lunes, 25 de mayo de 2009

Cuando me pongo a escribir algo para este querido blog, casi siempre recurro a mi Amo para buscar juntos un tema para desarrollar. Ustedes, los que también manejan o llevan adelante un blog de BDSM y los que nos siguen, saben que ya está todo escrito; pero estoy convencida de que a veces sobre un mismo tema se puede hablar y ver desde un punto de vista que no todos comparten.

Un querido Spanker siempre me decía que él a sus spankees les pedía lealtad, no fidelidad. Si vamos a los diccionarios, veremos que estos dos términos son similares desde el punto de vista gramatical. En cambio, cuando los utilizamos en la vida diaria, entendemos como fidelidad el sentido de mantenernos (sobre todo sexualmente), con sólo la pareja. Y en un sentido más amplio, ser fiel es quedarse al lado del otro en las buenas y en las malas (ser un amigo fiel), defender los principios (ser fiel a mi patria o a una idea), y así sucesivamente. En cambio cuando hablamos de lealtad nos referimos más bien al honor, a la confianza que depositamos en el otro desde la moral, a que no nos va a traicionar, a que respetará los principios éticos y morales.

La lealtad es sin duda una cualidad, una virtud, un principio que traemos innato, pero que también se adquiere y se aprende; de pequeños nos van enseñando y vamos aprendiendo; ya de mayores, elegimos ser leales o no, dependerá de la fuerza moral que pongamos para no traicionar los principios aprendidos y adquiridos. Pero esa fortaleza moral que tenemos se puede derrumbar en algún momento o por algún motivo, y entonces… ¿Qué pasa? Ya no hay vuelta atrás, y sólo tenemos la posibilidad de demostrarla enfrentando la situación, pidiendo disculpas y aceptando el error y sus consecuencias.

Siempre digo que en este mundo virtual uno puede ser perfecto y escribir cosas bellas e ideales, pero no sucede lo mismo cuando lo llevamos a la realidad. Cantamos el Himno Nacional y somos fieles a la bandera y a la patria, pero… aceptamos sobornos, quebramos la ley en pequeños actos diarios, o vendemos un voto para obtener un beneficio.

Mejor vayamos al BDSM.

Yo soy fiel y leal a mi Dominante, pero… Aparece pongámosle Dominante B en escena para seducirme y conquistarme. Yo sé que con el Dominante B voy a estar mejor y entonces… ¿dónde está mi lealtad? ¿En mantener lealtad a mi Dom o en la posibilidad de tener una mejor relación? La lealtad está en los principios, más allá que estos me perjudiquen o beneficien.

En un caso como este entre dos Doms y un sumiso (o similar), Dom B está siendo desleal desde el comienzo, con los principios y el protocolo del BDSM, además de la deslealtad con otro Dominante, lo conozca o no. Ni que hablar del sumiso, que acepta que otro Dom trate de conquistarlo y no le ponga un límite.

Claro que puede pasar que este Dom B le haga “tilín” y que no haga nada, ni a favor ni en contra, para que Dom B siga adelante, y el sumiso se termine “enamorando” de Dom B. ¿Dónde estaría entonces la lealtad? Yo creo que ya que no fue leal al no confesarlo desde un principio; entonces debería confesarlo después, pero sería el colmo de la deslealtad si está con los dos Doms a la vez.

Ahora, si el sumiso cambia de Dom es, seguramente, porque el Dom original no lo complementaba como él quería o deseaba, lo que no justifica en lo más mínimo la deslealtad o la infidelidad. Pero eso sólo lo sabrán los protagonistas.

¿Y qué pasa cuando para no perder este Dom le oculta que también es sumiso de aquél? Pues… es doblemente desleal, con ambos, aunque haya uno que sepa toda la verdad.

Esto de la lealtad no es sólo de los sumisos hacia sus Dominantes, sino que es recíproco. Un Dom también le debe decir a su sumiso si tiene más sumisos en su cuadra, o si piensa tomar más y cuáles son las reglas a seguir en ese caso. Si para que este sumiso no se vaya le oculta la existencia de los demás… está siendo desleal.

¿Y qué pasaría con el sumiso que, por el motivo que sea, se inventa un Dominante, pero que acepta jugar con cualquier otro Dominante? Si su Dom existe, por supuesto que está siendo infiel y desleal con él. Si no existe, es desleal con el resto de los Dominantes, porque les miente respecto a su Dueño/a y Señor/a.

Otro caso: un sumiso virtual con Dominante virtual es seducida por un Dom real y éste acepta, no tanto porque el Dom real le guste, sino por verse seducido ante la posibilidad de tener una sesión real. ¿Es desleal el sumiso aunque la relación sea virtual?

¿Y qué pasaría con la sumiso manipulador que hace que su Dom lo “ceda” a un Dom que a él le gusta? ¿Está siendo infiel? ¿Es desleal?

Por último: un Dominante o un sumiso pueden ser fieles y desleales al mismo tiempo, al intentar salir con otra persona, sin lograrlo y sin confesar la intención a la otra parte.

El BDSM es, al menos para mí, una relación donde el honor, la fidelidad, la lealtad, el respeto junto a otros principios se valoran más que fuera de este estilo de vida. Por eso se estima tanto el protocolo, el collar y los roles. Como siempre, es sólo mi humilde opinión.

Saludos,

anitaK[SW]

lunes, 4 de mayo de 2009

En casi todos los espacios de BDSM hablamos generalmente de los roles: Dominantes o sumisos; pero rara es la vez que nos detenemos a hablar del ser humano que hay detrás del rol.

Pensamos que un buen Dominante o un buen sumiso debería hacer esto o aquello, debería de ser así o andando, debería tener esta o aquella actitud. Y hacemos un juicio de valor, no sobre la persona sino sobre la actitud en este o en aquel rol, olvidando o dejando de lado que somos seres humanos imperfectos y que cometemos errores.

Más allá de los roles y al margen de ellos, por muy bien o mal que nos comportemos, podemos elegir el ejercicio el rol solo para las escenas o vivir nuestra vida diaria de acuerdo al rol que desempeñamos, pero en ningún momento dejamos de ser seres humanos.

Conozco Dominantes que siempre están actuando como Dominantes, también sumisos que se comportan todo el tiempo como tal, pero aún así siguen siendo lo que son: personas con sentimientos y emociones que tienen fallas, envidias, celos, vanidades, odios; que sienten amor, entrega, honestidad, responsabilidad y mil cosas más.

Por lo general el sumiso siempre quiere ser el mejor para su Amo. Se lo propone cada día haciendo un esfuerzo enorme para vencer sus defectos y poner en práctica sus virtudes. ¿Logra alguna vez la perfección? Seguramente que no, porque es un ser humano y como tal, imperfecto.

En la vida personal de cada uno, fuera del BDSM, tenemos proyectos y responsabilidades. Cada jornada nos espera con labores y tareas para cumplir. De acuerdo al sentido de responsabilidad de cada uno, el trabajo sale, pero no siempre con el mismo empuje, fuerza o gana. Hay días en que nos llevamos el mundo por delante y ni nadie ni nada nos detiene. En cambio hay veces que solo cumplimos con lo indispensable.

Con los roles pasa lo mismo: yo quiero ser la sumisa perfecta y llegar algún día a ser esclava, pero… no siempre con las mismas ansias. Quizás los sumisos siempre tengamos ganas de sesionar, pero a veces estamos con otra disposición. Quizás el Dominante se enoje porque hoy no le respondo como Él desea, pero sería bueno que pensara que quizás hoy no sea mi mejor día.

Hay veces que el Amo se niega a tener una sesión y el sumiso se enoja porque está deseoso de estar con Él, de entregarse a quien pertenece, y el Dominante no quiere, logrando el fastidio (demostrado o no) por parte del sumiso. La misma situación: el Amo es un ser humano que no siempre está bien, y para tener una escena debe estar en excelente condición desde todo punto de vista, porque es mucha la responsabilidad que recae sobre sus hombros.

Creo que tenemos que pensar en la parte humana antes de hacer un juicio de valor sobre nuestra contraparte o sobre un tercero. A veces nos hacemos idea de cómo es una persona por sus dichos, expresiones y pensamientos en los espacios donde compartimos nuestra forma de pensar, sin tener en cuenta los factores humanos que lo están condicionando en ese momento.

