces que solo cumplimos con lo indispensable.

Con los roles pasa lo mismo: yo quiero ser la sumisa perfecta y llegar algún día a ser esclava, pero… no siempre con las mismas ansias. Quizás los sumisos siempre tengamos ganas de sesionar, pero a veces estamos con otra disposición. Quizás el Dominante se enoje porque hoy no le respondo como Él desea, pero sería bueno que pensara que quizás hoy no sea mi mejor día.

Hay veces que el Amo se niega a tener una sesión y el sumiso se enoja porque está deseoso de estar con Él, de entregarse a quien pertenece, y el Dominante no quiere, logrando el fastidio (demostrado o no) por parte del sumiso. La misma situación: el Amo es un ser humano que no siempre está bien, y para tener una escena debe estar en excelente condición desde todo punto de vista, porque es mucha la responsabilidad que recae sobre sus hombros.

Creo que tenemos que pensar en la parte humana antes de hacer un juicio de valor sobre nuestra contraparte o sobre un tercero. A veces nos hacemos idea de cómo es una persona por sus dichos, expresiones y pensamientos en los espacios donde compartimos nuestra forma de pensar, sin tener en cuenta los factores humanos que lo están condicionando en ese momento.

A veces las personas se meten tanto en su rol que no permiten aflorar o dejar conocer su parte humana, ni para sí mismos ni para los demás. No separan el “personaje” (o rol) de la persona, y esto puede traer a lo largo del tiempo, problemas de personalidad, psicológicos o emocionales.

Pero cuando aprendemos a separar rol del individuo, nos damos cuenta lo hermoso que es el ser humano.

sábado, 18 de abril de 2009


Vanidad… ¿qué es la vanidad? Sí, es un pecado capital, pero ¿qué más? Según F. Nietzsche "La vanidad es la ciega propensión a considerarse como individuo no siéndolo...". Eso si lo vemos filosóficamente hablando. Según la Academia Española :

vanidad

  1. f. Arrogancia, envanecimiento y deseo de ser admirado por el alto concepto de los propios méritos:
    su vanidad es mayor que su inteligencia.

  2. Ilusión, vana fantasía:
    las vanidades del mundo.

  3. Palabra inútil o vana.

Pero lo que nos importa a los que escribimos y a los que leen este blog es el primer concepto; o sea, cómo vemos o cómo es la Vanidad en el BDSM, o mejor dicho, en sus integrantes Dominantes y sumisos. Creo que lo vemos todos los días en los foros, grupos y hasta en los blogs.

Hay ocasiones en que ciertos Doms que por tener un nick de “Señor…”, “Amo…”, “Conde… Duque… Sir…”, o cualquier otro título autoimpuesto, creen que si bien deben de ser tratados de forma protocolar, ellos pueden tratan a los demás de forma arrogante y sin ningún respeto. Porque el otro, sea o no Dominante, también merece respeto.

¿Cuáles serían los motivos que llevan a un Dominante a envanecerse? Quizás una idea equivocada de lo que es un Dominante. No es mejor aquel que grita más, o el que está vestido de cuero negro, o porque azota más fuerte que ninguno, o porque es capaz de clavar muchas agujas o de hacer un buen bondage; esto último para mí simplemente es destreza. Pero quizás esta persona no está bien informada acerca de lo que se necesita para ser “el mejor” Dominante.

En principio, no hay parámetros para establecer "mejor Dominante o mejor sumiso", y en segundo lugar, depende de "para quién". Ahora si ese dominante "se cree" el mejor, sin tener en cuenta lo anterior, es pura vanidad

¿Y que hay de los sumisos? Y hablo de sumiso en forma genérica y en él incluyo a los spankees, sumisos y esclavos, aunque para algunos sea diferente y para otros no. ¿Es posible que un sumiso sea vanidoso? La vanidad es lo contrario de la humildad, y un verdadero sumiso no debería ser vanidoso.

¿Cómo sería un sumiso vanidoso? Pues sería aquel que se cree más obediente, con más entrega, con menos límites, menos quejoso y más sumiso, indispensable para su Amo, tanto que piensa que jamás lo cambiaría, por supuesto.

