lunes, 7 de junio de 2010

El fetichismo por las prendas de vestir ¿forma parte del BDSM? Sí o no, depende. Hay gente que cree que por vestirse de latex, cuero o encaje, y pasearse de aquí para allá con una fusta en la mano, ya son Dominantes. O por llevar un collar de restricción, andar con poca ropa y tener unos enormes deseos de ser dominados –como ellos quieren, por supuesto- ya son sumisos.

Amigos, convengamos que para tener una relación de BDSM o para tener una sesión –real o virtual-, se necesita más que botas, ropa fetichista y una fusta. Hace falta conocimientos mínimos de ambas partes por una cuestión de responsabilidad por sí mismo y el por el otro, sin importar el rol.

Cuidado: no estoy diciendo que la estética no sea importante, pero una Dómina lo es realmente cuando tiene la actitud y la presencia, ya sea montada sobre unas botas bucaneras de 12 cm de tacón y ajustadísimo suitcat de cuero mientras sujeta una fusta, o de bata y chancletas con una cuchara de madera en su mano. Un Dominante no es tal por estar vestido de negro, ni una sumisa se entrega más por estar desnuda o por masturbarse ante una webcam.

¿Recuerdan aquella famosa frase “El hábito no hace al monje”? Lo más importante siempre es la actitud, el sentimiento, la responsabilidad, el conocimiento y el respeto por mí mismo, por el otro y por este juego tan serio que para algunos se convierte en estilo de vida.

Puedo describir aquí mismo la más bella de las Dóminas: alta, delgada, de cuerpo ondulante, andar felino, vestida con catsuit negro de látex resaltando sus pétreas carnes y cada una de sus curvas, llevando guantes, botas, fusta, pelo largo suelto, maquillaje de Hollywood y cuidando e importándole más que no se le quiebre una uña que… la seguridad del sumiso.

A diario vemos, sobre todo en foros, blogs y sitios como Facebook o Twitter, gente que nos pide ser agregada como amiga: Dóminas, Amos, sumisos con nicks que posiblemente no sepan ni qué significan, pero que a ellos les suena bien. Una vez más debemos distinguir entre el que busca sexo duro o el simple fetiche con el que quiere una verdadera relación de BDSM.

Algunos dicen que las reglas se hicieron para cumplirlas y otros dicen que se hicieron para ser quebrantadas. Si ustedes tuvieran que elegir para una sesión real a una persona con uno de estos pensamientos ¿en cuál confiarían más, a cuál elegirían?

Entonces ¿es malo el fetichismo? Por supuesto que no. Siempre y cuando comprendamos que es un complemento y no la esencia del BDSM.

Nota: las fotos usadas para este post pertenecen al fotógrafo Wolfgang Eichler

3 ENSEÑANZAS:

ursinha dijo...

Muito bem colocado...

Bjs
ursinha

Isabel dijo...
Este comentario ha sido eliminado por el autor.
Sir Williams dijo...

Estimada Isabel, que lástima que borraste tu comentario, pues era muy interesante la consulta:

¿el que disfruta con BDSM ... ya no disfruta con otro tipo de relación sexual...es decir, ya no le aporta nada lo que creo llamáis "vainilla"?

Sí, yo creo que también se disfruta, una cosa no invalida la otra. ¿Pero por qué no disfrutar también otras formas?
Precisamente por eso se le llama "vainilla" al sexo convencional, nos gusta el helado de vainilla, pero también el de chocolate, el de frutillas, el de sabayón, etc.
Por supuesto es bastante más profundo que esta simple explicación, el BDSM no solo se trata de sexualidad, aunque es un ingrediente muy importante.

Saludos cordiales,

Sir Williams

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