A veces las personas se meten tanto en su rol que no permiten aflorar o dejar conocer su parte humana, ni para sí mismos ni para los demás. No separan el “personaje” (o rol) de la persona, y esto puede traer a lo largo del tiempo, problemas de personalidad, psicológicos o emocionales.

Pero cuando aprendemos a separar rol del individuo, nos damos cuenta lo hermoso que es el ser humano.

sábado, 18 de abril de 2009


Vanidad… ¿qué es la vanidad? Sí, es un pecado capital, pero ¿qué más? Según F. Nietzsche "La vanidad es la ciega propensión a considerarse como individuo no siéndolo...". Eso si lo vemos filosóficamente hablando. Según la Academia Española :

vanidad

  1. f. Arrogancia, envanecimiento y deseo de ser admirado por el alto concepto de los propios méritos:
    su vanidad es mayor que su inteligencia.

  2. Ilusión, vana fantasía:
    las vanidades del mundo.

  3. Palabra inútil o vana.

Pero lo que nos importa a los que escribimos y a los que leen este blog es el primer concepto; o sea, cómo vemos o cómo es la Vanidad en el BDSM, o mejor dicho, en sus integrantes Dominantes y sumisos. Creo que lo vemos todos los días en los foros, grupos y hasta en los blogs.

Hay ocasiones en que ciertos Doms que por tener un nick de “Señor…”, “Amo…”, “Conde… Duque… Sir…”, o cualquier otro título autoimpuesto, creen que si bien deben de ser tratados de forma protocolar, ellos pueden tratan a los demás de forma arrogante y sin ningún respeto. Porque el otro, sea o no Dominante, también merece respeto.

¿Cuáles serían los motivos que llevan a un Dominante a envanecerse? Quizás una idea equivocada de lo que es un Dominante. No es mejor aquel que grita más, o el que está vestido de cuero negro, o porque azota más fuerte que ninguno, o porque es capaz de clavar muchas agujas o de hacer un buen bondage; esto último para mí simplemente es destreza. Pero quizás esta persona no está bien informada acerca de lo que se necesita para ser “el mejor” Dominante.

En principio, no hay parámetros para establecer "mejor Dominante o mejor sumiso", y en segundo lugar, depende de "para quién". Ahora si ese dominante "se cree" el mejor, sin tener en cuenta lo anterior, es pura vanidad

¿Y que hay de los sumisos? Y hablo de sumiso en forma genérica y en él incluyo a los spankees, sumisos y esclavos, aunque para algunos sea diferente y para otros no. ¿Es posible que un sumiso sea vanidoso? La vanidad es lo contrario de la humildad, y un verdadero sumiso no debería ser vanidoso.

¿Cómo sería un sumiso vanidoso? Pues sería aquel que se cree más obediente, con más entrega, con menos límites, menos quejoso y más sumiso, indispensable para su Amo, tanto que piensa que jamás lo cambiaría, por supuesto.

Hay un viejo refrán muy aplicable a este caso que dice: "El mejor todavía está por nacer"; viene bien tenerlo en cuenta para que la vanidad no nos alcance porque: siempre hay alguien "mejor".

Sir Williams – anitaK[SW]

jueves, 26 de marzo de 2009

Cuidado conmigo. Hoy me levanté medio filósofa y se me dio por pensar en el Sadomasoquismo. Seguramente no leerán nada nuevo en este post, sino más de lo que ya saben.

Tengo una amiga vainilla veinte años mayor que yo. Es una persona a la que considero abierta de mente y bastante avanzada desde ese punto de vista para su edad. El año pasado viajé con ella a Buenos Aires como suelo hacerlo cada año y al regresar decidí confesarle mis gustos “desviados”. Había estado yo con unos amigos spankos en un almuerzo donde dos de los comensales eran pareja y los tomé para ejemplarizar la situación, diciéndole que esta pareja había comentado que tomaban como un juego sexual la Dominación /sumisión mediante juegos de roles donde ella terminaba sobre sus rodillas recibiendo unas nalgadas. Cuando dije eso, ella se tiró hacia atrás en su asiento y me miró fijamente: “eso es violencia”, me dijo. Traté de explicarle que no, que no era violencia porque había consenso; que una parte, la dominante, le gustaba ejercer el poder y la dominación y que a la otra, la parte sumisa, le gustaba sentirse dominada y deseaba el supuesto castigo, que no era tal. “Si hay golpe, hay violencia” me dijo en un tono cortante, aunque con una sonrisa.

No hubo forma de que lo entendiera. Yo no pedía que lo aceptara, sólo que lo entendiera. ¿Quizás no fui buena explicando? Puede ser, pero creo más bien que es casi imposible que alguien que este fuera de esto lo pueda entender y mucho menos aceptar, porque a veces gente que está en este ambiente tampoco lo comprende y es allí donde aparecen los abusos y demás.

¿Cuántas veces el Dom usa frases como “te voy a dar tal azotaína (o golpiza) que aprenderás a…”, o algo similar? Ese tipo de amenazas o sentencias que nos excitan a ambas partes, son tomadas al pie de la letra por quienes no están en el BDSM. A los sadomasoquistas nos hace volar la imaginación, pero no es que nos excite el saber que el Dom nos va a hacer sufrir, o que el Dom disfrute pensando en “torturar” al sumiso; lo que nos gusta es el morbo que nos produce la fantasía de que el Dominante despliegue todo su poder ante el sumiso, quien se abandona por completo ante Él.

¿Cómo explicar que en SM nadie le “pega” a nadie? Prefiero cambiar la palabra “pegar” por “azotar”. Y si hablo de azotes no puede dejar de pensar en el Spanking que no siempre se utiliza en D/s, pero sí en el SM.

Mi querido amigo y coautor de varios relatos, Amadeo Pellegrini, me regaló el libro “Éloge de la fessé”, del francés Jaques Sergüine, que en su traducción al español lleva el título de “El elogio de la Azotaína ” o “La mujer en la palma de la mano”. Para hacer un breve resumen de este libro tomaré una de las frases del autor:

"…la azotaina es la vía de escape más "lógica" a la imposibilidad de coexistencia pacífica de la pareja, debe ser preventiva y no curativa, nacer de un sentimiento y no de un resentimiento, nutrirse de la propia espera -y para ello lo mejor es asignarle un día fijo a la semana- y de su propio caracter ineludible, debe provenir del hombre a la mujer y no a la inversa, y no debe ser intensa como un suplicio sádico (el autor aborrece el concepto de castigo), sino como un juego, un pretexto…"

No estoy de acuerdo con todo lo que dice el autor, pero traje esta frase sólo para tomar puntos con los que sí coincido: “debe (…) nacer de un sentimiento y no de un resentimiento” “…y no debe ser intensa como un suplicio sádico, sino como un juego…”

Por eso el título de este post. Porque estoy convencida de que el SM y en especial el Spanking es otra forma de demostrarle a mi pareja de juego todo mi cariño, mi respeto, mi entrega y mi confianza. En este libro encontré que es necesario el afecto y el respeto por la otra persona para que funcione. El Dominante debe de ser conciente de lo que el sumiso le entrega lo más preciado que posee: su cuerpo y su integridad física y mental. Debe tomarlo como lo que es: una ofrenda de incalculable valor y así tratarlo, como a una joya irremplazable. Y el sumiso entregarse con la confianza depositada en esa persona que lo aprecia y valora como ser humano, como hombre o mujer, y como sumiso o sumisa.

Mi querido amigo Fer siempre dice que para él la sesión es una fiesta, así que debe estar en un ambiente de tranquilidad, con su mente despejada y dispuesto a pasarla bien. Acepto que los sumisos no siempre lo comprendemos y que la mayoría del tiempo estamos dispuestos a jugar apenas nos lo indican. Y cuando no nos lo indican también, porque siempre demandamos más. Quizás no seamos concientes del desgaste físico y emocional que demanda el ser un Dominante responsable que debe ver por la situación física y mental no solo suya, sino también del sumiso.

Un Dominante que se precie de tal y que sepa lo que hace, no encuentra placer en infligir dolor, ni el sumiso se sometería a un sádico que no respetara sus límites y realmente le hiciera sentir dolor por el dolor mismo, porque en ese caso sí estaríamos hablando de violencia. Violencia sería cuando quien ejerce el poder no respeta los límites del sumiso, que se convertiría en víctima porque es contra su voluntad.