Hay un viejo refrán muy aplicable a este caso que dice: "El mejor todavía está por nacer"; viene bien tenerlo en cuenta para que la vanidad no nos alcance porque: siempre hay alguien "mejor".

Sir Williams – anitaK[SW]

jueves, 26 de marzo de 2009

Cuidado conmigo. Hoy me levanté medio filósofa y se me dio por pensar en el Sadomasoquismo. Seguramente no leerán nada nuevo en este post, sino más de lo que ya saben.

Tengo una amiga vainilla veinte años mayor que yo. Es una persona a la que considero abierta de mente y bastante avanzada desde ese punto de vista para su edad. El año pasado viajé con ella a Buenos Aires como suelo hacerlo cada año y al regresar decidí confesarle mis gustos “desviados”. Había estado yo con unos amigos spankos en un almuerzo donde dos de los comensales eran pareja y los tomé para ejemplarizar la situación, diciéndole que esta pareja había comentado que tomaban como un juego sexual la Dominación /sumisión mediante juegos de roles donde ella terminaba sobre sus rodillas recibiendo unas nalgadas. Cuando dije eso, ella se tiró hacia atrás en su asiento y me miró fijamente: “eso es violencia”, me dijo. Traté de explicarle que no, que no era violencia porque había consenso; que una parte, la dominante, le gustaba ejercer el poder y la dominación y que a la otra, la parte sumisa, le gustaba sentirse dominada y deseaba el supuesto castigo, que no era tal. “Si hay golpe, hay violencia” me dijo en un tono cortante, aunque con una sonrisa.

No hubo forma de que lo entendiera. Yo no pedía que lo aceptara, sólo que lo entendiera. ¿Quizás no fui buena explicando? Puede ser, pero creo más bien que es casi imposible que alguien que este fuera de esto lo pueda entender y mucho menos aceptar, porque a veces gente que está en este ambiente tampoco lo comprende y es allí donde aparecen los abusos y demás.

¿Cuántas veces el Dom usa frases como “te voy a dar tal azotaína (o golpiza) que aprenderás a…”, o algo similar? Ese tipo de amenazas o sentencias que nos excitan a ambas partes, son tomadas al pie de la letra por quienes no están en el BDSM. A los sadomasoquistas nos hace volar la imaginación, pero no es que nos excite el saber que el Dom nos va a hacer sufrir, o que el Dom disfrute pensando en “torturar” al sumiso; lo que nos gusta es el morbo que nos produce la fantasía de que el Dominante despliegue todo su poder ante el sumiso, quien se abandona por completo ante Él.

¿Cómo explicar que en SM nadie le “pega” a nadie? Prefiero cambiar la palabra “pegar” por “azotar”. Y si hablo de azotes no puede dejar de pensar en el Spanking que no siempre se utiliza en D/s, pero sí en el SM.

Mi querido amigo y coautor de varios relatos, Amadeo Pellegrini, me regaló el libro “Éloge de la fessé”, del francés Jaques Sergüine, que en su traducción al español lleva el título de “El elogio de la Azotaína ” o “La mujer en la palma de la mano”. Para hacer un breve resumen de este libro tomaré una de las frases del autor:

"…la azotaina es la vía de escape más "lógica" a la imposibilidad de coexistencia pacífica de la pareja, debe ser preventiva y no curativa, nacer de un sentimiento y no de un resentimiento, nutrirse de la propia espera -y para ello lo mejor es asignarle un día fijo a la semana- y de su propio caracter ineludible, debe provenir del hombre a la mujer y no a la inversa, y no debe ser intensa como un suplicio sádico (el autor aborrece el concepto de castigo), sino como un juego, un pretexto…"

No estoy de acuerdo con todo lo que dice el autor, pero traje esta frase sólo para tomar puntos con los que sí coincido: “debe (…) nacer de un sentimiento y no de un resentimiento” “…y no debe ser intensa como un suplicio sádico, sino como un juego…”

