jueves, 25 de diciembre de 2008

Cuando se acerca fin de año suelo hacer una evaluación de lo que fue mi vida en los últimos doce meses. Así que, parada en el último mes del año, giraré y miraré hacia atrás recordando los versos de Antonio Machado:


“…Caminante no hay camino,
Se hace camino al andar.
Al andar se hace camino
Y al volver la vista atrás
Se ve la senda
Que nunca se ha de volver a pisar…”


Diciembre. Hora de mirar cómo ha sido este año, de juzgarme y criticarme. Eso me cuesta pero lo hago. Lo primero que quiero es verme y reconocerme en el aquí y ahora.

Este ha sido un año de luchas y batallas, derrotas y conquistas, frustraciones y logros. Como persona civil, termino el año divorciada. Como empresaria, termino bien luego de enfrentar mil problemas. Como mujer, termino feliz junto al hombre que se mantuvo a mi lado a pesar de mí y de mis errores. Como practicante de BDSM… termino como sumisa habiendo comenzado como spankee.

Claro que no me convertí en sumisa de la noche a la mañana, ni siquiera de un mes para otro. Este camino de sumisión fue y es un camino de aprendizaje, pero sería injusta si dijera que fue duro porque hoy no lo siento así. Lo aprendido fue cayendo en mí como una garúa, como una fina llovizna de esas que parece que no mojan pero que nos empapa por completo. Por eso también me resulta difícil explicar los cambios y las etapas vividas, porque me cuesta verlos y reconocerlos.

Los cambios fueron grandes.

De pasar del dolor de verme despreciada y dejada de lado por haber tomado la opción de convertirme en sumisa, a darme cuenta de que valió la pena el esfuerzo y el dolor.

De verme como una spankee que jamás dejaría de serlo a convertirme en sumisa sin retorno, gracias a la confianza de un Amo que apostó a una teoría en la que pocos creían.

De pensar que aquellos que me decían que el BDSM era una escalera que bajaba y que no tenía retorno, a confiar en que mi Amo era el acertado cuando me decía que esas personas estaban en un error.

De pensar que jamás lograría entregarme al Amo en cuerpo y alma, a hacerlo concientemente, de forma responsable y total, y a este nivel de entrega… ya sin razonarlo.

De sentir que hacía todo mal, que nunca lo lograría, a escuchar a mi Amo decirme: “hoy ya puedes considerarte sumisa. El entrenamiento ha terminado”.

De ver la etapa de entrenamiento como casi una tortura, a disfrutarla gracias a las palabras de un amigo que me ayudó a sentir y gozar los descubrimientos y sorpresas que difícilmente se darán una vez superado el entrenamiento. Gracias Amo Ricard.

De hacer un playlist con 158 negaciones enfáticas de “NO lo haría por ningún motivo”, a tener poco más de 50 de esas negaciones. Y de allí sólo queda dar el paso de que, sabiendo mi Amo mis gustos y restricciones, pasar a no tener ningún límite más que los que Él disponga. Claro que aún no he llegado a eso, pero me esforzaré para lograrlo a pesar que ya me han sentenciado con un “tú nunca serás esclava”. Dentro de un año volveremos a hablar…

De pasar de spankee a aceptar su collar de consideración. Luego, el collar de entrenamiento, para que finalmente me acepte como su sumisa.

De pasar días y días preparando el contrato perfecto, a darme cuenta que… el contrato sólo debería decir “A partir de hoy acepto ser sumisa de Sir Williams”. Y de allí a reconocer que… no necesitamos contrato.

De creer sinceramente que el BDSM era un castillo de maldad, tortura y humillación, a entender que nada de eso es cierto cuando lo que se hace es Sano, Seguro y Consensuado.

De pensar que los de Arriba (Amos, Dominantes, Spankers, Señores y más) eran seres poco menos que diabólicos, sin sentimientos ni emociones, a darme cuenta desde la primera noche que pueden ser sumamente románticos, detallistas y… ¡sádicos!

De pensar que el collar era eso que se le ponía al cuello al de abajo, a comprender y darme cuenta de toda las simbología y protocolo que hay en un collar, real o virtual, y el valor que posee para el de Arriba y el de abajo.

Muchos han sido los cambios, el crecimiento en el conocimiento y en las actitudes. Hoy me siento y soy sumisa. Hoy que estoy feliz y segura en mi rol ha llegado el momento de agradecer.

Agradezco la comprensión de mi Amo cuando reconocí el error que cometí al abandonarlo.

Agradezco y disfruto cada vez que me es colocado el collar, recordando aquella primera vez que lo recibí de rodillas con el mismo respeto, protocolo y orgullo que ahora.

Agradezco a mi Amo, Sir Williams, su confianza en mí y en apostar a que era la “elegida” para llevar a la realidad su “teoría”. Le doy las gracias por su confianza, por su collar, por su comprensión, por su paciencia, por su afecto y respeto por una simple spankee que en once meses convirtió en su “sumi”.

Hoy también toca agradecer a cada uno de ustedes, queridos amigos, por habernos acompañado en estos meses de descubrimientos que quedarán grabados en mi mente y en mi corazón.

El 2008 fue un maravilloso año. Y el que viene será mejor aún. Y seguiré recorriendo el camino mientras sigo aprendiendo sumisión… tras los pasos de mi Amo.

anitaK[SW]

jueves, 18 de diciembre de 2008


Estoy convencida que las palabras son poderosas, que la repetición puede dar como resultado un “lavado de cerebro” y la persona terminar convencida de que es como le están diciendo y repitiendo que es. El resultado puede ser maravilloso o totalmente nefasto, depende de lo que se diga y a quién vaya dirigida la frase o la palabra.

En mi viaje de regreso de Buenos Aires, me puse a pensar sobre a dónde puede llevar la sumisión y la dependencia que pueda tener el de abajo (sumiso) con el de Arriba (Dominante).

Hay veces que leo cosas escritas por mi Amo y mayormente las acepto porque sé que así. ¿Es así porque él las dice? No, claro que no. Es así porque después de pensarlo y a veces de confrontarlo con el pensamiento de otras personas, de verlo en páginas de BDSM en Internet o compararlo con lo que piensan otros Amos, me convenzo de que tiene razón. O no. Si no estoy de acuerdo se lo digo y le pregunto una, dos, diez o cien veces lo mismo hasta que lo comprendo primero y lo acepto después.

¿Soy una mala sumisa por confrontar una idea de mi Amo? Y estoy hablando de una idea, un pensamiento o forma de pensar sobre algo, y no una orden. La orden (siempre dentro de los límites) no tiene confrontación, o al menos no debería tenerla.

¿Soy una mala sumisa por no depender de él para pensar?

¿Soy una mala sumisa por desear saborearlo como saborearía un buen vino?

¿Soy una mala sumisa por pensar que soy un ser humano completo, que Él no me completa sino que me complementa?

Si me permiten voy a usar frases comunes, dichas por ninguno en particular y por todos los de abajo en general. Por ejemplo:

*”Mi Amo es mi razón para vivir”

*”Respiro por mi Amo”

*”No merezco ni siquiera su mirada”

*”Sin mi Amo estoy incompleta”

Y me voy a quedar como ejemplo con una frase en particular: “Mi Amo es la luz que me ilumina”. Yo, como sumisa diría: “Tengo brillo propio, pero junto a mi Amo, brillo mucho más”. ¿Soy mala sumisa por eso? ¿Por querer ser autodependiente y no dependiente? ¿Por tener pensamiento propio? No lo creo, y por suerte para mí, mi Amo tampoco.

Sin duda que respeto la forma de pensar y de expresarse de cada uno, y ni que hablar de los sentimientos y emociones que este tipo de relación inspira a cada persona, tanto de Arriba como de abajo. Habrá tantas opiniones a este respecto como personas que practican la D /s.

Pienso que cada persona de abajo es un ser humano completo, porque si no lo fuera ¿qué le estaría entregando al de Arriba? Cuando el de abajo piensa y está convencido de que no es alguien digno, completo, lo mejor que puede ser en ese momento (aunque puede mejorar) ¿qué le está ofreciendo al de Arriba?

En el blog de crisprimavera, uno de los que más consulto porque es el mejor blog escrito por una sumisa, hay un artículo extraído de La Mazmorra de Gabrel, traducido por él mismo “Sumisa pero no estúpida”, (http://informacionbdsm.blogspot.com/2005/09/sumisa-pero-no-estpida.html) y que dice en una parte:

“…Firmemente creo que a fin de tener una relación saludable intensamente intercambiada, la sumisa necesita estar en control de si misma, primero. De otra forma, ¿cómo puede ella renunciar a ese control y entregárselo a otra persona?...”

Siguiendo esta misma línea de pensamiento ¿cómo podría entregar al de Arriba algo incompleto, opaco, sin voluntad? Y muchas veces el de abajo se siente así porque el de Arriba le repite lo poca cosa que es que realmente termina pensando que es “algo” poco digno o incompleto.

¿Es mejor sumisa la que dice “Mi Amo es la luz que me ilumina”, que la que dice “Tengo luz propia, pero junto a mi Amo brillo más”?

Como sumisa quiero depender de mi Amo solo en los momentos en que estamos en escena, fuera de ella somos hombre y mujer. En escena dependo, me someto, me amoldo, me entrego en cuerpo y alma porque es mi deseo hacerlo. Sé que no hay nadie mejor que mi Amo para recibir esa entrega tan profunda, tan sentida, y que tome el control total sobre mí durante la duración de la escena.