El SM se diferencia de la violencia porque es “SSC” (Safe, Sane and Consensual, o como decimos en español: Sano, Seguro y Consensuado).

Tanto esta disciplina como el BDSM en sí, no es para cualquiera. Y no lo digo desde la arrogancia o la soberbia, sino desde el sentido común. Este juego sexual es para personas inteligentes, refinadas y con una cultura básica; es un juego serio que nos permite conocer y llegar a nuestros límites para hacernos gozar del sexo y de nuestros cuerpos. Para jugar este juego hay que hacerlo con responsabilidad, entrega, confianza y afecto de ambas partes, que se verá traducido y compensado en ese placer que seguramente ya conocemos porque de eso se trata el SM. Lo del título.

sábado, 7 de marzo de 2009


El 7 de marzo del 2008 abríamos este blog con un post de mi Amo: "Del otro lado de la lente".

Recién comenzabamos como pareja Amo-sumisa. Él, con una vastísima experiencia en el tema, tanto desde el punto de vista de información como desde su vivencia como Amo.

Hoy me fijo en el contador y hay casi 37 mil entradas. No sé si es poco o mucho, pero sé que gracias a este blog y al haber entrado en este mundo, he conocido gente maravillosa y he aprendido por la información que ustedes nos regalan en sus propios blogs. En cuanto a información BDSM, mi favorito sigue siendo el de crisprimavera, pero todos son geniales, cada uno en su estilo y forma. Blogs de Dominantes, de Amos/Amas, de esclavos/esclavas, de sumisos/sumisas.

No tengo mucho que decir, excepto "Gracias". Gracias por sus comentarios que son tan importantes para mi crecimiento como persona y como sumisa. Gracias por acompañarnos en los post buenos y en los no tan buenos. Gracias por estar y por decir "presente". Gracias a cada uno de los hasta hoy 30 seguidores, y también a los amigos que desde el anonimato nos siguen.

Algunas ex spankees que hoy estarán leyendo esto me dijeron que de aquí sacaron la fuerza para dar el paso y convertirse en sumisas. Eso es un orgullo y también una gran responsabilidad. Sé que a veces no escribo con la frecuencia que debería, pero lo que escribo siempre es desde el corazón, por eso quizás alguno o alguna se sienta identificado con lo que digo.

Con frecuencia le digo a Sir Williams que los que escribimos tenemos un gran poder en nuestras manos, y que es también, repito, una gran responsabilidad. Debo recordar que muchos de los que nos visitan están buscando un camino, y que depende en gran parte de nosotros, los que escribimos y damos información, de darles definiciones correctas, acertadas, de escribir siempre con la verdad, para que ellos puedan decidir libre y claramente qué quieren hacer y qué rumbo deciden seguir.

Si hemos llegado hasta aquí es gracias a ustedes, que nos alientan y nos acompañan en este camino. Permítanme expresarles mi cariño, aunque no los conozca, aunque sean sólo un nick, yo siento que están aquí.

Así que... levantando una copa imaginaria, les digo:

"Amigos, ¡SALUD! Por ustedes, por nosotros, y... larga vida a todos los blogs de BDSM"

lunes, 2 de marzo de 2009

Él conoce casi todas mis fantasías.

Aquella noche preparó la escena de la forma habitual y me pidió que me vistiera con ropa usada, gastada, nada sexy, nada especial, sino que quería verme con el pelo suelto, una T-shirt (remera, chomba) vieja y un short. Esta vez estaría descalza.

Las muñequeras y las tobilleras fueron ajustadas correctamente y la soga corrió hasta detenerse en las argollas del techo, de donde fui atada con las piernas y brazos abiertos, como en una cruz de San Andrés.

Dos trozos de algodón cubrieron mis ojos antes de que una gruesa venda los tapara por completo. Ajustada fuertemente, la oscuridad fue total. Como cada vez que me priva de la vista, mis oídos hacen el intento de agudizarse más y más, tratando de adivinar sus pisadas, su respiración, sus movimientos. Pero esa noche sería diferente, Él ya me lo había advertido.

Los auriculares con radio FM sonaban con la música de Wagner, y para mi dicha “ La Valkiria ” se hacía sentir. Luego de unos momentos, me quitó la música y me dijo al oído, casi como un susurro: “anita… tal cual lo fantaseaste muchas veces, esta noche no estaremos solos en la escena, otro Amo… o quizás otros Amos, nos acompañarán. Veremos cuántos acuden a la cita.” Y la música volvió a sonar en mis oídos, pero el auricular derecho quedó mal colocado y sentí cómo se abría la puerta y la voz de mi Amo diciendo “buenas noches, adelante por favor”. Luego, el sonido seco de la puerta al cerrarse y la llave que daba dos vueltas en la cerradura.

“Ella es anita, mi sumisa y suya también por esta noche. Claro que uno por vez, ¿verdad?”. Mi cabeza comenzó a trabajar a ritmo vertiginoso, no podía comprender correctamente. ¿No estaríamos solos? ¿Había más Amos en la habitación? “Caramba, me temo que estamos siendo escuchados, pero ya mismo lo corrijo”. Mi mente fue invadida por un solo de violines que no me interesó identificar. El volumen aumentó lo suficiente como para impedir oír cualquier sonido fuera de mi cerebro.

Me sentí observada. No veía, no oía; giré mi cabeza hacia un lado y otro, pero de nada sirvió. Una mano acarició mi cabello y fue descendiendo por mi espalda, deteniéndose en mis nalgas y dando unas suaves palmadas en ellas, mientras eran magreadas deliciosamente. Ese era mi Amo, sí, sin duda que era Él. Conocía sus caricias y sus manos. Seguramente todo esto era una broma de él y estábamos solos. Incliné mi cabeza y sonreí tranquilamente.

Una mano enfundada en un guante de cuero me levantó la barbilla, y dio vuelta mi rostro hacia ambos lados. Luego sostuvo mi cara hacia arriba y recorrió mis senos, apretando los pezones sin piedad. Cuando soltó mi rostro comencé a bajar la cabeza, pero la insistente mano la volvió a subir, empujando hacia atrás varias veces, como queriendo dejar claro que esa era la posición que debía adoptar.

Si era otro Amo quien me daba esa orden, debía obedecer. Con mi Amo hablamos este tema varias veces, yo le contaba mi fantasía de estar con otros Amos estando Él presente, y siempre me decía que debía obedecer todo, sin límites porque los límites los pondría Él. Yo aceptaba lo que él me decía. Bueno, esta era la oportunidad de poner en práctica sus enseñanzas y dejarlo bien como Amo, con una sumisa perfectamente entrenada.

Las manos enfundadas en guantes se apoyaron en mi pecho, y con un movimiento seco partieron en dos la remera, dejando al descubierto los senos apenas tapados por un diminuto sostén. La mano se metió por debajo de la cinta inferior y con otro movimiento el sostén fue arrancado dejando los senos completamente desnudos.

El short de tela elastizada y la bikini no tardaron demasiado tiempo en correr la misma suerte que el resto de la ropa. Allí estaba yo, totalmente desnuda a merced de… ¿dos, tres, cuatro Amos? No lo sabía, y no tenía manera de saberlo.

Los pezones fueron pinzados y casi inmediatamente pude sentir el rebenque de mi Amo, azotando mis nalgas con la misma fuerza de siempre. Luego una fusta azotó mi vagina y clítoris con cuidado, pero no exento de vigor.

Sentí sobre mí manos inimaginables, envueltas en diferentes texturas o desnudas, manos que me tocaron sin miramientos, sin pudores, que hurgaron mis más íntimos recodos, que azotaron mi cuerpo, que me usaron y me hicieron gozar al punto de hacer correr mis jugos por mi entrepierna hasta mojar mis pies.

Hubieron juguetes como un vibrador, plugs, bolas chinas. Tuve caricias y sacudidas, dolor y gozo, intriga de quienes estarían y el reconocimiento de la presencia de mi Amo cuando dudaba que estuviera allí.

Sin quitarme los auriculares, fui soltada de las ataduras y se me permitió recostarme en el suelo, donde se cubrió mi desnudez y allí permanecí descansando por un buen rato.