Por eso el título de este post. Porque estoy convencida de que el SM y en especial el Spanking es otra forma de demostrarle a mi pareja de juego todo mi cariño, mi respeto, mi entrega y mi confianza. En este libro encontré que es necesario el afecto y el respeto por la otra persona para que funcione. El Dominante debe de ser conciente de lo que el sumiso le entrega lo más preciado que posee: su cuerpo y su integridad física y mental. Debe tomarlo como lo que es: una ofrenda de incalculable valor y así tratarlo, como a una joya irremplazable. Y el sumiso entregarse con la confianza depositada en esa persona que lo aprecia y valora como ser humano, como hombre o mujer, y como sumiso o sumisa.

Mi querido amigo Fer siempre dice que para él la sesión es una fiesta, así que debe estar en un ambiente de tranquilidad, con su mente despejada y dispuesto a pasarla bien. Acepto que los sumisos no siempre lo comprendemos y que la mayoría del tiempo estamos dispuestos a jugar apenas nos lo indican. Y cuando no nos lo indican también, porque siempre demandamos más. Quizás no seamos concientes del desgaste físico y emocional que demanda el ser un Dominante responsable que debe ver por la situación física y mental no solo suya, sino también del sumiso.

Un Dominante que se precie de tal y que sepa lo que hace, no encuentra placer en infligir dolor, ni el sumiso se sometería a un sádico que no respetara sus límites y realmente le hiciera sentir dolor por el dolor mismo, porque en ese caso sí estaríamos hablando de violencia. Violencia sería cuando quien ejerce el poder no respeta los límites del sumiso, que se convertiría en víctima porque es contra su voluntad.

El SM se diferencia de la violencia porque es “SSC” (Safe, Sane and Consensual, o como decimos en español: Sano, Seguro y Consensuado).

Tanto esta disciplina como el BDSM en sí, no es para cualquiera. Y no lo digo desde la arrogancia o la soberbia, sino desde el sentido común. Este juego sexual es para personas inteligentes, refinadas y con una cultura básica; es un juego serio que nos permite conocer y llegar a nuestros límites para hacernos gozar del sexo y de nuestros cuerpos. Para jugar este juego hay que hacerlo con responsabilidad, entrega, confianza y afecto de ambas partes, que se verá traducido y compensado en ese placer que seguramente ya conocemos porque de eso se trata el SM. Lo del título.

sábado, 7 de marzo de 2009


El 7 de marzo del 2008 abríamos este blog con un post de mi Amo: "Del otro lado de la lente".

Recién comenzabamos como pareja Amo-sumisa. Él, con una vastísima experiencia en el tema, tanto desde el punto de vista de información como desde su vivencia como Amo.

Hoy me fijo en el contador y hay casi 37 mil entradas. No sé si es poco o mucho, pero sé que gracias a este blog y al haber entrado en este mundo, he conocido gente maravillosa y he aprendido por la información que ustedes nos regalan en sus propios blogs. En cuanto a información BDSM, mi favorito sigue siendo el de crisprimavera, pero todos son geniales, cada uno en su estilo y forma. Blogs de Dominantes, de Amos/Amas, de esclavos/esclavas, de sumisos/sumisas.

No tengo mucho que decir, excepto "Gracias". Gracias por sus comentarios que son tan importantes para mi crecimiento como persona y como sumisa. Gracias por acompañarnos en los post buenos y en los no tan buenos. Gracias por estar y por decir "presente". Gracias a cada uno de los hasta hoy 30 seguidores, y también a los amigos que desde el anonimato nos siguen.

Algunas ex spankees que hoy estarán leyendo esto me dijeron que de aquí sacaron la fuerza para dar el paso y convertirse en sumisas. Eso es un orgullo y también una gran responsabilidad. Sé que a veces no escribo con la frecuencia que debería, pero lo que escribo siempre es desde el corazón, por eso quizás alguno o alguna se sienta identificado con lo que digo.