Soy una sumisa que trata de crecer día a día como tal, que se somete a los gustos, deseos y órdenes de su Amo, que depende totalmente de él cuando se convierte en agua para amoldarse a al cántaro en que se transforma su Señor, pero que ni aún en el momento de más entrega, sometimiento y dependencia, deja de ser un ser humano completo, libre, inteligente y con brillo propio que se multiplica y resplandece más al lado de su Amo.

anitaK[SW]

martes, 18 de noviembre de 2008

A veces, de un simple acontecimiento o acción podemos sacar una lección. Ayer recibí una muy grande por parte de mi Amo. Yo que creí haber avanzado mucho, con la enseñanza de ayer me di cuenta que tengo muchísimo más aún para crecer y aprender en este camino de sumisión.

Recuerdo la primera noche que estuvimos juntos como Amo y sumisa. Yo estaba muy nerviosa, pero confiaba plenamente en él. En esa primera escena, estando yo atada y tirada en la cama, él se acercó a mí con una aguja y me la mostró. Imagino mi rostro cuando le quitó la protección y la pasó lentamente por mi pezón. Sabía, confiaba en que no la utilizaría, pero el sólo pensar que había una mínima posibilidad de que lo hiciera, me paralizaba. Luego de jugar un rato conmigo, con mi pezón, con mi paciencia y resistencia… simplemente la volvió a tapar y la guardó.

Esa fue la primera de las innumerables veces que me amenazó con usar agujas durante estos 10 meses desde que me convertí en su sumisa. Pero desde nuestra semana de convivencia, la insistencia fue más fuerte.

No sé aún el por qué de mi temor. Si mi Amo me dice que me pondrá agujas, es porque tiene plena seguridad en sí mismo y la tranquilidad de que, a menos que suceda un imponderable, no me hará daño. Pero aún así… el miedo que yo tenía era muy grande, sobre todo al dolor.

Ayer, como todas las noches, estuvimos chateando, dado que por la distancia es la forma más práctica de estar juntos y conversar. Bien, esta fue la parte de la charla que me interesa mostrarles en el chat de ayer. Así fue:
sir_willy_williams (17/11/2008 11:21:29 p.m.): no estamos hablando de mis miedos sino de los tuyos
anakaren (17/11/2008 11:22:17 p.m.): ok... el tema ya está. Ahora... a vos ¿por qué te parece que tengo miedo y a qué te parece que tengo miedo?
sir_willy_williams (17/11/2008 11:25:24 p.m.): yo creo que es un miedo que sentirán muchos: miedo al dolor, miedo al daño, miedo a que te quede una cicatriz... impresión de ver sangre, etc. es un miedo muy común
anakaren (17/11/2008 11:25:55 p.m.): Miedo al dolor: sí, pero no es lo principal anakaren (17/11/2008 11:26:20 p.m.): Miedo al daño: no... es sólo un pinchazo y no atraviesa ningún órgano
anakaren (17/11/2008 11:27:09 p.m.): a que quede una cicatriz? No... no creo. Al menos no una cicatriz duradera, y el pinchacito se va en días
sir_willy_williams (17/11/2008 11:27:14 p.m.): entonces?
anakaren (17/11/2008 11:27:18 p.m.): la sangre no me impresiona
anakaren (17/11/2008 11:27:45 p.m.): de todo lo que dijiste, el miedo al dolor sería el más pesado
sir_willy_williams (17/11/2008 11:27:57 p.m.): ahh, ya sé
sir_willy_williams (17/11/2008 11:28:06 p.m.): miedo a que no te excite
anakaren (17/11/2008 11:28:32 p.m.): no, no me excita en lo más mínimo la idea
anakaren (17/11/2008 11:28:46 p.m.): pero si vos querés hacerlo, yo me presto
anakaren (17/11/2008 11:28:55 p.m.): soy tu sumisa, te pertenezco
sir_willy_williams (17/11/2008 11:29:01 p.m.): ESA......!!!!
anakaren (17/11/2008 11:29:32 p.m.): lo haría por vos...
anakaren (17/11/2008 11:29:39 p.m.): lo digo en serio, eh?
sir_willy_williams (17/11/2008 11:29:42 p.m.): bien, así se responde. Ahora puedo decirte que no me interesa hacerlo ... pero quería esa respuesta

¿Más claro? Imposible. El quería una entrega que yo dudé en darle. No le interesaba clavarme agujas, le interesaba mi entrega y mis sumisión. Pero no lo entendí hasta ese momento. ¿Cómo fui capaz de no darme cuenta? ¿Cómo fui capaz de negarme, o al menos de dudar a algo que él me pedía? ¿Y yo pretendo llegar algún día a ser esclava, si no soy capaz de entregarme como sumisa? Dios… ¡cuánto me queda por aprender!

Esta fue la enseñanza más impresionante que me ha dado en este último tiempo, al menos, la que más fuerte me llegó: una lección inolvidable. Gracias mi Señor…

Su sumi,

anitaK[SW]


Muchas veces he soñado cosas que me parecía que nunca iban a volverse realidad, pero llegaron, no cuando yo quería, sino cuando era el momento adecuado. Dicen que el Maestro llega cuando el alumno está preparado para recibirlo.

Durante muchos años, quizás como muchos de ustedes, me sentí una depravada, una degenerada, y la única persona en el mundo que podía disfrutar de las nalgadas o de la sumisión. Incluso cuando descubrí que había videos de “eso” que me gustaba, me seguía sintiendo la única en el mundo que le gustaban “esas cosas”.

Uruguay es un país pequeño en tamaño, con una población que ronda los 3 millones de habitantes, y por supuesto que yo era la única en este país con esas ideas y esos deseos. Incluso cuando descubrí en internet que la parafilia de dar y recibir nalgadas se llamaba Spanking y más adelante supe que era una de las disciplinas que pertenecían al BDSM. Pero con la excepción de dos Spankers, seguía sola por aquí, y si aparecía alguna spankee, desaparecía enseguida.

Pero todo esto cambió el pasado sábado 15 de noviembre del 2008. Por fin, y gracias a otra sumisa uruguaya llamada sunny, tuvimos una estupenda fiesta. Para un país tan pequeño lograr juntar 21 personas, casi todas desconocidas entre sí, temerosas de qué se encontrarán, de quiénes estarán presentes, de cómo serán y mil dudas más, no fue fácil. Si alguien llegara en ese momento y nos viera, pensaría que era una reunión vainilla común. Claro que al recorrer las habitaciones, el pensamiento podría cambiar bastante: bancos (impovisados) de castigo, una mesa con diferentes instrumentos de castigo y otra con “juguetes”, un tipo de “cepo casero” fabricado con una reja al que se podía atar al sumiso. La imaginación se hizo presente una vez más al colgar unas cintas gruesas de una puerta y de allí colgar las muñequeras… Buena voluntad, imaginación, ganas de pasarla bien, fueron los ingredientes principales de esa reunión.

Al hacer un círculo donde cada uno se presentó, dijo su nick y su nombre real, sus deseos, sueños y expectativas fue algo así como el puntapié inicial para sentirnos más distendidos. A ninguno le importó que se enfriara la pizza y el “fainá”. Los refrescos estaban fríos y el alcohol brilló por su ausencia, excepto al final que se sirvió un poquito de champagne que nos había enviado un Amo de Argentina por medio de su sumisa.

Luego llegaron las exhibiciones: bondage por parte del Maestro Morde Kai y de Sir Williams. Spanking por parte de Amo Karl y Sir Williams. Sumisas: sunny, lucía73 y anitaK[SW].

Se ha abierto una brecha para que la comunidad BDSM de Uruguay siga adelante, que nos animemos lentamente a salir del placard, que nos mostremos ante nuestros pares y nos animemos a vivir a pleno lo que nos gusta.

De esta reunión ha salido la buena voluntad de seguir con estas reuniones, de crear un Foro Uruguayo y de juntarnos con determinada frecuencia. Ha salido la alegría de habernos conocido personalmente, de ponerle cara a los nombres, de aprender y enriquecernos con las experiencias de los demás y sentir en la propia piel el entusiasmo de hacer más grande esta comunidad.

Aprovecho para agradecer a todos los que se animaron a participar, a sunny y Aldana por la organización, a los Amos que vinieron del extranjero para acompañarnos y apoyarnos, a la gente del interior del país que viajó horas para poder estar presentes, y a los Foros de Argentina: Aldea Sado, Comunidad BDSM y Mazmorra, que tanto nos alentaron y apoyaron para que este proyecto saliera y se concretara. ¡Hasta la próxima!

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Hacía unos seis años que no me tomaba más de 4 días de vacaciones. Desde junio veníamos con mi Amo abrazando la posibilidad de tener juntos una semana de descanso. Diferentes acontecimientos se sucedieron para que por un motivo u otro suspendiéramos las tan anheladas vacaciones.
Buscando un lugar adecuado, hice varias visitas a diversas páginas de internet, diferentes lugares, cabañas en la playa, en las sierras, en campings… Finalmente, dado que había tantos inconvenientes para salir y yo por motivos personales necesitaba dejar Montevideo, decidí ir unos días con mis padres a las sierras. Me recomendaron unas cabañas y en el mismo lugar, descubrí una bellísima, en lo alto de un monte y con una preciosa vista hacia un pequeño lago. “Esta es la indicada”, pensé. Así que una vez que pudimos coordinar la fecha y con todo el temor de que algo más sucediera, reservé el lugar.
El esperado sábado llegó. Junto a Sir Williams enseguida emprendimos viaje hacia el lugar.