Una mano me acarició y un cuerpo se sentó a mi lado. Era mi Amo. Reconocí su ropa al tocarlo, y su tibieza al acurrucarme en Él. Sin apuros me fue quitando todo: muñequeras, tobilleras, auriculares y finalmente la venda.

Lentamente fui abriendo los ojos y lo primero que vi fue su dulce sonrisa, mientras me besaba la frente, la nariz, las mejillas y finalmente un disfrutable beso en los labios.

“Espero que mi sumi esté satisfecha”, me dijo.
“Sí mi Señor. ¿Puedo hacer una pregunta?”
“Claro, las que desees”
“¿Cuántos Amos estuvieron esta noche aquí?”
“Todos los que tu mente pudo contar…”

¿Fantasía? ¿Realidad? Dependerá de cada uno, porque de eso se trata el Mind Fuck.

martes, 10 de febrero de 2009


Y cuando digo “sumiso” me refiero a todos los llamados en inglés “bottom”: sumiso/a, esclavo/a y todos los que entrarían dentro de esa categoría. aunque creo que hombres y mujeres reaccionan de forma diferente, ni mejor ni peor, sólo diferente. Pero voy a referirme a los bottom en general y los nombaré como "sumisos".

Hace unos días hablaba con mi Amo sobre este tema. Antes que nada quiero diferenciar una crisis de lo que sería una pataleta, un berrinche o un caprichito. La pataleta o cómo se le defina en cada país, es el enojo momentáneo, la “bronca” que dura un momento en que el sumiso tiene la reacción que tendía un niño caprichoso y malcriado. La crisis es algo totalmente diferente. Lo que me interesa es descubrir junto a ustedes el por qué un sumiso entraría en crisis, y me refiero pura y exclusivamente a las crisis emocionales.

Los motivos pueden ser muchos, pero en un principio los podríamos englobar en dos momentos: durante la relación o al terminar una relación. Si se da durante la relación seguramente sea porque entre las partes hubo alguien que no habló a tiempo, o no lo hizo de la forma adecuada, o la otra parte no se dio cuenta de lo que estaba pasando.

De todas las definiciones que encontré sobre “crisis emocional”, esta es la que más me gusta: “La crisis es un estado temporal de trastorno y desorganización emocional, caracterizado por la incapacidad del individuo para enfrentar una situación particular y obtener un resultado positivo o dar alguna solución al problema”. (Extraído de “Las crisis individuales” por Gustavo Román Rodríguez)

¿Por qué motivos un sumiso entraría en crisis? Seguramente por lo mismo que cualquier otro ser humano. Situaciones específicas puede haber miles, pero si lo reflexionamos, el motivo final y básico es siempre el mismo: hay una situación que la persona no puede manejar o dominar, y como dice Gustavo Román, el individuo está incapacitado para enfrentarlo, y yo agregaría que para aceptarlo.

Cualquier persona, sumiso o no, que se enfrenta a una situación que no puede cambiar y no lo acepta, seguramente entre en crisis siempre. No digo que acepte la situación que no le gusta, sino que acepte que es algo que no depende de él y que no puede hacer nada para cambiarlo. Pero no vamos a hablar de la generalidad, sino que quiero concentrarme específicamente en los sumisos.

Pongamos unos ejemplos de situaciones por las que un sumiso podría entrar en crisis:

1.- sumiso que ama a su Dom, pero el Dom no lo contenta.

2.- sumiso que no ama a su Dom, pero Él sí lo ama y lo sofoca

3.- sumiso y Dom que se aman, pero uno o ambos son casados

4.- sumiso que se decepciona porque el Dom no le da nada nuevo

5.- Dom que quiere traer un segundo sumiso a la cuadra y el primero no lo acepta. El Dom lo trae igual y el primer sumiso entra en crisis.

6.- sumiso que se siente viejo, feo, solo, no querido o aceptado… aunque no sea así.

Como vemos, en todas las situaciones hay detrás un hecho que está fuera del control del sumiso. Aún en el último caso donde este se siente viejo, porque no puede detener la acción del tiempo entre otras cosas, porque allí también entraría en juego la auto-compasión (pobrecito de mí), la autovaloración, el sentimiento de soledad...

Bien, ya tenemos un sumiso en crisis por no poder aceptar que hay una situación que no puede cambiar. Si me permiten, voy a tomar como ejemplo el caso Nº 5: El Dom que quiere agregar otro sumiso a la cuadra y el primero no quiere y entra en crisis.

Cuando pasa una situación que está fuera del control de la persona, lo primero que se tiende a hacer es hablar con uno mismo. ¿Y qué es lo primero que hace? Negarlo y buscar culpables de lo que le está pasando, con pensamientos como: “No, no. Él no debe traer a nadie más. Yo soy el único aquí.” Claro, no es un pensamiento muy sumiso, pero es probable que se le cruce por la mente en algún momento. “Vaya a saber lo que hizo el otro para conquistarlo” o “Mi Dom no se satisface nunca. Yo debería ser suficiente para Él”. Y si otro lo quiere ayudar dándole aliento o sugerencias, posiblemente el sumiso en crisis lo rechace: “Lo que pasa es que tú no me entiendes.” “Si supieras lo que sufro no me dirías eso.” “Esto no es como tú te imaginas.” “Eso que me dices no es una solución para mí.”

Una vez pasada esa etapa o junto con ella , también aparece la rebeldía: “No es justo. Esto no debería estar pasándome. Yo, que soy tan buen sumiso y me paga de esta manera…”. También podría ser algo como “¿Por qué esto me tiene que pasar a mí? Tan bien que estamos los dos solos…”. El sumiso se rebela contra lo que le pasa.

Luego viene la negociación interna, con uno mismo. “Está bien, que lo traiga, pero ese va a saber quién soy yo”. “Lo aceptaré pero conocerá mis reglas”, y otros pensamientos similares. Sí, sé perfectamente que estos pensamientos no son nada sumisos y mucho menos de un esclavo, pero… Si el sumiso aceptara todo y tuviera pensamientos de acuerdo a su rol, no entraría en crisis. Precisamente está en crisis por tener ese tipo de pensamientos.

Si el sumiso se queda en esas tres etapas mentales, seguramente entre o continúe en crisis, porque se niega a ver la realidad o no puede aceptarla. Ahora, una vez que se entra en crisis, esta puede durar más o menos tiempo, pero… ¿Cómo se logra salir de una crisis?

Para salir de una crisis, sin lugar a dudas hay que, como dice un amigo “meter el balcón para adentro”, es decir: reflexionar, aceptar que hay situaciones que no dependen de uno y que uno no la puede cambiar. ¿Qué es lo único que este sumiso puede cambiar? A sí mismo. Para salir de la crisis (esto es mi opinión personal) no hay mejor manera que hacer una autocrítica: “¿qué cuota parte de responsabilidad tengo en esto que me está pasando? ¿Qué acción debo tomar para salir de esta situación?”. En este caso particular que nos ocupa, creo que el sumiso es responsable porque al aceptar el collar y la sumisión, aceptó también que su Dom pudiera traer otro sumiso a la cuadra en cualquier momento. Eso está implícito en toda relación D/s, a menos que se haya acordado otra cosa entre las partes.

Hay algo maravilloso que es “el darse cuenta”. Cuando el sumiso se dé cuenta Y ACEPTE que no puede impedir que su Dom haga lo que desea porque es Su Voluntad, podrá comenzar a vislumbrar caminos para salir de la crisis. Primero que nada deberá retomar las riendas de sus emociones, mirar la situación desde afuera, pensar en cómo enfrentar la situación y los cambios que debe hacer, empezando por sí mismo. A veces el sumiso logrará hacerlo solo, y otras veces necesitará, quizás, ayuda técnica para salir de la situación.

Pero… las crisis no son malas. En chino, el término crisis tiene dos caracteres que significan “peligro” y “oportunidad”. De el sumiso depende tomarla como un riesgo o como una oportunidad para crecer como ser humano.

lunes, 2 de febrero de 2009

Hoy se cumple el primer aniversario de nuestra relación. Mi balance es diferente al hecho por mi sumisa en diciembre.

Cuando comenzamos yo tenía expectativas y objetivos, y ella tenía sus propias expectativas y objetivos. Los míos eran simples y complejos al mismo tiempo: entrenar a una sumisa novel, pero que no era una sumisa común, era una spankee rebelde, contestataria, dueña de sí, "soberbia", y con ideas tan arraigadas en cuanto a lo que ella creía que era el Bdsm, que era todo un reto.