Con frecuencia le digo a Sir Williams que los que escribimos tenemos un gran poder en nuestras manos, y que es también, repito, una gran responsabilidad. Debo recordar que muchos de los que nos visitan están buscando un camino, y que depende en gran parte de nosotros, los que escribimos y damos información, de darles definiciones correctas, acertadas, de escribir siempre con la verdad, para que ellos puedan decidir libre y claramente qué quieren hacer y qué rumbo deciden seguir.

Si hemos llegado hasta aquí es gracias a ustedes, que nos alientan y nos acompañan en este camino. Permítanme expresarles mi cariño, aunque no los conozca, aunque sean sólo un nick, yo siento que están aquí.

Así que... levantando una copa imaginaria, les digo:

"Amigos, ¡SALUD! Por ustedes, por nosotros, y... larga vida a todos los blogs de BDSM"

lunes, 2 de marzo de 2009

Él conoce casi todas mis fantasías.

Aquella noche preparó la escena de la forma habitual y me pidió que me vistiera con ropa usada, gastada, nada sexy, nada especial, sino que quería verme con el pelo suelto, una T-shirt (remera, chomba) vieja y un short. Esta vez estaría descalza.

Las muñequeras y las tobilleras fueron ajustadas correctamente y la soga corrió hasta detenerse en las argollas del techo, de donde fui atada con las piernas y brazos abiertos, como en una cruz de San Andrés.

Dos trozos de algodón cubrieron mis ojos antes de que una gruesa venda los tapara por completo. Ajustada fuertemente, la oscuridad fue total. Como cada vez que me priva de la vista, mis oídos hacen el intento de agudizarse más y más, tratando de adivinar sus pisadas, su respiración, sus movimientos. Pero esa noche sería diferente, Él ya me lo había advertido.

Los auriculares con radio FM sonaban con la música de Wagner, y para mi dicha “ La Valkiria ” se hacía sentir. Luego de unos momentos, me quitó la música y me dijo al oído, casi como un susurro: “anita… tal cual lo fantaseaste muchas veces, esta noche no estaremos solos en la escena, otro Amo… o quizás otros Amos, nos acompañarán. Veremos cuántos acuden a la cita.” Y la música volvió a sonar en mis oídos, pero el auricular derecho quedó mal colocado y sentí cómo se abría la puerta y la voz de mi Amo diciendo “buenas noches, adelante por favor”. Luego, el sonido seco de la puerta al cerrarse y la llave que daba dos vueltas en la cerradura.

“Ella es anita, mi sumisa y suya también por esta noche. Claro que uno por vez, ¿verdad?”. Mi cabeza comenzó a trabajar a ritmo vertiginoso, no podía comprender correctamente. ¿No estaríamos solos? ¿Había más Amos en la habitación? “Caramba, me temo que estamos siendo escuchados, pero ya mismo lo corrijo”. Mi mente fue invadida por un solo de violines que no me interesó identificar. El volumen aumentó lo suficiente como para impedir oír cualquier sonido fuera de mi cerebro.

Me sentí observada. No veía, no oía; giré mi cabeza hacia un lado y otro, pero de nada sirvió. Una mano acarició mi cabello y fue descendiendo por mi espalda, deteniéndose en mis nalgas y dando unas suaves palmadas en ellas, mientras eran magreadas deliciosamente. Ese era mi Amo, sí, sin duda que era Él. Conocía sus caricias y sus manos. Seguramente todo esto era una broma de él y estábamos solos. Incliné mi cabeza y sonreí tranquilamente.

Una mano enfundada en un guante de cuero me levantó la barbilla, y dio vuelta mi rostro hacia ambos lados. Luego sostuvo mi cara hacia arriba y recorrió mis senos, apretando los pezones sin piedad. Cuando soltó mi rostro comencé a bajar la cabeza, pero la insistente mano la volvió a subir, empujando hacia atrás varias veces, como queriendo dejar claro que esa era la posición que debía adoptar.

Si era otro Amo quien me daba esa orden, debía obedecer. Con mi Amo hablamos este tema varias veces, yo le contaba mi fantasía de estar con otros Amos estando Él presente, y siempre me decía que debía obedecer todo, sin límites porque los límites los pondría Él. Yo aceptaba lo que él me decía. Bueno, esta era la oportunidad de poner en práctica sus enseñanzas y dejarlo bien como Amo, con una sumisa perfectamente entrenada.