Al llegar, él también quedó fascinado con la cabaña y el paisaje. Los dos estábamos muy cansados, así que la escena (sesión) de Spanking de ese día fue más de relajación y terapéutica que de otro tipo.
Una de las cosas que habíamos pactado era que yo dedicaría más tiempo a escribir, así que mi Amo me “obligaba” a sentarme frente a la laptop y continuar con el tercer capítulo de “Cartas a la tía Mena”.
La tarde del domingo, mientras yo transformaba en palabras mis pensamientos, él no cesaba de entrar y salir de la cabaña. Imaginé que algo estaría tramando, pero seguí en lo mío.


Cuando a última hora de la tarde entró a prepararse el mate, le inquirí:

-¿En qué andabas?
-¿Por qué? –me respondió con su mejor cara de inocencia y asombro
-Porque tenías tremenda actividad entrando y saliendo. ¿Qué hacías?
-Nada… fui a ver la arboleda de aquí al lado, anduve mirando el terreno, rodeando el cerco… es bastante grande ¿sabés?
-Sí… me imagino –contesté con la seguridad que no había sido sólo eso lo que había hecho. Por supuesto que al rato ya me había olvidado.

No teníamos ni radio ni televisión, así que aprovechamos a charlar sobre un montón de temas pendientes. Bueno… yo hablaba y él respondía con su habitual locuacidad: “Sí… no… claro… yo creo que blablabla…”. Cuando decía más de diez palabras seguidas mi asombro era incalculable.
Cenamos, lavé la loza (como corresponde) y al terminar me tomó de la mano y me dijo:

-Vení…
-¿A dónde?
-Vos vení, quiero mostrarte algo…

Ayyynnnsssssss… Las sumisas somos taaaaaaaaan confiadas, que yo fui tras sus pasos, como siempre. Dentro de la cabaña el ambiente era muy agradable porque había prendido el hogar y el fuego quemaba la leña, haciéndola crepitar. Fuera, corría una brisa bastante fría. Yo vestía una sudadera muy fina, pantaloncitos cortos, medias y tenis. No se veía casi nada y la luna estaba de huelga. Las estrellas sin embargo lucían espectaculares. Caminamos con cuidado un pequeño tramo hasta que…



-Ahora quedate acá. ¡No te muevas!
-Pe…
-Dije que te quedes acá y que no te muevas –repitió, dándome a entender que era el Amo quien hablaba, y no el dulce Willy. “Sonamos…”, pensé para mí sin decir palabra.

Caminó unos cuantos pasos, casi hasta perderse entre un grupo de árboles. Dejé de verlo por unos instantes. De repente reconocí su sombra para enseguida volver a perderla. Comencé a sentir mucho frío y algo de temor. Entonces volvió a aparecer y me tomó de la mano.

-Ya está. Vení conmigo…

No dije nada, sólo lo seguí. De repente se detuvo. “Aquí es”, dijo soltándome la mano. Yo no veía nada en especial, solo un árbol con una rama algo baja. Se dirigió a un pequeño claro que había entre ese árbol y otros dos. Se acercó a una de las ramas, prendió su encendedor y… la llama de la vela iluminó tímidamente el lugar. Realizó la misma acción por tres o cuatro veces en diferentes lugares. Luego, con una sonrisa triunfal me miró y se dirigió hasta donde yo estaba. La luz de las velas le daba al lugar un aspecto especial. El ambiente se había vuelto cálido a la vista, envolvente, misterioso...

-Pero… ¿qué…?
-Dame tu mano y no hables –Obedecí. Era obvio que la escena (la sesión) había comenzado.

Tenía atadas dos cuerdas en diferentes ramas. Yo estaba detrás de la rama baja, y él había calculado todo tan perfectamente que hizo que me estirara lo suficiente para que mi vientre quedara sobre esa rama, con los brazos muy estirados. Entonces se percató que yo tenía las piernas juntas.

-Separá las piernas –lo hice, pero no lo suficiente- Más -ordenó.

La separación de las piernas hizo que mi cuerpo quedara más abajo y los brazos estuvieran más estirados aún. Fue entonces que se puso detrás de mí y bajó mis pantaloncitos hasta por debajo de la rodilla, dejando mis nalgas totalmente expuestas.
El silbido de la madera hizo que me diera vuelta de inmediato. Tenía en su mano derecha un pequeño grupo de ramas recién cortadas. Lo miré con todo el terror que sentía al imaginar lo que me esperaba, negando con la cabeza aquella situación.

-¿No? Claro que sí. Soy un hombre de palabra y el tío Pit me pidió que te castigara de esta forma, y es lo que voy a hacer.

El tío Pit. ¡Ufffff…! Se enojó por una tontería y le pidió a mi Amo que me castigara. Me dio la oportunidad de elegir, y como yo pensé que era todo broma, dije que con la vara. Ahora sé que no fue una decisión inteligente. Me lo tomé en broma, pero se ve que el tío Pit y mi Amo no tenían mi mismo pensamiento. Y allí estaba yo, con el culo a la merced del frío de la noche y de las ramas de mi Amo, que no dejaba de hacer silbar.

-¿Tenés frío?
-Sí Señor –respondí con la cabeza baja
-No te preocupes… No será por mucho rato. Dentro de poco vas a tener calor –dijo con una sonrisa, para mí, bastante burlona.

Los azotes comenzaron. Creo que en toda mi vida de spankee y sumisa, jamás me habían dolido tanto los azotes. Era un dolor lacerante, multiplicado por cada una de las ramas y acrecentado por el frío del ambiente y de mis nalgas.

-Bueno, el tío Pit me estará agradecido por esto que hago, y vos también por educarte, no?

El árbol genealógico del tío Pitito pasó por mi cabeza más de una vez. El dolor era realmente fuerte, nada agradable por cierto.

-¿Te duele?
-Sí Señor. Supongo que además de la intensidad de los azotes, me duele porque tengo el cuerpo frío.
-Bueno, la idea es que duela, sino… ¿Cómo vas a aprender la lección? ¿Dónde estaría el castigo si lo disfrutaras?

Más de una vez le pedí que parara. El dolor se me hacía casi insoportable a pesar de sus caricias y de mis movimientos para tratar de evitar los azotes. No sé cuántos azotes fueron, pero creo que fue una azotaína muy intensa y dolorosa, tanto que luego de una semana aún tenía marcas.
Cuando mi Señor decidió que era suficiente, me liberó de las cuerdas, apagó las velas y así como estaba, con la ropa en las rodillas, me hizo regresar a la cabaña tomada de su mano. Una vez dentro, lo primero que hice fue acercar mis nalgas al calor del hogar. El calor por un lado era sumamente agradable dado que tenía la cola congelada, pero por el otro lado, los azotes se volvían a sentir una vez más.
Sólo había un espejo en el baño, así que apenas pude ver un poco las marcas y tuve que esperar para ver las fotos. ¡Y recién allí comprobé por qué me había dolido tanto!

De todas formas, fue una vivencia increíble. Y de la mano de mi Amo, volvería a experimentarla, aunque sigo pensando que los azotes no cambian nada en mi caracter o acciones.



anitaK[SW]

sábado, 18 de octubre de 2008


Hace tiempo que no escribo aquí. He estado escribiendo para mi blog de relatos y eso me ha insumido más tiempo del esperado.

Ayer, un amigo chileno, escritor y vainilla que conoce mis gustos por el BDSM, me envió esta canción. Mejor dicho: me envió este poema que fue musicalizado y lo interpretan Jorge Yáñez y Los Moros. Se llama “Romance del quedó a pie”.

No agregaré nada a este poema, sólo que me pareció una maravilla todo lo que tiene encerrado sobre la D/s y desde los roles de Am@-sumis@.

Hace poco Sir Williams puso unas fotos en el Foro de Aldea Sado sobre el Pony Play. Quizás las personas que practican esta disciplina se sientan más identificados aún, pero insisto en que yo lo veo desde la D/s. Me gustó esta foto de Viviana Orozco para acompañar este post.

Al pie de la letra he colocado la música para que pueda escuchar quien lo desee. Ojalá lo disfruten tanto como yo.




ROMANCE DEL QUEDÓ A PIE
(Intérpretes: Los moros y Jorge Yánez)

Coro:
Porque cortaste el cabestro
Porque saltaste las trancas
Y arrancaste galopando por potreros de distancia
Porque me dejaste a pie, solo y lejos de las casas
Y en carrera con el viento, vas dónde te da la gana
Porque no sientes mi peso, ni el clavo de mis rodajas
Ni el rebenque de mi mano sacando roncha en tus ancas

RECITADO:
Porque sin freno ni rienda,
Libre de manea y jáquima puedes revolcarte a gusto
Te crees suelta como el agua
Cual si volviese a andar suelta la que una vez fue ensillada
Cual si la que dio la oreja fuese otra vez a pararla
Cual si pudiese la yegua… volver a hacerse potranca
Por mí, bien puedes correr donde el capricho te llama
No he de ser yo quien te busque aunque buena falta me hagas
Que el que se hace a una montura, así nomás no la cambia.
No te he de ir a reclamar aunque en malas manos caigas
No he de seguirte la pista
Ni aunque un día te encontrara
Aunque te hicieras la renga y solita te allegaras estirándome el cogote, no armaría la lazada
Que nada quiero a la fuerza aunque me comas las ganas
Lo que me dan, por las buenas ha de ser, y si no… ¡ni agua!
La que me busca, me encuentra
La que me la hace, la paga
Y la que me arranca… vuelve… cuando ya no me hace falta

Coro:
Galopa tú, mientras tanto yo sigo a pie mi jornada
Que aunque logres desmontarme con silla y todo de tu alma
Y aunque encuentres otro dueño que se acomode a tus mañas
No podrás librarte nunca del escozor de mi marca