Por supuesto no todo fueron rosas, ni todos laureles. Hubo sinsabores, distanciamientos, alegrías, momentos sublimes y de los otros.

Lo que rescato como conclusión es que desmitificando un poco las cosas y las fantasías de ensoñación, es que logré y logramos el objetivo, pero además de los roles Dominante-sumisa, logramos la comunión como personas, con nuestros defectos y virtudes.

Resumiendo, anitaK[SW] es sumisa, se puede decir que el camino que eligió está consolidado ... ahora solo le falta seguir aprendiendo y experimentando eternamente y disfrutandolo todo lo que pueda, espero que de mi mano.

Sir Williams

jueves, 29 de enero de 2009

En los próximos días se cumple fecha de nuestro primer aniversario. Ayer mi Amo me preguntó la fecha exacta y no la recordé. Como castigo, humillación y acto de humildad, debo escribir la siguiente frase 25 veces:

No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato
No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato
No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato
No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato
No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato

No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato
No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato
No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato
No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato
No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato

No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato
No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato
No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato
No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato
No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato

No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato
No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato
No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato
No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato
No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato

No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato
No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato
No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato
No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato
No debo olvidarme la fecha del aniversario de mi primer contrato

sábado, 10 de enero de 2009

No es mi costumbre trabajar en supuestos sino más bien en hechos reales, pero en estos días que estuvimos juntos mi Amo y yo, salió el tema de qué sucedería si hubiese un intercambio de sumisas y el abanico de posibilidades que se abrió fue inmenso.

El caso supuesto es el dos Amos, cada uno con su sumiso (uso el genérico masculino para hacerlo más fácil).

Lo primero que vi fueron los Amos. Si las dos parejas compartirán la sesión, todo se hace más fácil porque los cuatro se sentirán más cómodos: cada Amo podrá tener bajo su vista y cuidado a su sumiso, y este se sentirá más protegido al ver allí a su Dueño. Este caso no tendría demasiadas complicaciones, aparentes al menos.

En el caso en que tengan sesiones por separado, se complica bastante más. Aunque parezca tonto aclararlo, lo primero que debe verse es si el sumiso (o esclavo) no tiene el intercambio, cesión (permanente o temporaria), venta, alquiler, etc., como límite duro. En este caso damos por sentado que es consensuado.

Como segundo paso, los Amos deben conocerse muy bien para tener la seguridad que el sumiso, su sumiso, estará en las manos acertadas, las manos de alguien que lo cuide en todos los sentidos. Una vez que cada uno tenga claro los límites del otro sumiso, la cesión y la sesión podrían comenzar. Pero…

¿Qué sucedería si uno de los cedidos es esclavo y el otro es sumiso? Con los Amos no habría problema porque más allá de unos primeros momentos de adaptación a los límites, el Amo siempre lo es, tanto para los esclavos como para los sumisos.

Para el esclavo sería fácil (supuestamente) adaptarse al Dom del sumiso y quizás encontrara hasta suaves sus técnicas comparadas con las de su propio Amo. O… se encontrará con un Dom deseoso de tener un esclavo sin tantos límites como un sumiso y con ganas de entrar a escena de una forma más, digamos, liberal. El esclavo podría, hipotéticamente, actuar sin problemas como sumiso si el Dom circunstancial así lo quisiera. Pero esto también es relativo, ya que acostumbrado a dejar toda la responsabilidad en su Amo, le costaría adaptarse a lo que se espera de él como sumiso.

En cambio, el problema más grave (otra vez supuestamente) lo tendría el sumiso. El Amo que tiene el sumiso que le fue cedido deberá poner más de atención a los límites de éste, y si es un buen Amo lo haría sin mayor esfuerzo. Pero, el sumiso que fue cedido se vería en el problema de ser comparado o tratado (quizás sin intención) como un esclavo. El esclavo podría actuar como sumiso, pero el sumiso jamás podría actuar como esclavo.

Y ¿cuáles serían las ventajas, desventajas, los pros y las contras de un intercambio así? ¿Qué peligro conllevaría realizarlo? ¿Habría algún cambio en la relación de las parejas? Yo contestaría a estas preguntas de la siguiente manera:

*VENTAJAS:
-Variar la relación
-Poner a prueba la relación
-Intercambiar ideas y prácticas
-Pasar por una buena experiencia
-Explorar nuevos límites
-Que se forme una nueva pareja
-Recordar otras relaciones
-Subir niveles
-Que la experiencia sea buena y se pueda repetir

*DESVENTAJAS:
-Variar la relación
-Poner a prueba la relación
-Pasar por una mala experiencia
-Que se forme una nueva pareja
-Que no se quiera repetir la experiencia

*PELIGROS:
-Que a algunos de los participantes no le haya quedado claro que era sólo por una vez y desee algo más permanente, pudiendo convertirse en una molestia.
-Que la nueva “pareja” resulte mejor que la actual y quiera cambiar.
-Que alguno de los participantes no sea lo que se esperaba de él
-Que sumiso o esclavo salga dañado de alguna forma
-Que no se cumplan los límites o se saltee la palabra de seguridad

*CAMBIOS:
-Puede haber cambios o no, todo depende que se de alguno de los puntos anteriores u otros.

Hay muchas parejas, Amos, sumisos, que tienen esta fantasía y no se animan a realizarla por diferentes motivos: el sumiso no está preparado aún, el Amo no encuentra la pareja adecuada, alguna de las partes teme que si sucede se deshaga o termine la relación, u otros motivos. Dentro de estos, quizás el más frecuente sea que no se da con la pareja que se busca y desea.

Me parece que para que una cesión se dé de una forma exitosa, los cuatro participantes deben estar muy seguros de sí mismos, de sus roles y sobre todo de sus parejas.

Quizás alguno de ustedes haya probado y pueda contarnos si la experiencia le resultó positiva o no.

jueves, 25 de diciembre de 2008

Cuando se acerca fin de año suelo hacer una evaluación de lo que fue mi vida en los últimos doce meses. Así que, parada en el último mes del año, giraré y miraré hacia atrás recordando los versos de Antonio Machado:


“…Caminante no hay camino,
Se hace camino al andar.
Al andar se hace camino
Y al volver la vista atrás
Se ve la senda
Que nunca se ha de volver a pisar…”


Diciembre. Hora de mirar cómo ha sido este año, de juzgarme y criticarme. Eso me cuesta pero lo hago. Lo primero que quiero es verme y reconocerme en el aquí y ahora.

Este ha sido un año de luchas y batallas, derrotas y conquistas, frustraciones y logros. Como persona civil, termino el año divorciada. Como empresaria, termino bien luego de enfrentar mil problemas. Como mujer, termino feliz junto al hombre que se mantuvo a mi lado a pesar de mí y de mis errores. Como practicante de BDSM… termino como sumisa habiendo comenzado como spankee.

Claro que no me convertí en sumisa de la noche a la mañana, ni siquiera de un mes para otro. Este camino de sumisión fue y es un camino de aprendizaje, pero sería injusta si dijera que fue duro porque hoy no lo siento así. Lo aprendido fue cayendo en mí como una garúa, como una fina llovizna de esas que parece que no mojan pero que nos empapa por completo. Por eso también me resulta difícil explicar los cambios y las etapas vividas, porque me cuesta verlos y reconocerlos.

Los cambios fueron grandes.

De pasar del dolor de verme despreciada y dejada de lado por haber tomado la opción de convertirme en sumisa, a darme cuenta de que valió la pena el esfuerzo y el dolor.

De verme como una spankee que jamás dejaría de serlo a convertirme en sumisa sin retorno, gracias a la confianza de un Amo que apostó a una teoría en la que pocos creían.

De pensar que aquellos que me decían que el BDSM era una escalera que bajaba y que no tenía retorno, a confiar en que mi Amo era el acertado cuando me decía que esas personas estaban en un error.

De pensar que jamás lograría entregarme al Amo en cuerpo y alma, a hacerlo concientemente, de forma responsable y total, y a este nivel de entrega… ya sin razonarlo.