Las manos enfundadas en guantes se apoyaron en mi pecho, y con un movimiento seco partieron en dos la remera, dejando al descubierto los senos apenas tapados por un diminuto sostén. La mano se metió por debajo de la cinta inferior y con otro movimiento el sostén fue arrancado dejando los senos completamente desnudos.

El short de tela elastizada y la bikini no tardaron demasiado tiempo en correr la misma suerte que el resto de la ropa. Allí estaba yo, totalmente desnuda a merced de… ¿dos, tres, cuatro Amos? No lo sabía, y no tenía manera de saberlo.

Los pezones fueron pinzados y casi inmediatamente pude sentir el rebenque de mi Amo, azotando mis nalgas con la misma fuerza de siempre. Luego una fusta azotó mi vagina y clítoris con cuidado, pero no exento de vigor.

Sentí sobre mí manos inimaginables, envueltas en diferentes texturas o desnudas, manos que me tocaron sin miramientos, sin pudores, que hurgaron mis más íntimos recodos, que azotaron mi cuerpo, que me usaron y me hicieron gozar al punto de hacer correr mis jugos por mi entrepierna hasta mojar mis pies.

Hubieron juguetes como un vibrador, plugs, bolas chinas. Tuve caricias y sacudidas, dolor y gozo, intriga de quienes estarían y el reconocimiento de la presencia de mi Amo cuando dudaba que estuviera allí.

Sin quitarme los auriculares, fui soltada de las ataduras y se me permitió recostarme en el suelo, donde se cubrió mi desnudez y allí permanecí descansando por un buen rato.

Una mano me acarició y un cuerpo se sentó a mi lado. Era mi Amo. Reconocí su ropa al tocarlo, y su tibieza al acurrucarme en Él. Sin apuros me fue quitando todo: muñequeras, tobilleras, auriculares y finalmente la venda.

Lentamente fui abriendo los ojos y lo primero que vi fue su dulce sonrisa, mientras me besaba la frente, la nariz, las mejillas y finalmente un disfrutable beso en los labios.

“Espero que mi sumi esté satisfecha”, me dijo.
“Sí mi Señor. ¿Puedo hacer una pregunta?”
“Claro, las que desees”
“¿Cuántos Amos estuvieron esta noche aquí?”
“Todos los que tu mente pudo contar…”

¿Fantasía? ¿Realidad? Dependerá de cada uno, porque de eso se trata el Mind Fuck.

martes, 10 de febrero de 2009


Y cuando digo “sumiso” me refiero a todos los llamados en inglés “bottom”: sumiso/a, esclavo/a y todos los que entrarían dentro de esa categoría. aunque creo que hombres y mujeres reaccionan de forma diferente, ni mejor ni peor, sólo diferente. Pero voy a referirme a los bottom en general y los nombaré como "sumisos".

Hace unos días hablaba con mi Amo sobre este tema. Antes que nada quiero diferenciar una crisis de lo que sería una pataleta, un berrinche o un caprichito. La pataleta o cómo se le defina en cada país, es el enojo momentáneo, la “bronca” que dura un momento en que el sumiso tiene la reacción que tendía un niño caprichoso y malcriado. La crisis es algo totalmente diferente. Lo que me interesa es descubrir junto a ustedes el por qué un sumiso entraría en crisis, y me refiero pura y exclusivamente a las crisis emocionales.

Los motivos pueden ser muchos, pero en un principio los podríamos englobar en dos momentos: durante la relación o al terminar una relación. Si se da durante la relación seguramente sea porque entre las partes hubo alguien que no habló a tiempo, o no lo hizo de la forma adecuada, o la otra parte no se dio cuenta de lo que estaba pasando.