RECITADO:
Marca de sangre y de fuego
Marca de besos y lágrimas que te puse aquella noche en rodeo de madrugada
Cuando laceada potranca te solté yegua baqueana…
Por eso no me apuro
Porque sé que a la distancia
Seguiré siendo tu dueño en las buenas y en las malas
Porque quieras o no quieras y aunque corcovees de rabia
Tendrás que morir llevando mi marca impresa en el anca…

Escuchar o bajar por rapidshade:

miércoles, 24 de septiembre de 2008



APRENDER SUMISIÓN

Aprender sumisión es como volver a nacer.
Es un amanecer a la vida donde no cuenta ni se añora el pasado.
Es sentir que las emociones que pujan por salir son amuralladas por la piel, ardiente de pasión y azotes.
Es gritar el aullido silencioso que se agolpa en la garganta.
Es sentir bullir la sangre por las venas como un mar embravecido que baja al fondo de los abismos submarinos y sube como torbellino hacia la superficie.
Es la sensación conciente de dejarse arrastrar, como un velero sin ancla, sabiendo que se

está en manos del mejor capitán.
Es convertirse en lava ardiente, en azucena matutina, en voz que murmura sonidos guturales cuando las palabras se niegan a salir.
Es sentirse libre como un águila, aún estando atada, con los brazos abiertos como alas en pleno vuelo.
Es caer al suelo y aplastar las miserias mientras el alma se eleva.

Es sentir una implosión mientras el rebenque estalla contra la piel desnuda.
Es el revoloteo de mil mariposas que se aprisionan vivas en el estómago y se mueven con colores relucientes.
Es hacer que las estrellas bajen, que el firmamento descienda mientras las profundidades suben y se iluminan con la luz de los luceros.

Aprender sumisión es aceptar un collar para llevarlo con orgullo y respetarlo. O devolverlo.
Es preocuparse por saber, por aprender, por preguntar mil veces lo mismo hasta entenderlo, poniendo a prueba la paciencia del Amo.
Es entender que un contrato sólo debe tener cinco palabras: “Acepto ser la sumisa de…”. El resto sobra.
Es tener la humildad de reconocer el error y pedir perdón.
Es entregarse en libertad, con pasión, con delirio, con ganas, con plena conciencia, con respeto por el Amo y por sí mismo.


Aprender sumisión es estrenar ansias nuevas cada vez, dejar de lado los impulsos y hacer florecer los sentidos con sensaciones nunca vividas.
Es haber estado sorda y comenzar a oír.Es rozar el aire y sentir su tacto por primera vez.

Es descubrir los aromas que degustamos desde siempre.
Es mirar observando lo ya conocido.
Es paladear los sabores probados mil veces sin haberlos disfrutado.

Es gozar la piel sedosa, impregnada de transpiración y jazmines.
Es sentir que cada vez se estrena una nueva experiencia, se empieza un nuevo capítulo, se escribe una hoja en blanco.

Aprender sumisión es multiplicar la belleza y la magia, la bondad y la creatividad.


Aprender sumisión es gozar el dolor, disfrutar la humillación, vibrar con la Dominación, ofrendar la entrega y el abandono, ofrecer confianza y obediencia.
Es estar dispuesta a darlo todo sin pedir nada, esperar sin saber qué.
Es elegir el Amo que sepa ser humilde y entender cuándo la sumisa debe ser orgullosa.
Y que ambos sean sabios para unirse en plenitud.
Es aprender a reconocer esa palabra que se convertirá en el mantra secreto, que le dará tranquilidad al Amo y hará desaparecer la angustia y el recelo de la sumisa.
Es darse cuenta que la Dominación se convertirá en una sed que sólo podrá ser apagada con la presencia del Amo, mientras la sumisa se convierte en fruta jugosa en el interminable desierto de la espera.


Aprender a ser su sumisa Señor, me hace imaginarlo cántaro mientras soy agua que se amolda a sus formas.
Aprender a ser su sumisa es sentirlo como la tempestad que hace doblar el junco hasta que toca el suelo.
Aprender a ser su sumisa es verlo como el relámpago que opaca con su brillantez la tímida luz de la lámpara.



En sus manos serenas y firmes, esta yegua desbocada se torna mansa y serena.
Cuando su voz de trueno lo ordena, soy capaz de escalar a lo más alto o descender a las profundidades del abismo, caminar por las nubes o nadar entre medusas.
Porque a su lado mi Señor, siento mi cuerpo hermoso aunque no lo sea, porque usted lo vuelve hermoso al hacerme vibrar con el roce de su mano sobre mi piel, con la caricia de su aliento en mi cuello, con la humedad de su lengua en mi boca, con la nalgada potente que hace temblar mis posaderas.

Este camino de sumisión a su lado, me hace estremecer una y mil veces, sintiéndome suya, brindándome la oportunidad de conocerme más profundamente, haciéndome traspasar mis propios límites.

Cuando se concentra en mí, en mi sentir, en mi vibrar, en mi goce, percibo su luz, su madurez, su experiencia, sus conocimientos, su calidez… todo eso me hace madurar como maduraría una semilla hasta convertirse en árbol y alcanzar su máximo esplendor. Es entonces cuando llega la mano del Amo para arrancar el fruto y saborearlo, haciendo correr sus jugos tibios y sabrosos.
Aprender a ser su sumisa es darme cuenta que llegué a puerto seguro.

Es reconocer sus huellas e ir tras sus pasos.
Es dejar atrás las costumbres y los prejuicios de toda la vida para ser completamente libre estando atada a usted.
Es recibir las flechas que me fueron disparadas por tomar la decisión de ser su sumisa, por cambiar, por decidir hacer mayor mi entrega.
Es saber que la puerta está abierta y elijo quedarme.
Es estar conciente que me quedo porque le necesito, porque estar a su lado es un milagro


irrepetible, y cada vez que me tiene a su merced… me siento más y más suya.

Podría haber elegido a cualquier otra para ser su sumisa, pero me eligió a mí.
El día que nos conocimos podríamos habernos olvidado uno del otro, pero nos reconocimos y nos unimos con un lazo invisiblemente fuerte.
“Algo” nos unió. Algún astro brilló en el cielo para que nos reconociéramos de inmediato y que algo le dijera que yo podría ser la elegida, que los riesgos de tomar una sumisa no natural quizás valdrían la pena, que era un reto que estaba dispuesto a enfrentar.
Algo me dijo que detrás de esa mirada verde y penetrante, detrás de ese Amo misterioso, de ese ser humano de apariencia fría y lejana, había un hombre sobriamente cariñoso que me haría llegar al subspace. Y hoy, muchos meses después, continúo aprendiendo sumisión. No quiero dejar nunca de aprender.

Mi Señor: en el día de su cumpleaños, esta es la ofrenda de su sumisa que desea seguir tras sus pasos… aprendiendo sumisión.

anitaK[SW]

lunes, 15 de septiembre de 2008



Hoy, 15 de setiembre del 2008, nuestro querido amigo Fer Forever, propietario del primer blog de Spanking en español "Azotes y Nalgadas" está recibiendo el visitante un millón. ¿Llegará alguna vez este blog a tener tantas visitas? Pues ojalá así fuera, pero llegar a esa cifra no es fácil. Hace falta mucha tesón y mucho trabajo, imaginación, la ayuda de los amigos, el estar atento para descubrir quienes pueden escribir algo interesante, pero el trabajo y celo principal siempre recae sobre el propietario del blog.


El otro día leía una frase de un pensador chino, creo que era Lao-Tsé, y decía: "Exige mucho de tí y espera poco de los demás". Creo que esa es la mejor forma de sacar un proyecto adelante; creo que eso fue lo que hizo nuestro amigo. Hoy puede celebrar el fruto de su trabajo, el aplauso de quienes lo queremos y admiramos como bloguero, Spanker y amigo.


Un saludo, la más cálida felicitación y todo nuestro afecto.


Sir Williams, anitaK[SW]

martes, 19 de agosto de 2008

Dias pasados tome una decisión cabal, totalmente segura de lo que hacía: rescindimos el contrato con mi Amo. Hoy.... Hoy debo confesar que este es el post más difícil que he escrito en mi vida. Pero también confieso que es el que he escrito con más alegría… y vergüenza.

¿Es malo equivocarse? No, creo que no. Lo malo es no reconocer el error y dejar pasar la oportunidad de ser feliz por falso orgullo, por no aceptar que me equivoqué.

Me cuesta mucho reconocer mis errores. No es la primera vez que confieso públicamente mi condición de persona soberbia que se ha dejado dominar por su ego en màs de una ocasión. Llegó el momento de reconocer ante todos los que han decidido leerme, el error que cometí al decidir romper el contrato con mi Amo. Sí, sí… fui yo quien rompió el contrato y no él, que como Amo y caballero que es, aceptó la ruptura aunque con un profundo dolor.

Los motivos que me llevaron a tomar esa decisión son anécdota, es decir, carecen de importancia para todos excepto para él y para mí, los únicos involucrados. Así que ahorraré detalles y me ajustaré a la ruptura en sí.

Desde el jueves 14 de agosto en la noche hasta el lunes 18 pasé días terribles, de profunda tristeza. Agradezco a todos los amigos que me sostuvieron y que se preocuparon por mí, así como también los que se acercaron a Sir Williams. A mis amigas spankees (una en especial), y a mis amigas sumisas que me “defendieron” del “monstruo”, “insensible” y “desconsiderado” de mi Amo pensando, quizás, que había sido él el único y principal responsable de la separación.