De sentir que hacía todo mal, que nunca lo lograría, a escuchar a mi Amo decirme: “hoy ya puedes considerarte sumisa. El entrenamiento ha terminado”.

De ver la etapa de entrenamiento como casi una tortura, a disfrutarla gracias a las palabras de un amigo que me ayudó a sentir y gozar los descubrimientos y sorpresas que difícilmente se darán una vez superado el entrenamiento. Gracias Amo Ricard.

De hacer un playlist con 158 negaciones enfáticas de “NO lo haría por ningún motivo”, a tener poco más de 50 de esas negaciones. Y de allí sólo queda dar el paso de que, sabiendo mi Amo mis gustos y restricciones, pasar a no tener ningún límite más que los que Él disponga. Claro que aún no he llegado a eso, pero me esforzaré para lograrlo a pesar que ya me han sentenciado con un “tú nunca serás esclava”. Dentro de un año volveremos a hablar…

De pasar de spankee a aceptar su collar de consideración. Luego, el collar de entrenamiento, para que finalmente me acepte como su sumisa.

De pasar días y días preparando el contrato perfecto, a darme cuenta que… el contrato sólo debería decir “A partir de hoy acepto ser sumisa de Sir Williams”. Y de allí a reconocer que… no necesitamos contrato.

De creer sinceramente que el BDSM era un castillo de maldad, tortura y humillación, a entender que nada de eso es cierto cuando lo que se hace es Sano, Seguro y Consensuado.

De pensar que los de Arriba (Amos, Dominantes, Spankers, Señores y más) eran seres poco menos que diabólicos, sin sentimientos ni emociones, a darme cuenta desde la primera noche que pueden ser sumamente románticos, detallistas y… ¡sádicos!

De pensar que el collar era eso que se le ponía al cuello al de abajo, a comprender y darme cuenta de toda las simbología y protocolo que hay en un collar, real o virtual, y el valor que posee para el de Arriba y el de abajo.

Muchos han sido los cambios, el crecimiento en el conocimiento y en las actitudes. Hoy me siento y soy sumisa. Hoy que estoy feliz y segura en mi rol ha llegado el momento de agradecer.

Agradezco la comprensión de mi Amo cuando reconocí el error que cometí al abandonarlo.

Agradezco y disfruto cada vez que me es colocado el collar, recordando aquella primera vez que lo recibí de rodillas con el mismo respeto, protocolo y orgullo que ahora.

Agradezco a mi Amo, Sir Williams, su confianza en mí y en apostar a que era la “elegida” para llevar a la realidad su “teoría”. Le doy las gracias por su confianza, por su collar, por su comprensión, por su paciencia, por su afecto y respeto por una simple spankee que en once meses convirtió en su “sumi”.

Hoy también toca agradecer a cada uno de ustedes, queridos amigos, por habernos acompañado en estos meses de descubrimientos que quedarán grabados en mi mente y en mi corazón.

El 2008 fue un maravilloso año. Y el que viene será mejor aún. Y seguiré recorriendo el camino mientras sigo aprendiendo sumisión… tras los pasos de mi Amo.

anitaK[SW]

jueves, 18 de diciembre de 2008


Estoy convencida que las palabras son poderosas, que la repetición puede dar como resultado un “lavado de cerebro” y la persona terminar convencida de que es como le están diciendo y repitiendo que es. El resultado puede ser maravilloso o totalmente nefasto, depende de lo que se diga y a quién vaya dirigida la frase o la palabra.

En mi viaje de regreso de Buenos Aires, me puse a pensar sobre a dónde puede llevar la sumisión y la dependencia que pueda tener el de abajo (sumiso) con el de Arriba (Dominante).

Hay veces que leo cosas escritas por mi Amo y mayormente las acepto porque sé que así. ¿Es así porque él las dice? No, claro que no. Es así porque después de pensarlo y a veces de confrontarlo con el pensamiento de otras personas, de verlo en páginas de BDSM en Internet o compararlo con lo que piensan otros Amos, me convenzo de que tiene razón. O no. Si no estoy de acuerdo se lo digo y le pregunto una, dos, diez o cien veces lo mismo hasta que lo comprendo primero y lo acepto después.

¿Soy una mala sumisa por confrontar una idea de mi Amo? Y estoy hablando de una idea, un pensamiento o forma de pensar sobre algo, y no una orden. La orden (siempre dentro de los límites) no tiene confrontación, o al menos no debería tenerla.

¿Soy una mala sumisa por no depender de él para pensar?

¿Soy una mala sumisa por desear saborearlo como saborearía un buen vino?

¿Soy una mala sumisa por pensar que soy un ser humano completo, que Él no me completa sino que me complementa?

Si me permiten voy a usar frases comunes, dichas por ninguno en particular y por todos los de abajo en general. Por ejemplo:

*”Mi Amo es mi razón para vivir”

*”Respiro por mi Amo”

*”No merezco ni siquiera su mirada”

*”Sin mi Amo estoy incompleta”

Y me voy a quedar como ejemplo con una frase en particular: “Mi Amo es la luz que me ilumina”. Yo, como sumisa diría: “Tengo brillo propio, pero junto a mi Amo, brillo mucho más”. ¿Soy mala sumisa por eso? ¿Por querer ser autodependiente y no dependiente? ¿Por tener pensamiento propio? No lo creo, y por suerte para mí, mi Amo tampoco.

Sin duda que respeto la forma de pensar y de expresarse de cada uno, y ni que hablar de los sentimientos y emociones que este tipo de relación inspira a cada persona, tanto de Arriba como de abajo. Habrá tantas opiniones a este respecto como personas que practican la D /s.

Pienso que cada persona de abajo es un ser humano completo, porque si no lo fuera ¿qué le estaría entregando al de Arriba? Cuando el de abajo piensa y está convencido de que no es alguien digno, completo, lo mejor que puede ser en ese momento (aunque puede mejorar) ¿qué le está ofreciendo al de Arriba?

En el blog de crisprimavera, uno de los que más consulto porque es el mejor blog escrito por una sumisa, hay un artículo extraído de La Mazmorra de Gabrel, traducido por él mismo “Sumisa pero no estúpida”, (http://informacionbdsm.blogspot.com/2005/09/sumisa-pero-no-estpida.html) y que dice en una parte:

“…Firmemente creo que a fin de tener una relación saludable intensamente intercambiada, la sumisa necesita estar en control de si misma, primero. De otra forma, ¿cómo puede ella renunciar a ese control y entregárselo a otra persona?...”

Siguiendo esta misma línea de pensamiento ¿cómo podría entregar al de Arriba algo incompleto, opaco, sin voluntad? Y muchas veces el de abajo se siente así porque el de Arriba le repite lo poca cosa que es que realmente termina pensando que es “algo” poco digno o incompleto.

¿Es mejor sumisa la que dice “Mi Amo es la luz que me ilumina”, que la que dice “Tengo luz propia, pero junto a mi Amo brillo más”?

Como sumisa quiero depender de mi Amo solo en los momentos en que estamos en escena, fuera de ella somos hombre y mujer. En escena dependo, me someto, me amoldo, me entrego en cuerpo y alma porque es mi deseo hacerlo. Sé que no hay nadie mejor que mi Amo para recibir esa entrega tan profunda, tan sentida, y que tome el control total sobre mí durante la duración de la escena.

Soy una sumisa que trata de crecer día a día como tal, que se somete a los gustos, deseos y órdenes de su Amo, que depende totalmente de él cuando se convierte en agua para amoldarse a al cántaro en que se transforma su Señor, pero que ni aún en el momento de más entrega, sometimiento y dependencia, deja de ser un ser humano completo, libre, inteligente y con brillo propio que se multiplica y resplandece más al lado de su Amo.

anitaK[SW]

martes, 18 de noviembre de 2008

A veces, de un simple acontecimiento o acción podemos sacar una lección. Ayer recibí una muy grande por parte de mi Amo. Yo que creí haber avanzado mucho, con la enseñanza de ayer me di cuenta que tengo muchísimo más aún para crecer y aprender en este camino de sumisión.