De todas las definiciones que encontré sobre “crisis emocional”, esta es la que más me gusta: “La crisis es un estado temporal de trastorno y desorganización emocional, caracterizado por la incapacidad del individuo para enfrentar una situación particular y obtener un resultado positivo o dar alguna solución al problema”. (Extraído de “Las crisis individuales” por Gustavo Román Rodríguez)

¿Por qué motivos un sumiso entraría en crisis? Seguramente por lo mismo que cualquier otro ser humano. Situaciones específicas puede haber miles, pero si lo reflexionamos, el motivo final y básico es siempre el mismo: hay una situación que la persona no puede manejar o dominar, y como dice Gustavo Román, el individuo está incapacitado para enfrentarlo, y yo agregaría que para aceptarlo.

Cualquier persona, sumiso o no, que se enfrenta a una situación que no puede cambiar y no lo acepta, seguramente entre en crisis siempre. No digo que acepte la situación que no le gusta, sino que acepte que es algo que no depende de él y que no puede hacer nada para cambiarlo. Pero no vamos a hablar de la generalidad, sino que quiero concentrarme específicamente en los sumisos.

Pongamos unos ejemplos de situaciones por las que un sumiso podría entrar en crisis:

1.- sumiso que ama a su Dom, pero el Dom no lo contenta.

2.- sumiso que no ama a su Dom, pero Él sí lo ama y lo sofoca

3.- sumiso y Dom que se aman, pero uno o ambos son casados

4.- sumiso que se decepciona porque el Dom no le da nada nuevo

5.- Dom que quiere traer un segundo sumiso a la cuadra y el primero no lo acepta. El Dom lo trae igual y el primer sumiso entra en crisis.

6.- sumiso que se siente viejo, feo, solo, no querido o aceptado… aunque no sea así.

Como vemos, en todas las situaciones hay detrás un hecho que está fuera del control del sumiso. Aún en el último caso donde este se siente viejo, porque no puede detener la acción del tiempo entre otras cosas, porque allí también entraría en juego la auto-compasión (pobrecito de mí), la autovaloración, el sentimiento de soledad...

Bien, ya tenemos un sumiso en crisis por no poder aceptar que hay una situación que no puede cambiar. Si me permiten, voy a tomar como ejemplo el caso Nº 5: El Dom que quiere agregar otro sumiso a la cuadra y el primero no quiere y entra en crisis.

Cuando pasa una situación que está fuera del control de la persona, lo primero que se tiende a hacer es hablar con uno mismo. ¿Y qué es lo primero que hace? Negarlo y buscar culpables de lo que le está pasando, con pensamientos como: “No, no. Él no debe traer a nadie más. Yo soy el único aquí.” Claro, no es un pensamiento muy sumiso, pero es probable que se le cruce por la mente en algún momento. “Vaya a saber lo que hizo el otro para conquistarlo” o “Mi Dom no se satisface nunca. Yo debería ser suficiente para Él”. Y si otro lo quiere ayudar dándole aliento o sugerencias, posiblemente el sumiso en crisis lo rechace: “Lo que pasa es que tú no me entiendes.” “Si supieras lo que sufro no me dirías eso.” “Esto no es como tú te imaginas.” “Eso que me dices no es una solución para mí.”

Una vez pasada esa etapa o junto con ella , también aparece la rebeldía: “No es justo. Esto no debería estar pasándome. Yo, que soy tan buen sumiso y me paga de esta manera…”. También podría ser algo como “¿Por qué esto me tiene que pasar a mí? Tan bien que estamos los dos solos…”. El sumiso se rebela contra lo que le pasa.

Luego viene la negociación interna, con uno mismo. “Está bien, que lo traiga, pero ese va a saber quién soy yo”. “Lo aceptaré pero conocerá mis reglas”, y otros pensamientos similares. Sí, sé perfectamente que estos pensamientos no son nada sumisos y mucho menos de un esclavo, pero… Si el sumiso aceptara todo y tuviera pensamientos de acuerdo a su rol, no entraría en crisis. Precisamente está en crisis por tener ese tipo de pensamientos.

Si el sumiso se queda en esas tres etapas mentales, seguramente entre o continúe en crisis, porque se niega a ver la realidad o no puede aceptarla. Ahora, una vez que se entra en crisis, esta puede durar más o menos tiempo, pero… ¿Cómo se logra salir de una crisis?