El lunes en la noche tuvimos una larga “charla” por Chat. Aclaramos los puntos y le pedí a Sir Williams que me aceptara nuevamente como su sumisa. Él aceptó. Puedo decir que, de esta “crisis”, la pareja salió fortalecida. El precio que pagué y el que le hice pagar a mi Amo fue carísimo, pero creo que valió la pena porque los puntos que me atormentaban y que me llevaron a tomar esa decisión, quedaron aclarados y de aquí en más cada uno pondrá un cuidado especial en no cometer esos errores que sabe que tanto le duelen a la otra parte.

Por más perfecta que sea una pareja, todas tienen crisis. Para mí lo bueno no es no tener crisis, sino salir de ellas fortalecidos y con fuerzas renovadas para seguir adelante. En este caso fue así.

Sólo me resta pedir disculpas a los amigos a los que hice pasar malos momentos con mi decisión, y por supuesto a mi Amo, quien ya me concedió el perdón pero no el olvido. Y me alegro porque el recordar este suceso también nos traerá a la mente los motivos que lo suscitaron y nos ayudará a no repetirlos.

Gracias una vez más a todos y a cada uno de ustedes, en especial a vos, querida amiga, de mi parte y de parte de Willy. Te queremos mucho y te sabemos amiga de ambos.

miércoles, 6 de agosto de 2008

Este año, por algún motivo, el 24/7, Día Mundial del BDSM se festejó a lo grande en Buenos Aires o por lo menos fue lo que me pareció a mí. Así que, una vez más, la otra orilla abrió sus brazos para recibir a los que fuimos desde la orilla oriental...

Fue la primera vez que concurría a una celebración así y sinceramente no sólo colmó mis expectativas sino que las superó. No fue un día de celebración, sino que fueron tres.

Llegamos con sunny, otra sumisa uruguaya, y en el mismo puerto nos esperaba una sumisa argentina que nos recibió con toda la calidez de alguien tan generoso como ella. Gracias querida connie por tan bella bienvenida. Esa misma noche tendríamos una fiesta si queríamos, organizada por uno de los sitios de BDSM de Buenos Aires, pero por cansancio y otros temas preferimos guardarnos para los días siguientes.

El viernes concurrimos a la reunión organizada por Comunidad BDSM del Amo Carlos M. Permítanme contarles que fue algo muy especial para nosotros, pues allí pudimos conocer personalmente al ser más dulce y cálido que puedan imaginar: inner_turbulence{SAL} que ahora tiene el collar definitivo de su Amo, Sir Alejo, y que nos dio esta bella noticia ese día. Lo que les pueda decir acerca de esta maravillosa mujer es poco, y su Amo estaba orgulloso de ella con toda razón. Conocerlos fue lo mejor de esa noche, aunque también vimos por allí a otros amigos de los cuales sólo sabíamos los nombres y que finalmente les pudimos poner rostro.

El sábado era la fiesta del foro de Mazmorra, de Amo Spector. Se celebró en La Casona del Sado, y fue realmente maravillosa la cantidad de gente que concurrió, además de la boda sado entre Reina Pop y su esclavo, y el uso libre de todas las instalaciones del lugar. Tuve el privilegio de ser azotada por mi Amo en la Cruz de San Andrés, una enoooooooorme, hecha casi a mi medida. También por primera vez probé la rueda... la sorpresa al quedar boca abajo fue tan grande que me hizo gritar, pero... no de miedo sino por lo inesperado de la experiencia, que dicho sea de paso, me encantó. Pude probar el cepo (uffff, qué incomodidad) y otros apartitos.

Pero para mí, lo mejor de la noche fue cuando Amo Dyonis me realizó una suspensión. No es la primera vez que digo que soy una mujer grande, nada liviana y muy alta. Una de mis fantasías era experimentar la sensación de ser suspendida y debo confesar que fue algo increíble y que me encantó. El sentir las cuerdas tensarse en todo el cuerpo, la seguridad de ponerse en manos de una persona de la experiencia de Amo Alvanys, la presencia de mi Amo y ver a la gente que se había juntado para ver la exhibición, fue algo hermoso. Un broche de oro para cerrar una magnífica noche donde el BDSM se vivió y se sintió en cada uno de los que estuvimos allí, en el ambiente, y en cada una de las habitaciones de la casona.

Quería compartir con ustedes estas experiencias tan maravillosas y agradecer a quienes me ayudaron a vivirlas, en especial a mi Amo.

Ahora, el 8/8/8 llega el Día Mundial del Spanking o las Nalgadas, pero eso será otro post.

lunes, 7 de julio de 2008

Hace un par de días que don yajú volvió a hacer de las suyas. Esta vez le tocó al grupo de un querido amigo y Spanker, Don Miguel, ex-propietario del grupo "Spanking Disciplinario Bolivia". Por arbitrariedad de Yahoo o por la denuncia de algún envidioso sin escrúpulos, el grupo fue cerrado sin dar ningún aviso sin explicación. Hace dos meses había sucedido con el grupo de mi Amo, "Aldea Sado". ¿A quién le tocará mañana?

Con la bronca lógica y el ánimo muy caído, Don Miguel envió este mail al grupo de Spanking "Nalgadas y Azotes":
Hola a todos:
Durante todos estos años, intenté, al parecer sin éxito, generar una libre expresión en relación al tema del spanking. No sé si lo conseguí, pero me encantó compartir con ustedes esos pequeños momentos de sentirnos libres.
Hoy, 5 de julio de 2008, me acabo de enterar que ya no existe mi grupo. Fue yahoo o fue alguien más. No lo sé, ni me importa. Ya no estoy dispuesto a seguir haciendo el papel de payaso. No es mi estilo. Simplemente, mi grupo: spankingdisciplinarioenbolivia, ya no existe. Suficiente. Me aburrí.
A partir de ahora, seré un fantasma más de la red.
A quien lo hizo, felicidades. Si fue yahoo, esperaba algo más de criterio, pero, bien saben que ese es un privilegio de los dioses.
Si fue un o una imbécil, qué pena. Este mundo es de mediocres. Comprobado.
Abur,
Don Miguel

Pdta.- Por favor, a quien le importe, difundir. Incluído yahoo.
Cuesta no sentirse vencido. El que tiene un grupo o un blog sabe el esfuerzo que conlleva mantenerlo. Uno pone mucho para lograr un nivel y luego mantenerlo o superarlo. Hay que dedicarle tiempo y esfuerzo, recabar información, buscar material, fotos y tantas cosas más. Y ver que todo eso que uno hizo durante tanto tiempo se lo borren así "de un plumazo" como se dice por acá, duele y mucho. Y da bronca, se siente impotencia y dan ganas de dejar todo, porque... total ¿para qué tanto esfuerzo? En ese momento es cuando se nos acercan los que nos quieren para que, como dice RUDYARD KIPLING en una parte de su poema "No Desistas": "...descansar acaso debas, pero nunca desistir". Y termina diciendo: "...cuando todo esté peor, más debemos insistir".
Así que, si miramos la parte buena (porque esto también tiene una parte buena), veremos entre otras cosas el apoyo y la solidaridad de todos los amigos que no nos dejan caer. Y Don Miguel tiene muchos buenos amigos, asi que después de una breve reflexión de fin de semana me envió este mail que comparto con ustedes:
Mi queridísima Yaraguita:
Muchas gracias por tu apoyo y solidaridad. Luego de una profunda reflexión de fin de semana, he decidido seguir adelante. Volveremos y más fuertes, pese a quien le pese.
Recibe mi profundo agradecimiento y ten de seguro que éste, no se rinde fácilmente.
Con mucho cariño,
Don Miguel

¡Ese es mi tío Miguelín! El que no se rinde, el que está dispuesto a recomenzar cada vez que sea necesario. El nuevo grupo seguramente sea mejor porque el anterior sirvió para ganar experiencia que será volcada en este. Y todos estamos contigo para... volver a empezar.

jueves, 26 de junio de 2008


Hoy pensaba la forma en que fui criada. No soy una jovencita, ya pasé los 40 hace un rato. Soy de la época en que cuando nos preguntaban nuestra “gracia”, una debía contestar: “Ana Karen Blanco, para servir a Dios y a usted”. Y eso que con tan corta edad todavía no tenía idea de lo que era sumisión, era simplemente una norma de educación y urbanidad que yo cumplía muy complacida, como el agradecer.
Desde muy pequeña, en esa edad donde uno absorbe toda la información como si fuera una esponja, mis padres me enseñaron a ser agradecida. Pero no sólo de palabra, sino agradecer también con el gesto y con la acción. Es muy fácil decir “gracias”, uno llega a hacerlo de forma automática, sin pensar demasiado en lo que dice, pero… ¿realmente lo siente? Creo que la mayoría de las veces sí.

Ahora voy a mi reflexión. El otro hace algo que despierta mi deseo de agradecerle: un regalo, un elogio, una acción, lo que sea. Entonces se lo agradezco con una palabra y… después? ¿Guardo o me queda algo de todo eso? ¿O simplemente digo “gracias” y me olvido de todo?

Tanto en los blogs, en los grupos, chateando o personalmente, muchas veces recibo palabras de elogio que me hacen sentirme bien, me inflan el ego y me acarician el corazón cálidamente. Es fácil entonces decir “gracias”. Pero… ¿qué pasa cuando con una sonrisa me doy media vuelta para seguir con mi vida? ¿Recuerdo lo que me dijeron?

