sábado, 23 de abril de 2016

Hace no mucho en el perfil de un Amo amigo, se dio el tema de las personas que estando bajo tratamiento psiquiátrico y/o bajo el efecto de psicofármacos están en el BDSM de forma activa y presencial, participando y buscando con quien sesionar.

Cuando expresé mi opinión sobre el tema, un montón de gente me cayó encima, como posiblemente pase también esta vez, así que trataré de ser lo más clara posible. También repetiré una y otra vez que lo aquí publicado es mi opinión. Nadie tiene por qué compartirla.

Hay medicamentos de venta libre, tan común como un jarabe para la tos por ejemplo, que llevan una advertencia donde explica –no lo recuerdo textualmente- que quien lo consuma debe tener cuidado porque puede provocar mareos, náuseas, y se recomienda que NO maneje vehículos ni maquinaria pesada. Las medicinas psiquiátricas tendrán aún más advertencias y efectos secundarios, supongo.

Estoy de acuerdo con los que dicen que el BDSM es un juego, pero es un juego muy serio. Y esa seriedad conlleva muchas responsabilidades, por mí y por quien juega conmigo.

Quisiera que a todos los que practicamos el BDSM de forma presencial y hasta virtual, entendiéramos que NO ES SENSATO NI SEGURO SESIONAR BAJO LA INFLUENCIA DE DROGAS, ya sean prescriptas o sociales.

Y con esto NO DIGO –quiero que quede claro- que está mal tomar medicación, o que las personas que toman medicinas psiquiátricas sean malas personas o no tengan derecho a jugar y disfrutar su sexualidad. No. Lo que sí digo y sostengo es que quienes toman psicofármacos deberían abstenerse de sesionar durante el período que los consuman. Y por supuesto que deben dejarle saber a su compañero de juegos que están bajo tratamiento, qué medicación consume, y darle la oportunidad de decidir si quiere jugar o no bajo esas circunstancias. Eso sería una actitud responsable y madura. Creo que nadie quiere que otro decida por uno, y si alguien oculta información, está decidiendo por otro.
Me pueden tildar de exagerada y quizás lo sea, pero prefiero exagerar y no que haya arrepentimientos tardíos.

En las fiestas BDSM no se debería vende alcohol. He visto a muchos Amos tomar alcohol y luego hacer exhibiciones donde los azotes terminaban en zonas peligrosas, o los nudos no eran seguros. También he visto a muchas sumisas consumir alcohol, prestarse para una exhibición y luego desmayarse. Al pasar esto en reuniones donde había 80, 100 o más personas, los riesgos disminuían porque generalmente había un médico presente. Pero esas ventajas no las tenemos en una sesión privada.

Cada uno sabrá qué cantidad de alcohol puede tomar sin que su capacidad cognitiva y/o mecánica se vea afectada por su consumo. La única segura es cero. Pero ¿pasa lo mismo con otro tipo de drogas?

A veces se puede dar que la contraparte en una sesión consuma su droga delante del compañero de juego. Si lo hace, -obviamente antes de comenzar a sesionar- es responsabilidad del que está sobrio rechazar o no la sesión. El problema es cuando ya viene drogado pero aún no le hizo efecto como para darse cuenta antes de empezar.

¿Y qué pasa cuando la persona tiene algún trastorno psiquiátrico y no lo dice? Pues estamos fastidiados. Por supuesto que siempre lo mejor es sincerarse, pero rara vez sucede. Por esto es tan importante conversar y tratar de detectar lo que el otro no me está contando.

Me pregunto cuántos sumisos se imagina en sesión, atados, sin poder moverse, vulnerables. a merced de un Dominante que tiene el poder –otorgado o no- de hacerles lo que desee. Sí, puede sonar muy excitante, pero no siempre lo es.

¿Y quién dijo que únicamente son los sumisos los perjudicados? Hace pocos días en España se dio el caso de un Amo que fue denunciado por su sumisa. Según este Dominante, no hubo abuso sino que la chica está perturbada, pero aun así fue sentenciado sin prisión, quizás pierda su familia, su empleo y tiene una mancha de por vida en su historial.

No es la primera vez y seguramente no será la última. Ambas partes pueden ser y son víctimas. La sumisa que denuncia por abuso –real o fingido- , y el Amo que puede ser denunciado por un abuso real o, por ejemplo, por venganza. En este momento donde la sociedad está tan sensible a la violencia doméstica, es probable que le den la razón de forma más liviana a la persona “abusada” –casi siempre la parte sumisa porque es la más vulnerable-,  y que la parte Dominante se vea perjudicada con o sin motivo. Dependerá de cada caso saber quién es la víctima y quién el victimario.

Más allá de las charlas, fotos, mails y otras “pruebas” que podamos conservar -recordemos que el contrato no tiene ningún valor legal-, siempre lo mejor será tener presente dos palabras: PRECAUCIÓN y RESPONSABILIDAD. Y me animaría a agregar otra palabra: PACIENCIA. Por más ganas de jugar que tenga, no se lance de entrada con esa oportunidad que apareció como caída del cielo. Espere. Charle, averigüe, pregunte, investigue durante un tiempo que le parezca prudencial, y luego, cuando esté lo más seguro posible, arriésguese y disfrute al máximo.

Saludos y mis respetos.


anitaK

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