Recuerdo la primera noche que estuvimos juntos como Amo y sumisa. Yo estaba muy nerviosa, pero confiaba plenamente en él. En esa primera escena, estando yo atada y tirada en la cama, él se acercó a mí con una aguja y me la mostró. Imagino mi rostro cuando le quitó la protección y la pasó lentamente por mi pezón. Sabía, confiaba en que no la utilizaría, pero el sólo pensar que había una mínima posibilidad de que lo hiciera, me paralizaba. Luego de jugar un rato conmigo, con mi pezón, con mi paciencia y resistencia… simplemente la volvió a tapar y la guardó.

Esa fue la primera de las innumerables veces que me amenazó con usar agujas durante estos 10 meses desde que me convertí en su sumisa. Pero desde nuestra semana de convivencia, la insistencia fue más fuerte.

No sé aún el por qué de mi temor. Si mi Amo me dice que me pondrá agujas, es porque tiene plena seguridad en sí mismo y la tranquilidad de que, a menos que suceda un imponderable, no me hará daño. Pero aún así… el miedo que yo tenía era muy grande, sobre todo al dolor.

Ayer, como todas las noches, estuvimos chateando, dado que por la distancia es la forma más práctica de estar juntos y conversar. Bien, esta fue la parte de la charla que me interesa mostrarles en el chat de ayer. Así fue:
sir_willy_williams (17/11/2008 11:21:29 p.m.): no estamos hablando de mis miedos sino de los tuyos
anakaren (17/11/2008 11:22:17 p.m.): ok... el tema ya está. Ahora... a vos ¿por qué te parece que tengo miedo y a qué te parece que tengo miedo?
sir_willy_williams (17/11/2008 11:25:24 p.m.): yo creo que es un miedo que sentirán muchos: miedo al dolor, miedo al daño, miedo a que te quede una cicatriz... impresión de ver sangre, etc. es un miedo muy común
anakaren (17/11/2008 11:25:55 p.m.): Miedo al dolor: sí, pero no es lo principal anakaren (17/11/2008 11:26:20 p.m.): Miedo al daño: no... es sólo un pinchazo y no atraviesa ningún órgano
anakaren (17/11/2008 11:27:09 p.m.): a que quede una cicatriz? No... no creo. Al menos no una cicatriz duradera, y el pinchacito se va en días
sir_willy_williams (17/11/2008 11:27:14 p.m.): entonces?
anakaren (17/11/2008 11:27:18 p.m.): la sangre no me impresiona
anakaren (17/11/2008 11:27:45 p.m.): de todo lo que dijiste, el miedo al dolor sería el más pesado
sir_willy_williams (17/11/2008 11:27:57 p.m.): ahh, ya sé
sir_willy_williams (17/11/2008 11:28:06 p.m.): miedo a que no te excite
anakaren (17/11/2008 11:28:32 p.m.): no, no me excita en lo más mínimo la idea
anakaren (17/11/2008 11:28:46 p.m.): pero si vos querés hacerlo, yo me presto
anakaren (17/11/2008 11:28:55 p.m.): soy tu sumisa, te pertenezco
sir_willy_williams (17/11/2008 11:29:01 p.m.): ESA......!!!!
anakaren (17/11/2008 11:29:32 p.m.): lo haría por vos...
anakaren (17/11/2008 11:29:39 p.m.): lo digo en serio, eh?
sir_willy_williams (17/11/2008 11:29:42 p.m.): bien, así se responde. Ahora puedo decirte que no me interesa hacerlo ... pero quería esa respuesta

¿Más claro? Imposible. El quería una entrega que yo dudé en darle. No le interesaba clavarme agujas, le interesaba mi entrega y mis sumisión. Pero no lo entendí hasta ese momento. ¿Cómo fui capaz de no darme cuenta? ¿Cómo fui capaz de negarme, o al menos de dudar a algo que él me pedía? ¿Y yo pretendo llegar algún día a ser esclava, si no soy capaz de entregarme como sumisa? Dios… ¡cuánto me queda por aprender!

Esta fue la enseñanza más impresionante que me ha dado en este último tiempo, al menos, la que más fuerte me llegó: una lección inolvidable. Gracias mi Señor…

Su sumi,

anitaK[SW]


Muchas veces he soñado cosas que me parecía que nunca iban a volverse realidad, pero llegaron, no cuando yo quería, sino cuando era el momento adecuado. Dicen que el Maestro llega cuando el alumno está preparado para recibirlo.

Durante muchos años, quizás como muchos de ustedes, me sentí una depravada, una degenerada, y la única persona en el mundo que podía disfrutar de las nalgadas o de la sumisión. Incluso cuando descubrí que había videos de “eso” que me gustaba, me seguía sintiendo la única en el mundo que le gustaban “esas cosas”.

Uruguay es un país pequeño en tamaño, con una población que ronda los 3 millones de habitantes, y por supuesto que yo era la única en este país con esas ideas y esos deseos. Incluso cuando descubrí en internet que la parafilia de dar y recibir nalgadas se llamaba Spanking y más adelante supe que era una de las disciplinas que pertenecían al BDSM. Pero con la excepción de dos Spankers, seguía sola por aquí, y si aparecía alguna spankee, desaparecía enseguida.

Pero todo esto cambió el pasado sábado 15 de noviembre del 2008. Por fin, y gracias a otra sumisa uruguaya llamada sunny, tuvimos una estupenda fiesta. Para un país tan pequeño lograr juntar 21 personas, casi todas desconocidas entre sí, temerosas de qué se encontrarán, de quiénes estarán presentes, de cómo serán y mil dudas más, no fue fácil. Si alguien llegara en ese momento y nos viera, pensaría que era una reunión vainilla común. Claro que al recorrer las habitaciones, el pensamiento podría cambiar bastante: bancos (impovisados) de castigo, una mesa con diferentes instrumentos de castigo y otra con “juguetes”, un tipo de “cepo casero” fabricado con una reja al que se podía atar al sumiso. La imaginación se hizo presente una vez más al colgar unas cintas gruesas de una puerta y de allí colgar las muñequeras… Buena voluntad, imaginación, ganas de pasarla bien, fueron los ingredientes principales de esa reunión.

Al hacer un círculo donde cada uno se presentó, dijo su nick y su nombre real, sus deseos, sueños y expectativas fue algo así como el puntapié inicial para sentirnos más distendidos. A ninguno le importó que se enfriara la pizza y el “fainá”. Los refrescos estaban fríos y el alcohol brilló por su ausencia, excepto al final que se sirvió un poquito de champagne que nos había enviado un Amo de Argentina por medio de su sumisa.

Luego llegaron las exhibiciones: bondage por parte del Maestro Morde Kai y de Sir Williams. Spanking por parte de Amo Karl y Sir Williams. Sumisas: sunny, lucía73 y anitaK[SW].

Se ha abierto una brecha para que la comunidad BDSM de Uruguay siga adelante, que nos animemos lentamente a salir del placard, que nos mostremos ante nuestros pares y nos animemos a vivir a pleno lo que nos gusta.

De esta reunión ha salido la buena voluntad de seguir con estas reuniones, de crear un Foro Uruguayo y de juntarnos con determinada frecuencia. Ha salido la alegría de habernos conocido personalmente, de ponerle cara a los nombres, de aprender y enriquecernos con las experiencias de los demás y sentir en la propia piel el entusiasmo de hacer más grande esta comunidad.

Aprovecho para agradecer a todos los que se animaron a participar, a sunny y Aldana por la organización, a los Amos que vinieron del extranjero para acompañarnos y apoyarnos, a la gente del interior del país que viajó horas para poder estar presentes, y a los Foros de Argentina: Aldea Sado, Comunidad BDSM y Mazmorra, que tanto nos alentaron y apoyaron para que este proyecto saliera y se concretara. ¡Hasta la próxima!

miércoles, 5 de noviembre de 2008

Hacía unos seis años que no me tomaba más de 4 días de vacaciones. Desde junio veníamos con mi Amo abrazando la posibilidad de tener juntos una semana de descanso. Diferentes acontecimientos se sucedieron para que por un motivo u otro suspendiéramos las tan anheladas vacaciones.
Buscando un lugar adecuado, hice varias visitas a diversas páginas de internet, diferentes lugares, cabañas en la playa, en las sierras, en campings… Finalmente, dado que había tantos inconvenientes para salir y yo por motivos personales necesitaba dejar Montevideo, decidí ir unos días con mis padres a las sierras. Me recomendaron unas cabañas y en el mismo lugar, descubrí una bellísima, en lo alto de un monte y con una preciosa vista hacia un pequeño lago. “Esta es la indicada”, pensé. Así que una vez que pudimos coordinar la fecha y con todo el temor de que algo más sucediera, reservé el lugar.
El esperado sábado llegó. Junto a Sir Williams enseguida emprendimos viaje hacia el lugar.