Pero creo que tan importante como el agradecimiento es recordar y atesorar lo que la otra persona me está dando: el elogio, el piropo, el regalo, el momento. Así que si a veces no digo nada o no contesto sus comentarios, tengan en cuenta que en mi silencio, recuerdo y atesoro todo lo que me dicen, incluso cuando no están de acuerdo o que no les gusta lo que escribí, porque eso me sirve para mejorar.
Antes de publicar el texto que llegaba hasta el párrafo anterior, se lo di a leer a un par de personas. Siempre lo hago. Una de esas personas me preguntó a qué se debía este post, por qué motivo lo había escrito; la otra persona me dijo que le faltaba algo, como que estaba sin terminar, que no tenía culminación.
Cuando escribo no siempre lo hago por una razón determinada, sino porque se me ocurrió escribir sobre ese tema, o porque ví o leí algo que me hizo pensar, o porque tenía algo que decir. En este caso fue un comentario que, como decimos en mi país, “quedó picando” en mi mente. No fue un comentario halagador, pero me sirvió de mucho porque no todos tenemos siempre el mismo pensamiento, todo se puede ver desde diferentes perspectivas y estas siempre son correctas. Si bien agradezco los comentarios halagadores porque le dan calorcito a mi alma, los que no me gustan son los que me hacen mejorar, así que siempre hay motivo para dar gracias, aunque sea en silencio.

Mi primer pensamiento fue contestar a esa crítica y lo hice defendiendo mi posición y pensamiento, pero luego… borré la respuesta porque no me pareció correcta. No era necesario defenderme porque nadie me estaba atacando, sino simplemente el otro estaba dando su opinión que es tan válida como la mía. Fue entonces que pensé… “pero si no contesto y doy las gracias tanto a los halagos como a las críticas… va a quedar como que no leí o que no agradezco los comentarios que me hacen”. Allí comencé a reflexionar y este post fue lo que salió. Y quizás también esta explicación era lo que hacía falta para dar por cerrado este artículo.

A esas personas que siempre se toman la molestia de leer y “criticar” lo que escribo, quiero que sepan que todo lo que me dicen no sólo lo agradezco, sino que lo recuerdo y atesoro como momentos mágicos que la vida me da.

sábado, 21 de junio de 2008

Si vos fueras vino... me deleitaría sólo con verte encerrado en la botella e imaginando los placeres que tendría contigo. La espera para contactarte sería como esos momentos en que uno hunde el sacacorchos y lentamente lo va introduciendo para luego sacarlo con gran cuidado, para que no se desgrane y arruine el líquido.

Si vos fueras vino... y yo te descorchara, impregnaría mi olfato con tu aroma, descubriendo cada uno de los pasos que tuviste que dar en tu vida para llegar a tener todas esas fragancias.

Si vos fueras vino... te volcaría de a poco en una copa de cristal, inmensa, transparente, límpida, sólo para mirar tu color rojo sangre a trasluz, e imaginar imperfecciones en donde no existen.

Si vos fueras vino... te daría alguna vuelta en la copa con la intención de que te quedaras agarrado del cristal, para pensar que de esa misma forma quedarías aferrado a mi alma y a mi vida. Porque sos como un caldo espeso, de esos que tiñen hasta el más puro cristal, de esos que no se olvidan con facilidad.

Si vos fueras vino... olería otra vez el aroma que despides al ponerte en contacto con el aire y te imaginaría en la vid, cuando aún eras racimo de uva madurando al sol y crecía sólo para mí.

Si vos fueras vino... te pondría en mi boca con un pequeño sorbo y haría que cada una de mis papilas te degustaran. Te apretaría con mi lengua contra el paladar para exprimirte y sacarte hasta la última molécula de sabor. Y para no desperdiciar nada y que todos mis sentidos quedaran impregnados de tí, exhalaría el aire por la nariz, para que también allí estuvieras presente.

Si vos fueras vino... te gozaría sorbo a sorbo, sin prisa, sin apuros, sin tiempo.

Si fueras vino mi Señor... valdría la pena volverse catadora sólo por probarte...

lunes, 16 de junio de 2008

A veces pienso si es que soy sólo impulsiva. Quizás sea también atrevida y kamikazi. Pero debe de haber una buena razón para que me lance a tocar y opinar sobre temas tan escabrosos y polémicos como este. Nunca espero que alguien esté de acuerdo conmigo, ni siquiera mi Amo, pero es mi forma de pensar y así lo dejo saber.

Creo que el pensamiento es algo cambiante, totalmente variable y transformable a través del tiempo. Y cuanto más tiempo pasa, el pensamiento más continúa su transformación. O no. Hay formas de pensar, valores -sobre todo éticos y morales- que no cambian ni se alteran a lo largo de la vida. Cuando pequeña sabía y pensaba que robar era malo y hoy sigo pensando lo mismo, no varié mi pensamiento. Pero antes de casarme pensaba que la virginidad era una virtud y ya hace muchos años que la virginidad ha dejado de ser un valor para mí.

Cuando entré al mundo del spanking lo hice como una persona totalmente ignorante del tema, solo sabía que era lo que me gustaba y excitaba desde siempre. De a poco fui aprendiendo con lo que leía de otra gente con más experiencia que yo más lo que recogía de páginas y blogs. En el error o en el acierto fui con el tiempo sacando mis propias conclusiones.

Desde hace años que se ha venido suscitando en algunos grupos de spanking el tema del Spanking y las Nalgadas: diferencias y similitudes, adeptos y detractores de uno y otro. Sobre este tema surgen una gran variedad de subtemas con infinidad de preguntas. Los subtemas y las preguntas pueden servir tanto para el Spanking como para las Nalgadas, pero las respuestas son totalmente diferentes dependiendo de quienes respondan.

Entonces: ¿qué es para mí el Spanking y qué son las Nalgadas?.

Spanking:
-Es parte del BDSM
-Consiste en nalguear o azotar con cualquier instrumento las nalgas y parte de los muslos de la persona sometida por parte del Dominante.
-Esta disciplina se puede realizar sola o acompañada de cualquier otra disciplina del BDSM como por ejemplo el bondage (una simple atadura de muñecas y/o tobillos hasta algo más completo y complicado), mordazas, vendas, humillación o más.
-Puede usarse para impartir disciplina, como parte del entrenamiento del sumiso o también como juego erótico.
-La sesión puede ser o no con sexo (penetración).
-Si es BDSM también debe de cumplir con otras premisas:
a) EPE o TPE: intercambio de poder (erótico o total)
b) Sadismo y masoquismo
c) Dominación y sumisión
d) SSC/RASK -Sano, Seguro, Consensuado


Nalgadas:
-No pertenece al BDSM
-Consiste en nalguear o azotar con cualquier instrumento las nalgas y parte de los muslos de la/el spankee por parte de la/el Spanker.
-Las nalgadas son un juego en sí mismas y las variaciones siempre se darán dentro de un contexto: la/el spankee que hace algo mal y es castigada/o por el/la Spanker. Puede haber o no juego de roles.
-Puede usarse para puro placer (nalgadas eróticas) o para impartir disciplina (nalgadas disciplinarias). En caso de las nalgadas eróticas seguramente la sesión incluya sexo, o mejor dicho, penetración. Si son nalgadas disciplinarias, casi seguro que no sea con sexo. A veces el/la Spanker decide usar el sexo anal como castigo, como humillación.
-Como en el Spanking, en las nalgadas hay:
a) EPE o TPE: intercambio de poder (erótico o total)
b) Sadismo y masoquismo
c) Dominación y sumisión (el Spanker es un dominante y la/el spankee se somete, a pesar de su aparente rebeldía, al “poder” que concedió con anterioridad)
d) SSC/RASK – Sano, Seguro. Consensuado

Entonces, nos podemos preguntar ¿cuál es la diferencia entre el Spanking y las Nalgadas?

1) En el Spanking se usan también otras disciplinas del BDSM, en las Nalgadas no.
2) En el Spanking se azota a una sumisa (spankee, sumisa o esclava), en las Nalgadas sólo se azotan spankees que NO son sumisas. Las defensoras de las Nalgadas no se consideran sumisas, aunque la “rebeldía” de la que hace gala la spankee sea ficticia y sólo parte del juego.

Ahora quisiera compartir con ustedes el punto de vista que tenía como spankee y el que tengo ahora como sumisa.

Fui en mi momento una de las más grandes defensoras de las Nalgadas, pero yo siempre mantuve ideas que mis amigas spankees no compartían:
-Siempre dije que a mí me gustaban las nalgadas con “toques” de BDSM, como algo de bondage, mordaza y venda entre otras cosas.
-Siempre dije que para mí las nalgadas formaban parte del BDSM
-Y una idea que creo muchas compartimos es que l@s spankees no son sumis@s, sino simplemente tienen actos de sumisión. ¿Por qué digo que no son sumis@s a pesar de que se someten? Porque la actitud es diferente y creo que todo pasa por la actitud.

El rechazo más grande de los partidarios de las Nalgadas hacia el Spanking, no es por el Spanking mismo, sino porque este pertenece al BDSM y la mayoría de los spankos lo sigue viendo como un tenebroso castillo lleno de habitaciones oscuras y tétricas mazmorras donde sólo hay dolor, tortura y miedo. En cambio las nalgadas están fuera del castillo, en los jardines llenos de flores, mariposas y pajaritos y las sesiones trascurren a la luz del sol brillante y claro, en armonía y felicidad, entre los rezongos de l@s Spankers y las travesuras de l@s dulces spankees.

Una querida amiga ha intentado muchas veces sacarme del castillo, “rescatarme” de allí incluso cuando aún no me había convertido en sumisa, porque ella tiene la idea de que dentro del castillo todo es tenebroso, tétrico y oscuro; admito que en su momento yo también lo veía así, pero a la vez admitía que el Spanking formaba parte de este castillo y estaba relegado en un cuarto pequeño, mientras que el resto de las disciplinas tenían un lugar mejor. Ese “era” mi pensamiento.