Para salir de una crisis, sin lugar a dudas hay que, como dice un amigo “meter el balcón para adentro”, es decir: reflexionar, aceptar que hay situaciones que no dependen de uno y que uno no la puede cambiar. ¿Qué es lo único que este sumiso puede cambiar? A sí mismo. Para salir de la crisis (esto es mi opinión personal) no hay mejor manera que hacer una autocrítica: “¿qué cuota parte de responsabilidad tengo en esto que me está pasando? ¿Qué acción debo tomar para salir de esta situación?”. En este caso particular que nos ocupa, creo que el sumiso es responsable porque al aceptar el collar y la sumisión, aceptó también que su Dom pudiera traer otro sumiso a la cuadra en cualquier momento. Eso está implícito en toda relación D/s, a menos que se haya acordado otra cosa entre las partes.

Hay algo maravilloso que es “el darse cuenta”. Cuando el sumiso se dé cuenta Y ACEPTE que no puede impedir que su Dom haga lo que desea porque es Su Voluntad, podrá comenzar a vislumbrar caminos para salir de la crisis. Primero que nada deberá retomar las riendas de sus emociones, mirar la situación desde afuera, pensar en cómo enfrentar la situación y los cambios que debe hacer, empezando por sí mismo. A veces el sumiso logrará hacerlo solo, y otras veces necesitará, quizás, ayuda técnica para salir de la situación.

Pero… las crisis no son malas. En chino, el término crisis tiene dos caracteres que significan “peligro” y “oportunidad”. De el sumiso depende tomarla como un riesgo o como una oportunidad para crecer como ser humano.

lunes, 2 de febrero de 2009

Hoy se cumple el primer aniversario de nuestra relación. Mi balance es diferente al hecho por mi sumisa en diciembre.

Cuando comenzamos yo tenía expectativas y objetivos, y ella tenía sus propias expectativas y objetivos. Los míos eran simples y complejos al mismo tiempo: entrenar a una sumisa novel, pero que no era una sumisa común, era una spankee rebelde, contestataria, dueña de sí, "soberbia", y con ideas tan arraigadas en cuanto a lo que ella creía que era el Bdsm, que era todo un reto.

Por supuesto no todo fueron rosas, ni todos laureles. Hubo sinsabores, distanciamientos, alegrías, momentos sublimes y de los otros.

Lo que rescato como conclusión es que desmitificando un poco las cosas y las fantasías de ensoñación, es que logré y logramos el objetivo, pero además de los roles Dominante-sumisa, logramos la comunión como personas, con nuestros defectos y virtudes.

Resumiendo, anitaK[SW] es sumisa, se puede decir que el camino que eligió está consolidado ... ahora solo le falta seguir aprendiendo y experimentando eternamente y disfrutandolo todo lo que pueda, espero que de mi mano.

Sir Williams

jueves, 29 de enero de 2009

En los próximos días se cumple fecha de nuestro primer aniversario. Ayer mi Amo me preguntó la fecha exacta y no la recordé. Como castigo, humillación y acto de humildad, debo escribir la siguiente frase 25 veces:

No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato
No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato
No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato
No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato
No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato

No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato
No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato
No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato
No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato
No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato

No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato
No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato
No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato
No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato
No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato

No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato
No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato
No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato
No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato
No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato

No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato
No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato
No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato
No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato
No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato

sábado, 10 de enero de 2009

No es mi costumbre trabajar en supuestos sino más bien en hechos reales, pero en estos días que estuvimos juntos mi Amo y yo, salió el tema de qué sucedería si hubiese un intercambio de sumisas y el abanico de posibilidades que se abrió fue inmenso.

El caso supuesto es el dos Amos, cada uno con su sumiso (uso el genérico masculino para hacerlo más fácil).

Lo primero que vi fueron los Amos. Si las dos parejas compartirán la sesión, todo se hace más fácil porque los cuatro se sentirán más cómodos: cada Amo podrá tener bajo su vista y cuidado a su sumiso, y este se sentirá más protegido al ver allí a su Dueño. Este caso no tendría demasiadas complicaciones, aparentes al menos.