Al llegar, él también quedó fascinado con la cabaña y el paisaje. Los dos estábamos muy cansados, así que la escena (sesión) de Spanking de ese día fue más de relajación y terapéutica que de otro tipo.
Una de las cosas que habíamos pactado era que yo dedicaría más tiempo a escribir, así que mi Amo me “obligaba” a sentarme frente a la laptop y continuar con el tercer capítulo de “Cartas a la tía Mena”.
La tarde del domingo, mientras yo transformaba en palabras mis pensamientos, él no cesaba de entrar y salir de la cabaña. Imaginé que algo estaría tramando, pero seguí en lo mío.


Cuando a última hora de la tarde entró a prepararse el mate, le inquirí:

-¿En qué andabas?
-¿Por qué? –me respondió con su mejor cara de inocencia y asombro
-Porque tenías tremenda actividad entrando y saliendo. ¿Qué hacías?
-Nada… fui a ver la arboleda de aquí al lado, anduve mirando el terreno, rodeando el cerco… es bastante grande ¿sabés?
-Sí… me imagino –contesté con la seguridad que no había sido sólo eso lo que había hecho. Por supuesto que al rato ya me había olvidado.

No teníamos ni radio ni televisión, así que aprovechamos a charlar sobre un montón de temas pendientes. Bueno… yo hablaba y él respondía con su habitual locuacidad: “Sí… no… claro… yo creo que blablabla…”. Cuando decía más de diez palabras seguidas mi asombro era incalculable.
Cenamos, lavé la loza (como corresponde) y al terminar me tomó de la mano y me dijo:

-Vení…
-¿A dónde?
-Vos vení, quiero mostrarte algo…

Ayyynnnsssssss… Las sumisas somos taaaaaaaaan confiadas, que yo fui tras sus pasos, como siempre. Dentro de la cabaña el ambiente era muy agradable porque había prendido el hogar y el fuego quemaba la leña, haciéndola crepitar. Fuera, corría una brisa bastante fría. Yo vestía una sudadera muy fina, pantaloncitos cortos, medias y tenis. No se veía casi nada y la luna estaba de huelga. Las estrellas sin embargo lucían espectaculares. Caminamos con cuidado un pequeño tramo hasta que…



-Ahora quedate acá. ¡No te muevas!
-Pe…
-Dije que te quedes acá y que no te muevas –repitió, dándome a entender que era el Amo quien hablaba, y no el dulce Willy. “Sonamos…”, pensé para mí sin decir palabra.

Caminó unos cuantos pasos, casi hasta perderse entre un grupo de árboles. Dejé de verlo por unos instantes. De repente reconocí su sombra para enseguida volver a perderla. Comencé a sentir mucho frío y algo de temor. Entonces volvió a aparecer y me tomó de la mano.

-Ya está. Vení conmigo…

No dije nada, sólo lo seguí. De repente se detuvo. “Aquí es”, dijo soltándome la mano. Yo no veía nada en especial, solo un árbol con una rama algo baja. Se dirigió a un pequeño claro que había entre ese árbol y otros dos. Se acercó a una de las ramas, prendió su encendedor y… la llama de la vela iluminó tímidamente el lugar. Realizó la misma acción por tres o cuatro veces en diferentes lugares. Luego, con una sonrisa triunfal me miró y se dirigió hasta donde yo estaba. La luz de las velas le daba al lugar un aspecto especial. El ambiente se había vuelto cálido a la vista, envolvente, misterioso...

-Pero… ¿qué…?
-Dame tu mano y no hables –Obedecí. Era obvio que la escena (la sesión) había comenzado.

Tenía atadas dos cuerdas en diferentes ramas. Yo estaba detrás de la rama baja, y él había calculado todo tan perfectamente que hizo que me estirara lo suficiente para que mi vientre quedara sobre esa rama, con los brazos muy estirados. Entonces se percató que yo tenía las piernas juntas.

-Separá las piernas –lo hice, pero no lo suficiente- Más -ordenó.

La separación de las piernas hizo que mi cuerpo quedara más abajo y los brazos estuvieran más estirados aún. Fue entonces que se puso detrás de mí y bajó mis pantaloncitos hasta por debajo de la rodilla, dejando mis nalgas totalmente expuestas.
El silbido de la madera hizo que me diera vuelta de inmediato. Tenía en su mano derecha un pequeño grupo de ramas recién cortadas. Lo miré con todo el terror que sentía al imaginar lo que me esperaba, negando con la cabeza aquella situación.

-¿No? Claro que sí. Soy un hombre de palabra y el tío Pit me pidió que te castigara de esta forma, y es lo que voy a hacer.

El tío Pit. ¡Ufffff…! Se enojó por una tontería y le pidió a mi Amo que me castigara. Me dio la oportunidad de elegir, y como yo pensé que era todo broma, dije que con la vara. Ahora sé que no fue una decisión inteligente. Me lo tomé en broma, pero se ve que el tío Pit y mi Amo no tenían mi mismo pensamiento. Y allí estaba yo, con el culo a la merced del frío de la noche y de las ramas de mi Amo, que no dejaba de hacer silbar.

-¿Tenés frío?
-Sí Señor –respondí con la cabeza baja
-No te preocupes… No será por mucho rato. Dentro de poco vas a tener calor –dijo con una sonrisa, para mí, bastante burlona.

Los azotes comenzaron. Creo que en toda mi vida de spankee y sumisa, jamás me habían dolido tanto los azotes. Era un dolor lacerante, multiplicado por cada una de las ramas y acrecentado por el frío del ambiente y de mis nalgas.

-Bueno, el tío Pit me estará agradecido por esto que hago, y vos también por educarte, no?

El árbol genealógico del tío Pitito pasó por mi cabeza más de una vez. El dolor era realmente fuerte, nada agradable por cierto.

-¿Te duele?
-Sí Señor. Supongo que además de la intensidad de los azotes, me duele porque tengo el cuerpo frío.
-Bueno, la idea es que duela, sino… ¿Cómo vas a aprender la lección? ¿Dónde estaría el castigo si lo disfrutaras?

Más de una vez le pedí que parara. El dolor se me hacía casi insoportable a pesar de sus caricias y de mis movimientos para tratar de evitar los azotes. No sé cuántos azotes fueron, pero creo que fue una azotaína muy intensa y dolorosa, tanto que luego de una semana aún tenía marcas.
Cuando mi Señor decidió que era suficiente, me liberó de las cuerdas, apagó las velas y así como estaba, con la ropa en las rodillas, me hizo regresar a la cabaña tomada de su mano. Una vez dentro, lo primero que hice fue acercar mis nalgas al calor del hogar. El calor por un lado era sumamente agradable dado que tenía la cola congelada, pero por el otro lado, los azotes se volvían a sentir una vez más.
Sólo había un espejo en el baño, así que apenas pude ver un poco las marcas y tuve que esperar para ver las fotos. ¡Y recién allí comprobé por qué me había dolido tanto!

De todas formas, fue una vivencia increíble. Y de la mano de mi Amo, volvería a experimentarla, aunque sigo pensando que los azotes no cambian nada en mi caracter o acciones.



anitaK[SW]

Blog Archive

Con la tecnología de Blogger.

Protégeles denunciando...

Protégeles denunciando...
DI NO A LA PORNOGRAFIA INFANTIL!!

NO LO PERMITAS... DENÚNCIALO!

NO LO PERMITAS... DENÚNCIALO!
podría ser tu hija...


NO A LA VIOLENCIA DOMÉSTICA

NO A LA VIOLENCIA DOMÉSTICA
NO AL MALTRATO FÍSICO O VERBAL

¡NO AL ABORTO!

¡NO AL ABORTO!
SE RESPONSABLE: USA CONDÓN!

TUTORIAL DE PRACTICAS



SLNR

SLNR

QR-Code

QR-Code

Blogroll

Traductor

Posts Populares

Libro de Ana Karen Blanco

Tiempo BDSM

Libro SIn mirar atras

Seguidores