Ahora, como sumisa, mi visión ha cambiado en algunos aspectos. El Spanking sigue siendo básico para mí, y sin duda la disciplina que más disfruto dentro del BDSM. Hoy vivo dentro del castillo y me siento cómoda en él. Me doy cuenta que este lugar es tan tétrico, oscuro, perverso y maligno como mi Amo y yo decidamos que sea, y cada persona que practica una disciplina en el castillo del BDSM ambienta su lugar a su real gusto, saber y entender, sin que por eso sea mejor o peor, simplemente es como cada uno quiere que sea y como cada uno lo disfruta…

Mi intención principal al escribir este artículo, es que todo esto sirva para unir las Nalgadas y el Spanking, que no son dos disciplinas diferentes sino que es la misma. Si vemos las definiciones, la única diferencia entre Spanking y Nalgadas es que la primera pertenece al BDSM y la segunda no, porque sus seguidores dicen que no es BDSM aunque haya Dominación, sumisión, sadismo y masoquismo.

El/la Spanker domina aún con un poder que le fue concedido; la/el spankee se somete, porque así lo desea, pero se somete aún en la rebeldía que lo caracteriza; el Spanker es un sádico que se excita con el placer que le causa a la spankee cuando la azota; y la spankee es masoquista dado que disfruta y se excita con el dolor que recibe cuando está siendo nalgueada y también con el entorno, la humillación del rezongo y de las poses que es “obligada” a adoptar, la entrega de poder y todos los componentes que tiene una azotaína.

Por supuesto que como dije desde un principio, esto es sólo mi óptica, mi punto de vista. Así que estoy saliendo a pedir ayuda y opinión a Spankers y Am@s, gente con experiencia que sabe del tema para que compartan con nosotros su forma de pensar. También le estoy pidiendo opinión a los spankees puros, a los spankees que se han convertido en sumisos y a los sumisos y esclavos que siempre se han sentido así.

El próximo artículo será para que hablen los Dominantes, y cerrarán el ciclo los sumisos.

miércoles, 4 de junio de 2008

Hoy me escribió un Amo español a quien el otro día yo le contaba de mi ansiedad e impaciencia. Ansiedad por aprender, por tener más horas de contacto con mi Amo, por querer que ocurra ya mismo lo que va a ocurrir y por supuesto, por adquirir todo el conocimiento en este mismo instante.

En el mail que hoy me envía, me acerca unos párrafos escritos por otro Amo: SirGod. Y dice lo siguiente:

“¿Qué AMO no se siente dichoso de ser paciente y sosegado?, ¿Qué AMO no disfruta saboreando el tiempo y las ganas?, ¿Qué AMO no seduce solo con su contemplación serena?. Y sin embargo, siente ansias. Mantiene la ambigüedad hecha espacio y tiempo, lejanía y abandono y siente ansias…”

Y hay otro apartado más donde agrega:

“Qué increíble orgullo provocar la ansiedad, culminación de una seducción imperecedera.. orgullo del ser causante, tortura gentil del que la sufre. AMO o esclava, qué más da para sentir los designios de la diosa ansiedad que nos conduce a la impaciencia, torpe, absurda, tremenda...”

Pues quiero decirle a mi querido amigo (espero que me permita llamarlo así) que me ha hecho pensar, y como siempre, los hago partícipes de mis pensamientos. Ahora, sin querer ser pretenciosa, me gustaría dar mi punto de vista como ser humano y por supuesto como sumisa, a las palabras de SirGod.

Mi impaciencia y mi ansiedad son parte de mi personalidad. Confieso y admito que el ser de esta manera me ha acarreado más de una dificultad; leyendo estas palabras me he dado cuenta de mi error, aunque “el darse cuenta” es para mí tener la mitad del camino andado.

Por ejemplo: hoy estoy ansiosa porque en dos días estaré ante la presencia de mi Amo. Eso hace que mi mente vuele e imagine cómo será el encuentro y la sesión. Muchas, pero muchas veces deseo saber todo para ser la sumisa “perfecta” para mi Amo. Pero Dios, la vida o el destino me envió a mi querido amigo quien me ayudó a ver otra cosa:

“anita… ¿te has dado cuenta de la maravillosa etapa en que te encuentras? Disfrútala, porque cuando seas una sumisa experimentada se habrán acabado las sorpresas y los descubrimientos. En cambio hoy, todo es nuevo…”.

¡Qué gran verdad! En el momento en que lo dijo me sentí como una niña pequeña que se deslumbra ante el vuelo de una mariposa, o que puede pasarse horas con un palito persiguiendo una hormiga, o disfrutar corriendo en contra del viento con una cometa (barrilete, papalote) en la mano. Quiero seguir asombrándome de las cosas que descubro, gozar de las sesiones en las que aprendo y vivo nuevas sensaciones, experimentar nuevas emociones en los instantes en que pienso: “nunca había sentido algo así” ante una sensación jamás vivida.

Hoy quiero dejar de lado mi ansiedad. Hoy quiero disfrutar de esta espera. Hoy quiero gozar hablando con mi Amo a la distancia, escribiendo en nuestro blog y compartiendo momentos inolvidables, hasta que este río que nos separa sirva para unirnos.

Medito en los momentos en que hemos estado juntos y me doy cuenta que mi ansiedad no me ha permitido gozar adecuadamente la espera. No he disfrutado la exquisita agonía de estar sin él ansiando que llene la habitación con su presencia, ni la deliciosa tortura de su dulce silencio al caminar a mi alrededor observándome, deleitándose con mi postura, con mi entrega, con mi gratitud.

Porque… ¿qué momento es más gozoso: la espera de lo que acontecerá o el acontecimiento en sí? Mientras que espero, si sé disfrutarlo, es delicioso pensar y soñar con lo que vendrá (y no hablo de tener falsas expectativas, que es otra cosa). Y luego que el hecho pasó, si lo viví con el alma y el corazón, seguramente me deleite y me regodee con las imágenes que guardo en el cofre de mis recuerdos. Pero el momento en sí, pasará rápidamente. ¿Cuál sería la clave para que pase más despacio? Simple: dejar de lado la ansiedad y gozar con cada uno de los instantes mágicos que la vida me está regalando…

Yo siempre he admirado a mi Amo por su paciencia, porque esta le permite ser más cerebral y sabio. En cambio yo… ansiosa, impulsiva, dejándome dominar por los sentimientos y las emociones, me pierdo de no disfrutar debidamente las delicias que podría regalarme el ser paciente.

Gracias al Amo español que me regaló esto para poder meditar y seguir creciendo como persona y como sumisa. No lo nombro porque no le he pedido permiso para hacerlo, pero él sabe de quién hablo.

Creo que la próxima sesión con mi Amo será diferente, porque ya me estoy preparando de otra forma. Igual, tengo muchas ganas y ansias de ver a mi Señor, pero esta vez… disfrutaré la espera en vez de sufrirla.


“Ansiedad… de tenerte en mis brazos
musitando palabras de amor.
Ansiedad, de tener tus encantos
Y en la boca volverte a besar…”

viernes, 23 de mayo de 2008

Hace más de un mes que firmamos el contrato de sumisión. No quiero aburrirlos volviendo a contar que buscando hacer el contrato “perfecto” cometí una tontería que como siempre, la reconozco después de hecha. Fueron horas perdidas, eso sin contar el aburrimiento de los dos amigos que actuaron de testigos aquella noche, escuchando con infinita paciencia el interminable contrato. Admito que mi ego está herido y espero poder perdonarme, porque mi Amo ya lo hizo desde el momento en que me permitió continuar para que aprendiera de mi propia experiencia y yo sola me diera cuenta de mi error. Así que hoy no les voy a hablar de todo esto, sino que quiero concentrarme en otro aspecto de esa noche.

Viajé un par de días antes desde Montevideo hasta Buenos Aires para estar preparada para ese día. Metí en la maleta los elementos de siempre teniendo mucho cuidado con el contrato, al que coloqué en un lugar especial para que no se arrugara, empacando con el mismo cuidado y amor el collar de ceremonias con las iniciales de mi Amo, la pulsera con placa identificatoria con mi nombre y su collar, los pendientes en forma de salamandra que él me obsequió y como sorpresa me había comprado un anillo con la misma figura. La ropa estaba perfectamente acomodada en las correspondientes bolsas, así como la ropa interior y el calzado, todo en estricto color negro. Yo sabía que todo esto eran simples detalles, que sí incidían porque formaban parte de la ceremonia y porque quería agradar a mi Amo, pero no era lo más importante.

La mañana era gris y había bastante niebla. El buque que cruza el Río de la Plata, el río más ancho del mundo, y une Montevideo con Buenos Aires en sólo tres horas, salió en horario. Me ubiqué sobre uno de los ventanales mientras adivinaba el Cerro de Montevideo camuflado entre la niebla. El barco comenzó a alejarse y mi pensamiento también.

Había tomado una decisión y quería estar segura de ella. Ya era sumisa de Sir Williams, pero este paso era más importante que el anterior. No era una “pisadita de pollo” como las que había dado hasta ahora, sino que era algo que para mí tenía un sentido trascendental. No era un juego, era un compromiso.