En el caso en que tengan sesiones por separado, se complica bastante más. Aunque parezca tonto aclararlo, lo primero que debe verse es si el sumiso (o esclavo) no tiene el intercambio, cesión (permanente o temporaria), venta, alquiler, etc., como límite duro. En este caso damos por sentado que es consensuado.

Como segundo paso, los Amos deben conocerse muy bien para tener la seguridad que el sumiso, su sumiso, estará en las manos acertadas, las manos de alguien que lo cuide en todos los sentidos. Una vez que cada uno tenga claro los límites del otro sumiso, la cesión y la sesión podrían comenzar. Pero…

¿Qué sucedería si uno de los cedidos es esclavo y el otro es sumiso? Con los Amos no habría problema porque más allá de unos primeros momentos de adaptación a los límites, el Amo siempre lo es, tanto para los esclavos como para los sumisos.

Para el esclavo sería fácil (supuestamente) adaptarse al Dom del sumiso y quizás encontrara hasta suaves sus técnicas comparadas con las de su propio Amo. O… se encontrará con un Dom deseoso de tener un esclavo sin tantos límites como un sumiso y con ganas de entrar a escena de una forma más, digamos, liberal. El esclavo podría, hipotéticamente, actuar sin problemas como sumiso si el Dom circunstancial así lo quisiera. Pero esto también es relativo, ya que acostumbrado a dejar toda la responsabilidad en su Amo, le costaría adaptarse a lo que se espera de él como sumiso.

En cambio, el problema más grave (otra vez supuestamente) lo tendría el sumiso. El Amo que tiene el sumiso que le fue cedido deberá poner más de atención a los límites de éste, y si es un buen Amo lo haría sin mayor esfuerzo. Pero, el sumiso que fue cedido se vería en el problema de ser comparado o tratado (quizás sin intención) como un esclavo. El esclavo podría actuar como sumiso, pero el sumiso jamás podría actuar como esclavo.

Y ¿cuáles serían las ventajas, desventajas, los pros y las contras de un intercambio así? ¿Qué peligro conllevaría realizarlo? ¿Habría algún cambio en la relación de las parejas? Yo contestaría a estas preguntas de la siguiente manera:

*VENTAJAS:
-Variar la relación
-Poner a prueba la relación
-Intercambiar ideas y prácticas
-Pasar por una buena experiencia
-Explorar nuevos límites
-Que se forme una nueva pareja
-Recordar otras relaciones
-Subir niveles
-Que la experiencia sea buena y se pueda repetir

*DESVENTAJAS:
-Variar la relación
-Poner a prueba la relación
-Pasar por una mala experiencia
-Que se forme una nueva pareja
-Que no se quiera repetir la experiencia

*PELIGROS:
-Que a algunos de los participantes no le haya quedado claro que era sólo por una vez y desee algo más permanente, pudiendo convertirse en una molestia.
-Que la nueva “pareja” resulte mejor que la actual y quiera cambiar.
-Que alguno de los participantes no sea lo que se esperaba de él
-Que sumiso o esclavo salga dañado de alguna forma
-Que no se cumplan los límites o se saltee la palabra de seguridad

*CAMBIOS:
-Puede haber cambios o no, todo depende que se de alguno de los puntos anteriores u otros.

Hay muchas parejas, Amos, sumisos, que tienen esta fantasía y no se animan a realizarla por diferentes motivos: el sumiso no está preparado aún, el Amo no encuentra la pareja adecuada, alguna de las partes teme que si sucede se deshaga o termine la relación, u otros motivos. Dentro de estos, quizás el más frecuente sea que no se da con la pareja que se busca y desea.

Me parece que para que una cesión se dé de una forma exitosa, los cuatro participantes deben estar muy seguros de sí mismos, de sus roles y sobre todo de sus parejas.

Quizás alguno de ustedes haya probado y pueda contarnos si la experiencia le resultó positiva o no.

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