El barco avanzaba, abría el agua con velocidad, casi con violencia. Es un barco rápido, muy veloz, casi tanto como mi deseo de avanzar en la sumisión. Se me ocurrió hacer una comparación: que yo era quien manejaba ese barco navegando entre la niebla y que mi Amo navegaba en un pequeño velero. Pero… él tiene experiencia y sabe cómo navegar; conoce las aguas, maneja la brújula, sabe exactamente a dónde se dirige y cómo llegar. En cambio yo… me siento como manejando esa veloz embarcación sin tener la menor idea de barcos, ni de brújula, ni timón, ni cartas de navegación ni nada. Sólo sé que voy para allá, para adelante.. y me lanzo con mi usual impulso y arrojo. Pero allí está mi Amo, delante de mí, andando muy despacio. Sé que no va despacio porque no sabe, sino para “obligarme” a andar despacio a mí. A él le interesa mi educación, así que navega suavemente para que yo vaya al ritmo que debo ir y no al que deseo. Y yo lo acepto y se lo agradezco.

A veces le pido determinadas cosas, y él ni siquiera me regala una mirada, simplemente me dice: “No anita, todavía no estás preparada para eso”. Sé que es así, pero… esta ansiedad que me domina muchas veces también me nubla la mente.

En dos días firmaría el contrato de sumisión. ¿Qué significa eso? Significa que le entregaré la capitanía de mi barco. Significa que en los meses de consideración estudió mi persona y mis límites. Significa que estoy dispuesta a entregarme a él con todo mi cuerpo. Mi cuerpo será suyo como si viviésemos un 24/7, y mi mente y mi alma le pertenecerán en los momentos en que estemos juntos.

Y allí vino la pregunta que me había hecho mil veces… “¿estoy enamorada de mi Amo?”. Y la respuesta fiel y franca es “No”. Entonces… ¿por qué estoy dando este paso tan importante?

Mi mente era un torbellino de pensamientos encontrados. La niebla espesa había entrado en mi cabeza y no me permitía aclarar las ideas. ¿Por qué yo quería entregar tanto a un hombre que no amaba? ¿Por qué confiar tanto en él? Hacía más de dos años que lo había conocido en los grupos de Spanking, y después de muchos meses de silencio había reaparecido y nuevamente me había sentido atraída hacia él como un trozo de metal es atraído por un imán. Luego lo conocí personalmente una tibia noche de diciembre, cuando me sentí impactada por ese hombre enigmático, misterioso, sobrio, divertido y bromista dentro de su seriedad, impresionantemente inteligente, y con unos ojos verdes capaces de trasladarme al séptimo cielo o hacerme descender al último infierno… ¿Estaba dispuesta a abandonarme en aquel ser humano con el que compartí varios días de mi vida? ¿Me entregaría sin reservas a él? Sí, sí, sí… la respuesta afirmativa no se hacía esperar y me resonaba en el cerebro como para convencerme de lo que ya estaba convencida.

Sí, ese hombre sería mi Amo porque todo mi ser: mi mente, mi cuerpo y mi alma me estaban gritando que esa era la persona correcta, era quien yo estuve esperando durante mucho tiempo. “¡Pero no lo amas!”, me gritaba la parte racional de mi mente. “Sí, el amor se dará con el tiempo… o no. Lo importante es que sé que estoy con la persona adecuada, con la que me llevo bien, con la que me siento segura, protegida, querida, guiada, con la que me siento como la joya que soy para él, con la que me trata como una reina… Estoy segura que es el Capitán a quien le puedo dar el mando de mi buque con la seguridad que lo llevará a buen puerto, al mejor, al que quiero arribar: al de mi completa sumisión”, respondió mi parte emocional.

La niebla seguía espesa, pero ya estábamos llegando. La luz de un pequeño faro me hacía guiñadas indicándome que estaba en el camino correcto. Me acordé de Jorge Drexler y la canción que ganó el Oscar:

“Clavo mi remo en el agua
Llevo tu remo en el mío
Creo que veo una luz
al otro lado del río…”

Mi remo será el de mi Amo. Para mí la guía, el principio del camino de mi total entrega y sumisión estaba allí: al otro lado del río.

domingo, 11 de mayo de 2008

Yo lo sabía... Sabía que el momento de firmar un contrato llegaría a su debido tiempo.

Hace poco más de un mes mi Amo me preguntó si quería seguir adelante con la relación, si estaba dispuesta a dar el siguiente paso. Le contesté que sí sin dudarlo, por fin entraría en la etapa del entrenamiento. Para entrar en esta etapa siguiendo el protocolo del BDSM, habría que firmar un contrato de sumisión, y era yo quien debía redactarlo según me dijo mi Amo.

La idea me asustó un poco, pero… ¿para qué está San Google? Allí me dirigí y en segundos tenía ante mí varias opciones, ejemplos de contratos que otros ya habían usado y que los ponían en exposición para que, en casos como el mío, pudieran servir de ejemplo o ser copiados tal cual. Pero… unos eran muy concisos, y otros muy extensos, ninguno me convencía totalmente. Tenía el pedido de mi Señor y varios modelos a elegir, pero aún así no lograba dar con lo que yo quería.

Mi Amo eligió uno simple, demasiado simple para mí. Dejaba muchos “vacíos”, muchas cosas sin cubrir, sin explicar. Así que busqué y entre varios armé un contrato de chiquicientas páginas. No quería dejar nada sin poner, sobre todo mis límites y mis obligaciones.

Hoy, a menos de un mes de haber firmado el contrato, me doy cuenta de mi error y de mi tontería. Me tengo que perdonar a mí misma por mi inexperiencia, y cuando lo haga también le pediré disculpas a mi Amo, aunque él está claro en este tipo de cosas y simplemente me deja hacer hasta que yo me doy cuenta de mis errores. Entonces él, simplemente me mira y sonríe...

Para poder explicar mi “descubrimiento”, permítanme compartir con ustedes algo que me sucedió hace unos años. Una vez, un abogado entrado en años y con mucha experiencia, me hizo un contrato para un negocio. Al leerlo, ví que tenía varios puntos que no se habían cubierto, así que me dirigí al letrado y le dije que ese contrato estaba incompleto, que le faltaba tal y cual cosa. Recuerdo que me miró y se sonrió, pasó su brazo sobre mi hombro y me dijo: “Ana Karen… nunca va a encontrar un contrato que cubra absolutamente todo. Le voy a decir algo: cuando firme un contrato, fíjese que tenga lo básico, lo imprescindible, pero… no es tan importante el contrato en sí como la persona con quien lo está firmando. Si la otra persona es un jodedor, no habrá contrato que la salve. Si la otra persona es un ser humano derecho, el contrato pasará a ser un mero formulismo casi sin importancia”.

Lo recordé demasiado tarde, pero lo recordé, y creo que llegó el momento de que mi Amo me mire y sonría, porque sabe que confío en él plenamente. Con o sin contrato de por medio.

anitaK[SW]

lunes, 5 de mayo de 2008

Hace unos días en un programa nostalgioso de la radio, pasaron esta canción que solía escuchar de niña interpretada por un cantante chileno: Rosamel Ayara. Se llama “propiedad privada” y quizás alguno de ustedes la recuerde:

Para que sepan todos a quien tú perteneces,
Con sangre de mis venas te marcaré la frente.
Para que te respeten aún con la mirada
Y sepan que tú eres mi Propiedad Privada
Para que aprendan todos a mirarte con ansias
Y que conserven todos respetable distancia
Porque mi pobre alma se derrite de celos
Y no quiero que nadie respire de tu aliento
Porque siendo quien eres no me importa más nada
Que verte solo mía, mi Propiedad Privada
Que verte sólo mía, mi Propiedad Privada

Al repasar esta letra no pude menos que pensar en mi Amo. Me puse a reflexionar entonces que en la vida cotidiana podemos ver con cierta frecuencia carteles en terrenos o casas que dicen “Propiedad privada – No pasar”. Un símbolo similar es para mí el collar de mi Amo. Cuando firmo anitaK[SW] es como colocarme un cartel imaginario que dice “Propiedad Privada”.

El collar es sólo un símbolo, pero cada vez que lo uso me siento perteneciente a Él, y cuando no lo uso… también. Entonces es responsabilidad del Amo que se dirige a mí hacerlo con el debido respeto, pero… he comprendido que también es mi responsabilidad el darme mi lugar si el otro, Amo o no, quiere tomar un sitio que no le corresponde, o hace insinuaciones que no son respetables.

Desde antes de entrar al mundo de la sumisión y también dentro de él, una de las cosas que Sir Williams más me destacó fueron los Códigos no escritos que existen en el BDSM. Hay Códigos de Honor y de Respeto entre sus miembros, se conozcan personalmente o no. Uno de estos Códigos, quizás el que más llamó mi atención, fue el del respeto de un Amo por las posesiones de otro Amo. Si una sumisa o esclava lleva el collar de un Amo, es obvio que es de su pertenencia, que es “propiedad privada” y ningún Amo que se precie de tal se atrevería siquiera a hacerle una insinuación. Pero lamentablemente no siempre es así.

Quizás se pregunten ustedes el por qué de este post. Y la respuesta es que sentí la necesidad de escribirlo porque hay “pseudo” Am@s que ignoran totalmente el collar que ostenta el/la sumis@, con una total falta de respeto y de ética por los Códigos no escritos pero sí sabidos del BDSM.

Sé que no estoy diciendo nada nuevo y pido disculpas por ello. Pero no me gustaría que piensen que las sumisas o esclavas que somos totalmente noveles en el BDSM no conocemos estos códigos o peor aún, que somos capaces de romperlos, porque personalmente lo tomo como una ofensa, ya que interpreto que la persona que hace la insinuación está pensando que yo soy capaz de no cumplir con mi palabra. Y eso me ofende.

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